Irene señaló la pantalla.
—Esto nos sirve más que muchas certezas.
—Porque duda —dijo Raquel.
—Porque sabe exactamente de qué duda.
Daniel pensó en su propia memoria, tan deseosa de castigo como de absolución. Marcos había llegado antes a la misma conclusión: para encontrar a Samuel necesitaban una historia que no se derrumbara cuando alguien inteligente intentara negarla.
Siguieron revisando el estudio. En una caja metálica encontraron seis sobres con iniciales. D.V. I.R. T.L. J.S. A.M. B.V. Todos estaban vacíos.
—Los preparó para nosotros —dijo Daniel.
—O preparó algo y luego lo sacó.
Raquel encontró una libreta pequeña detrás de una fila de libros. No tenía fechas. Marcos había escrito frases sueltas, muchas tachadas. El niño existió.
No confiar en el recuerdo. Buscar lo que no pueda recordar por mí.
A.C. mintió el día 13. T.V. cambió V-3 el 14. Casa Valcerezo. La última noche. No fue el monte. Y más abajo:
Si nos encontraron antes, ¿por qué esperaron?
Daniel pasó la página. Solo había una frase.
Porque Samu seguía dentro.