Lo que Carolina no sabe
Carolina quería creer que el problema tenía un nombre sencillo. Infidelidad. Dinero. Trabajo. Cualquier cosa que pudiera odiar con claridad.
Pero Esteban parecía asustado, no enamorado de otra persona.
Los niños empezaron a notar que dormía en el sofá. Mateo preguntó por qué. Esteban bromeó con que roncaba. Carolina rio sin ganas.
Valeria la acompañó a comprar comida una tarde.
-¿Tú crees que me engaña?
-No he visto nada que indique eso.
-Pero me oculta algo.
-Sí.
Carolina suspiró.
-No sé qué sería peor.
En paralelo, Esteban siguió la pista de Gabriel Ferrer. Encontró una antigua sociedad: Ferrer & Moral. El segundo socio apenas aparecía en registros.
V. Moral.
En una fotografía vieja, el cuarto hombre tenía el rostro cubierto por una sombra.
Adrián recibió una copia anónima de la misma foto. Rafael estaba allí.
Cuando Valeria preguntó qué ocurría, Adrián respondió:
-Nada.
Ella miró su ceja.
-No sabes mentir.
Él sonrió, pero no habló.
Esa noche tuvieron su primera discusión.
No fue grande.
Precisamente por eso importó.
-No tienes que contarme todo -dijo Valeria-. Pero no me hagas sentir tonta cuando sé que algo pasa.
-No intento hacerte sentir nada.
-Entonces dime la verdad.
-No puedo.
-¿No puedes o no quieres?
Adrián no respondió.
Valeria tomó su bolso.
Antes de irse se giró.
-No conviertas protegerme en una excusa para decidir por mí.
La puerta se cerró.
Horas después Adrián recibió un mensaje de Samuel:
LAS MENTIRAS DICHAS POR AMOR SIGUEN SIENDO MENTIRAS.
Adrián miró la pantalla.
No sabía cómo Samuel conocía la discusión.
Eso fue lo primero que realmente le dio miedo.