28 de mayo
El primo Archibald ha abandonado hoy su confinamiento autoimpuesto.
Nos reunimos, con cita previa, en el salón de recibir.
—Me he recuperado casi por completo de mi terrible calvario. Necesitaré mucho caldo de ternera antes de que todo esté, por fin, bien —dijo.
—Me alegra saberlo —repuse—. Bien, primo, tenemos que hablar del estipendio de Parian. —Los labios de Archibald formaron la habitual mueca de desprecio, pero yo endurecí la expresión—. Si va a quedarse, hay que reducirle el salario para que podamos pagarle a Agnes todo el trabajo que hace.
—¡Parian es un recurso inestimable para Lapis Lazuli House!
Por desgracia, el hombre eligió ese momento tan propicio para entrar en el salón con una tartaleta de crema a medio comer —el relleno le chorreaba por la barbilla— y una botella de vino abierta. Al vernos, abrió mucho los ojos. La retirada fue rápida.
Desvié la mirada hacia el rostro del primo Archibald. Las mejillas se le habían teñido de un rubor avergonzado.
—Tal vez deba tener un gesto de buena voluntad para con Agnes. Es cierto que hace unas tartaletas de crema pasables. ¿Cuál es su salario actual?
—Dos libras al año —respondí.
—¿Y el de Parian? —preguntó.
Solté una exhalación por la nariz para enfatizar la injusticia.
—Treinta libras al año.
—Démosle cuatro libras a Agnes, así los igualamos un poco.
—Diecisiete.
Archibald se quedó horrorizado.
—Pero ¡eso solo le dejaría quince libras a Parian! ¿Cómo va a vivir así un hombre?
—Primo Archibald, Parian es un parásito y gana un buen salario por serlo. Agnes trabaja hasta quedarse sin fuerzas todas las noches. Estoy siendo generosa al no exigir que todo vaya a parar a Agnes y que pongamos a Parian de patitas en la calle. ¿Quién te organizaría entonces los batines?
Los batines, al parecer, fueron los que me aseguraron la victoria.
Jaque mate.
— Haz lo que consideres, ahora que has derribado el orden de esta casa. ¿Hemos terminado ya?
—Sí. Por ahora —dije.
Mientras subía las escaleras, el primo Archibald gritó:
—Desde que el Parlamento aprobó la Ley de Propiedad de las Mujeres Casadas el año pasado, ¡el mundo entero se está yendo al traste!
¡Vaya!