Los Nombres del Río Capítulo 16Ecos en la Lápida #3
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Capítulo 16Ecos en la Lápida #3

Raúl cerró la libreta y no replicó con sermón.

Sacó otra hoja y escribió, en el margen, "reservado — declaración oral no firmada — testigo: Lucía Mendizábal; declara de palabra y solicita no figurar en acta pública.

" Se limitó a dejar constancia de que ella había aportado una versión oral y que se negaba a firmar.

Lucía habló en voz baja sobre la relación entre nombres y heridas; Raúl apuntó las frases literales, sin añadir interpretaciones.

"La gente no quiere bronca", dijo, y la frase quedó registrada como cita textual.

Con las declaraciones anexas, volvió la atención a la piedra.

La incisión marginal presentaba un perfil distinto al del relieve original: el surco era más superficial, más reciente en apariencia táctil.

No lo pronunció; apuntó. Ordenó a la teniente que anotara la observación técnica: "Surco marginal con incisión por raspado — textura distinta — solicitar peritaje sobre oxidación superficial y análisis de frescura del trazo en piedra.

" Esa petición, anotada en el acta, sería parte de la solicitud que iba a elevar al Juzgado.

Sacó la tablet y escribió la solicitud provisional que pediría formalmente al Juzgado: "Solicitud de autorización para acta notarial in situ sobre lápida lateral fila 3 — Cementerio Las Cumbres; objeto: certificación de inscripción principal y de inscripción marginal, toma de huellas digitales de trazos (in situ por técnica no invasiva), fotografía con escala y datación de contexto, preservación temporal del entorno y prohibición de limpieza interventiva hasta resolución judicial.

" Leyó en voz baja el texto y, con la voz medida que había aprendido a usar en esos lugares donde las palabras deben pesar, explicó a los presentes en qué consistía.

—Voy a solicitar que un notario documente esto —dijo—. El Juzgado debe autorizarnos para que el acta tenga valor público. Mientras tanto, no se puede tocar nada de lo que hemos fotografiado.

Miguel apretó la gorra entre las manos.

—¿Eso obliga a que lo dejen tal cual? —preguntó.

—Obliga a que nadie limpie ni remueva sin orden judicial —respondió Raúl—. Y sirve para que no haya versiones distintas. Si hay diferencia entre lo que ustedes cuentan y lo que firmaron otros hace años, lo pondremos en acta.

La palabra "acta notarial" llenó el aire frío. La anciana miró a la losa como si quisiera que el nombre allí quedara a resguardo. Lucía apretó el puño hasta que la uña marcó la piel.

Raúl numeró y selló la hoja de custodia que contenía las fotografías y las declaraciones: "Bolsa 065 — fotografías lápida 1625 A‑D — actas testigos — copia para el Juzgado.

" Hizo que la teniente firmara como testigo de entrega y que Miguel rubricara la bolsa como persona presente.

Anotó también la negativa de Lucía a figurar y la inclusión de su testimonio oral en el expediente sellado.

Antes de marcharse redactó una nota dirigida al fiscal: "Solicitar al Juzgado autorización para acta notarial in situ y medidas cautelares para preservar lápida y sector adyacente del Cementerio Las Cumbres.

Adjuntar Fotogramas 1625‑A a D y folios de testigos M.

Olabarria y testimonio oral de L. Mendizábal.

Prioridad: peritaje caligráfico y estudio de frescura del raspado marginal.

" Firmó, estampó la hora y protegió la hoja con la misma cinta numerada que usaba para las bolsas de prueba.

Se permitió un gesto más: pidió a la teniente que avisara al ayuntamiento de la petición y que dejara constancia administrativa de que la comisaría había catalogado el cementerio como "lugar de interés documental" hasta que el Juzgado se pronunciara.

No tenía facultad para prohibir la limpieza municipal sin orden, pero sí para pedir formalmente su suspensión y que constara la petición.

Esa solicitud quedaría registrada en el expediente y colgada en la bandeja de salida con la referencia correspondiente.

Miró a los presentes antes de cerrar la carpeta.

El aire frío rompía las frases; la lluvia había menguado a llovizna.

Miguel aspiró con fuerza y apoyó la palma sobre la piedra, como si quisiera comprobar que lo que veían no se iba a esfumar.

La anciana se quedó inmóvil. Lucía se retiró un paso y, sin mirarlo, murmuró: "Hacedlo con cuidado. "

Raúl cerró la carpeta con la cinta numerada, la añadió al paquete que llevaría al Juzgado y escribió, con la tinta firme que había escogido siempre para que no hubiese dudas, la instrucción final en la última línea del acta: "Preservar hasta notificación judicial.

Acta notarial solicitada. Fotografías y testigos incorporados.

Remitir de inmediato." Firmó, dejó su sello y, cuando alzó la vista por última vez, la lápida quedó encuadrada en la niebla como una frase que había pasado de boca a documento.

Guardó la carpeta bajo el brazo, metió la cámara en la funda, dobló la libreta y, antes de subirse al coche, espetó a la teniente algo que sirvió a la vez de orden y de sentencia administrativa: "Que quede constancia y que no lo quiten. Convertiremos esto en traza."