Irene levantó la vista.
—Esto es importante.
—¿Por qué?
—Porque contradice a Bruno. Afirma que solo conocía a Samuel porque nosotros empezamos a mencionarlo.
Raquel pasó página.
18/05. Primera amenaza anónima. «No conviertas un accidente en un circo». No sé si es Bruno. Guardar copia. 25/05. Otra. 31/05. He cambiado cerradura.
—Entonces sí lo amenazaron.
Irene no adelantó conclusión.
—Sí. Eso no significa que lo mataran.
Las páginas de junio eran más oscuras.
Marcos escribía sobre ataques de pánico, culpa, insomnio. Había empezado tratamiento con un psiquiatra. Raquel no lo sabía.
—¿Por qué no me dijo nada? —preguntó.
Irene no respondió. Daniel siguió leyendo.
06/06. No quiero morir. Es importante escribirlo porque cuando estoy mal mi cabeza lo presenta como si fuera una conclusión lógica. No lo es.
09/06. Llamar al médico mañana. 15/06. Mejor. 03/07. Peor otra vez.
Daniel cerró los ojos un instante.
La muerte de Marcos podía ser una tragedia propia, conectada con Valnera sin necesitar una mano externa.
A finales de julio, Marcos había preparado un sistema de copias. Seis sobres. Una carpeta en una consigna.
Documentos enviados a un abogado fuera de la comarca. Un correo programado a Raquel. Y una nota:
Si yo paro, que la historia no pare conmigo.
—Eso suena a despedida —dijo Raquel.
—Sí —respondió Irene.
—¿Sabía que iba a hacerlo?
—No podemos saber cuánto había decidido y cuánto estaba intentando protegerse de una posibilidad.
—Yo quiero una respuesta —dijo Raquel.
Irene bajó la voz.
—A veces no existe una respuesta que convierta una muerte en una sola causa.
Daniel encontró la entrada del día anterior a la muerte.
He entregado D.V. en mano. No contestó porque estaba trabajando. Mejor. Si me ve quizá no sea capaz de seguir.