El niño que no regresó
Nicolás vivía bajo otro nombre.
Miguel Santos.
Cuando Mariana entró en la casa, comenzó a llorar.
-Nicolás.
El hombre retrocedió.
-Soy mamá.
-Sé quién eres.
-Entonces...
-No puedo.
Mariana quedó inmóvil.
-Yo sobreviví -dijo él-. Pero el niño que tú estás buscando no.
No se abrazaron.
No todavía.
Cuando vio a Valeria, Nicolás la reconoció.
-La niña.
-¿Me recuerdas?
-Tú me hiciste mirar.
-¿A quién?
-A Rafael.
Valeria sintió frío.
-Entonces era él.
-No. Tú viste a Rafael revisando el carro. Yo vi al segundo hombre.
-¿Quién?
-Víctor.
Aquella noche Adrián regresó solo a su apartamento.
Vio el cepillo azul de Valeria.
Lo tomó.
Pensó en tirarlo.
No pudo.
Terminó sentado en el piso del baño llorando por un objeto barato.
Valeria encontró la sudadera de Adrián.
Se la puso.
Durmió abrazada a ella.
Se amaban.
Por primera vez comprendían que quizá eso no fuera suficiente.