Los Nombres del Río Capítulo 18Rastro de Transferencias #3
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Capítulo 18Rastro de Transferencias #3

En la comisaría redactó la petición con la calma de quien pone las piezas a prueba.

No forzó un acceso indebido: dejó por escrito cada solicitud, las fechas exactas, los intervalos de transferencia y la relación con las bolsas ya numeradas.

Añadió la referencia a la petición de conservación de PBX y pings; marcó prioridad para la solicitud bancaria y encerró las copias en un sobre sellado dirigido al fiscal.

A la teniente le pidió preparar el oficio que acompañaría la petición: modelo legal, nombres de peritos y lista de pruebas que exigían cotejo urgente.

Antes de firmar, volvió a las anotaciones de Sergio y a la palabra que procedía de Pereda: «pasarela».

Era una pieza más en la cadena, no la respuesta.

Colocó el sobre entre los demás en la bandeja destinada al fiscal y, con un gesto mecánico, escribió en la última línea: «Solicitar orden de identificación de titulares de cuentas: Pasarela — Gestora X — comprobación de destino final y firma autorizada.

Peritaje caligráfico. No filtrar. Protección testigos. »

La lluvia volvió a insistir contra el cristal.

Raúl dejó la pluma sobre la mesa, miró la fila de bolsas numeradas en la estantería y cerró la carpeta.

Al apagar la luz, oyó a la teniente decir, casi en voz baja, que cursaría la solicitud esa misma mañana.

Raúl guardó la libreta, se ajustó la gabardina y, antes de salir al pasillo húmedo, anotó en el margen una línea que no quiso leer en voz alta: «Si el banco no abre, será el Juzgado quien lo haga. »

Volvió al despacho de la comisaría, cerró la carpeta y dejó la petición para el fiscal en la bandeja.

Depositó sobre la mesa la bolsa del banco, junto a las fotografías y las bolsas numeradas.

No encendió más luz que la de la lámpara de brazo; la lluvia seguía marcando la ventana en un ritmo que ya conocía.

Extendió el mapa catastral, desplegó los planos impresos y colocó frente a sí el tablero donde los papeles se entretenían en hacer figura.

Sobre el tablero ya había hilos: rojo para fechas de abril de 1982, azul para los apellidos de la lista y negro para las rutas de dinero.

Raúl colocó las nuevas hojas —extractos bancarios certificados, la copia postal con matasellos de Las Viñas, las facturas del taller embaladas en bolsa 039— y empezó a enlazar puntos con chinchetas.

Metió la punta del lápiz en la suela del zapato y, con dedos que no le temblaban, tiró del hilo que conectaba la pasarela bancaria con la cuenta de la gestora X.

En la esquina pegó una nota breve: "A. C.

= Arturo Castaño — enlaza planos tinta roja — ver 0098‑B".

A la derecha clavó la fotografía del sobre amarillo, la carta fechada 12/04/1982 y, con cinta, un folio donde la caligrafía de Héctor aparecía junto al texto "reunir 23 — caserío L.

" Sujetó con otra chincheta la fotocopia del cuaderno 031 y, debajo, la copia certificada del libro de reparto postal con la entrada que mostraba "A. Castaño — Las Viñas — 12 Abr 82".

Tendía a no confiar en intuiciones que no fueran rastreables; por eso ahora colocaba al lado de cada nombre la prueba documental que la vinculara: una factura, un matasellos, una anotación marginal.

Cuando dos pruebas distintas apuntaban al mismo intermediario, el nombre pasaba de sospecha a prioridad operativa.

Vio primero a Sergio Pineda: sobre su foto hizo caer la copia de la factura del Taller Carretera Vieja, la bolsa 039, y una nota —acta de entrega voluntaria— firmada aquella mañana.

A su lado, sin embargo, emergió otra figura más inquietante: Constructora Mirador S.L.

, que aparecía en las certificaciones registrales como adquirente en 1984, pero que también figuraba en el Portal de Contratación del Estado con adjudicaciones recientes a Valdeluz por servicios de "mantenimiento de accesos y pequeñas obras".

Raúl deslizó la fotocopia de la adjudicación pública; la fecha era de 2020.

Puso junto a ella el recibo que había fotografiado en 1982, su sello parcial con números "64‑9", y la fotografía macro del adhesivo encontrado en la caseta.

El juego de imágenes dejó un hueco que pedía verificación: adhesivo, sello, proveedor que repite raíz.

Hizo lo que siempre hacía: abrir listas de verificación.

Marcó en su cuaderno: "1) Solicitar a Fiscal: citación director Constructora Mirador S.L.

; 2) Requerimiento de incautación: libros contables 1980–1984; 3) Peritaje caligráfico: A.

C. vs hojas margen; 4) Petición de facturas y albaranes 1980–1984 taller y Mirador; 5) Preservación soporte magnético".

Frente a cada punto subrayó la referencia legal y la prueba que la sustentaba —fotogramas, bolsas numeradas, hashes—.

