15 de junio
El sueño no me ha favorecido, lo cual me parece injusto. Hay muchos villanos que disfrutan de un descanso reparador. Hay asesinos que gozan de un reposo feliz. Pero yo, por haber cometido esta indiscreción, por haber leído el diario, no duermo.
El duque de Islington. Ya está, lo reconozco. El diario es suyo.
¿Tenía que ser suyo, precisamente?
¿Cómo voy a enfrentarme al duque de Islington con mi confesión?
Y, lo que es más, ¿cómo es posible que un duque se atreva a llevar un diario tan maravilloso? ¿No se supone que debe ser un libertino? ¿No le oí decir que juega y apuesta en Brooks’s? Es de una irresponsabilidad enorme. Hay Órdenes que deben Mantenerse.
Ahora empiezo a parecerme a tía Eugenia.