Los hombres princesos Capítulo 10 El príncipe del visto y la resurrección digital
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Capítulo 10 El príncipe del visto y la resurrección digital

Hay hombres que desaparecen tan rápido que una piensa que se los tragó un agujero negro. Pero no. Están vivos, tienen señal, publican historias y hasta reaccionan a los memes. Lo único que se les pierde misteriosamente es el camino hacia tu conversación.

Este príncipe lo conozco bien, y estoy segura de que más de una lectora va a decir: «¡Ave María, yo conozco uno igualito!

».Al principio es una maravilla. Te escribe buenos días antes de que suene la alarma.

Al mediodía pregunta si comiste. Por la noche manda corazones, besitos y mensajes tan dulces que una sospecha que tiene acciones en una fábrica de miel.

—Preciosa, no dejo de pensar en ti.¡AY, BENDITO!

Una lee eso y hasta se arregla el pelo, aunque esté en la cocina calentando arroz.El lunes es atento.

El martes, encantador. El miércoles, un poeta.

El jueves te dice que quiere verte pronto.Y entonces llega el viernes.Silencio.Sábado: silencio con eco.Domingo: silencio de cementerio.El lunes, a las nueve y pico, aparece el milagro de la tecnología:—Hola, perdida¿PERDIDA YO?

¡PUÑETA, SI EL QUE SE FUE DE EXCURSIÓN SIN MAPA FUISTE TÚ!

Y como si nada, el príncipe añade:—¿Me extrañaste?

Mira, papito, yo extrañé más el especial del café en el supermercado.

Por lo menos ese especial tenía fecha de regreso.No estoy diciendo que haya que responder cada mensaje en treinta segundos.

¡Qué horror! Todos tenemos trabajo, familia, sueño, preocupaciones y momentos en los que queremos apagar el teléfono.

Yo misma necesito mi espacio. Lo que no me gusta es la costumbre de desaparecer sin decir nada y regresar esperando que un deje todo para aplaudir la reaparición.Porque el interés no se mide por la cantidad de emojis que envías un martes.

Se nota en la coherencia entre lo que dices y lo que haces.Imagínate la conversación:—Es que he estado bien ocupado.

—Tranquilo, yo también.—Pero tú estás como fría.

—No, mi amor. Estoy a temperatura ambiente.

La que tú dejaste cuando desapareciste.¡JAJAJA!

Y ahí es donde algunos se enchisman. Quieren que una esté disponible cuando a ellos les da la gana, pero si una continúa con su vida, entonces resulta que cambió, que está distante o que ya no es la misma.No, papito.

No cambié de personalidad. Simplemente no me quedé sentada frente al celular esperando la segunda temporada de tu novela.A mí me encanta coquetear.

Me gustan las conversaciones que me hacen reír y la emoción de conocer a alguien.

Pero una cosa es disfrutar la atención y otra muy distinta es vivir pendiente de migajas de interés.Si necesitas espacio, dilo.

Si estás ocupado, no pasa nada. Y si no sabes qué quieres, también puedes decirlo.

La honestidad puede ser incómoda, pero siempre queda mejor que el teatro.Moraleja: el visto no mata a nadie.

Lo que mata el interés es tratar a una persona como si fuera una aplicación que puedes cerrar el viernes y abrir el lunes sin perder nada.Y si vas a resucitar todos los lunes, papito, por lo menos trae certificado de vida, una explicación convincente y el café.

¡PUÑETA, QUE YO QUIERO UN HOMbrE, NO UNA NOTIFICACIÓN INTERMITENTE!