Colocó una fotografía más: el fotograma del todoterreno a 02:13 y, bajo ella, la ficha del laboratorio que pedía cotejo de la carcasa del neumático con el molde de la impronta recogida en el cobertizo de Tomás.

Al lado, en letra pequeña, apuntó: "Vínculo vehículo → proveedor (consultar libros de ruta taller/Mirador)".

Abrió el extracto de la cuenta pasarela y trazó las partidas periódicas: 35.

000, 35.000, 35.000... pequeñas cantidades que sumaban.

Marcar la periodicidad le permitió identificar destinatarios repetidos: pagos a cuenta de "Gestiones Integradas" y, al cabo de tres días, a "Taller Carretera Vieja" o a "Notaría Beltrán".

Colocó una tira roja uniendo los extractos con las bolsas 037 y 033, y añadió la referencia bancaria de la pasarela: "bolsa 075".

Era ese patrón —entrada a pasarela, redistribución— lo que convertía a los mediadores en piezas activas.

Respiró hondo. La secuencia que dibujaba la mesa era clara: la carta del 12 de abril con "A.

C." → planos con tinta roja → cuaderno 031 con anotaciones "pago caserío L.

" → facturas del taller → pasarela bancaria → receptores modernos.

Cada elemento, aislado, no era más que ruido.

Superpuestos, exigían una actuación judicial.

Redactó la petición con la calma profesional que usaba para escribir actas.

La formuló en tres apartados: citaciones, requerimientos documentales e incautación.

En la parte operativa pidió la citación como testigos o imputados, según procediera, de: director y apoderados de Constructora Mirador S.L.

; representante legal de Taller Carretera Vieja; Notaría Beltrán; y la gestoría costera que aparecía en recibos.

Para la incautación detalló: libros de contabilidad, albaranes de entrega, correspondencia entrante y saliente entre 1980 y 1984, discos duros, pendrives y cualquier soporte informático donde constasen órdenes de trabajo o listas de pago.

Adjuntó un anexo técnico: cadena de custodia prevista, formato de hash requerido para soportes digitales, peritos propuestos y la relación de bolsas y fotogramas que sustentaban la petición.

Incluyó en el texto las coincidencias temporales —transferencias fechadas en abril de 1982 y asientos registrales del 12 y 15 de abril— y las pruebas materiales: carta con matasellos de Las Viñas, factura del taller con sello idéntico al de los recibos de 1982, albaranes guardados en bolsa 039 y la anotación marginal "compensación acelerada — a convenir" reproducida en actas del ayuntamiento.

Puso énfasis en la necesidad de "examen pericial contable" por la estructura fraccionada de los pagos y en la urgencia de preservar soportes magnéticos.

Mientras escribía, cruzó la sala con un papel en la mano con la lista de nombres: Iza, Olabarria, Leiva, Mendieta, Aguirre.

Cruzó con la lista de destinatarios de transferencias y marcó con lápiz dos apellidos que coincidían con empresas o gestores: "Ardanaz" junto a "Gestora X" y "A.

C. — Castaño" en la intersección con planos y carta.

Pinchó la foto de A. C. con una chincheta amarilla y la de Ardanaz con una verde.

Colocó sobre ellas una fotocopia del recorte de la caja del archivo municipal donde la anotación "compensación acelerada" aparecía al lado de las iniciales "A. C.".

Cuando terminó, imprimió dos copias: una destinada al fiscal y otra que dejó en su propia carpeta sellada.

Preparó la hoja de custodia: numeración de pruebas a solicitar, peritos propuestos, protocolos de embalaje.

Enumeró, como última instrucción práctica, la necesidad de coordinar la citación con medidas de protección para los testigos claves.

Antes de firmar, volvió a mirar el tablero.

Había colocado también una copia de la adjudicación pública reciente de Constructora Mirador y, junto a ella, una factura con el sello parcial que coincidía con el adhesivo de la caseta.

No era prueba en sí misma; era pista. Aun así, la dejó visible: uno de los hilos del tablero ahora terminaba en una empresa que existía y operaba y cuyo representante podía ser citado.

Clavó una última chincheta, roja, sobre el nombre "Constructora Mirador S.L.

" y, sin levantar la vista, anotó en la última línea de la petición la fórmula que obligaría a actuar: "Solicito al Ministerio Fiscal la autorización para la citación y, subsidiariamente, la orden de intervención e incautación del material señalado, con intervención de peritos designados y medidas de protección para testigos.

" Firmó, fechó y selló. Depositaría el paquete en la bandeja de salida.

Mientras lo hacía, oyó en la pantalla del ordenador el correo entrante: reconocimiento de recepción del servidor del fiscal. Lo dejó sin abrir.

Al apagar la lámpara de brazo, la chincheta roja brilló un instante sobre la placa metálica del tablero. Raúl apiló las pruebas. En la punta del lápiz llevaba la idea, firme y precisa, de que el rastro contable no era nostalgia: nombraba eslabones vivos.