Los diarios de Emma M. Lion 1: Una señorita muy poco victoriana 8 de abril
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8 de abril

Los ratones parecen haber unido fuerzas contra mí.

Había excrementos en mi mesa cuando me he levantado esta mañana.

Lo considero un insulto deliberado.

Mi día transcurrió de la siguiente manera: informé al primo Archibald de que tengo la intención de ir al banco a consultar las cuentas de la casa. Su mueca de desdén resultó tan lograda como siempre.

A continuación recibí una nota de Arabella preguntándome si estaba disfrutando de mi recién estrenada libertad. Le contesté que todo iba bien, pues me daba demasiada vergüenza confesar que he pasado de príncipe a mendigo en un abrir y cerrar de ojos.

Tía Eugenia también me envió una nota informándome de que iba a encargarme unas tarjetas de visita.

Si tu tarjeta consigue hacerte parecer importante, es posible que logremos encontrar a un hombre que crea que lo eres. Una vez Arabella esté Comprometida, claro está. Dime si las prefieres en lavanda y plata o en crema y oro.

Cuánto me quiere mi tía.

Contesté diciendo:

Crema y oro, tía. ¿Podría hacer grabar un león en uno de los lados? Contribuiría a la Sensación de Importancia.

La elección de palabras fue deliberada. «Podría» es un desafío. «Querría» es pedir un favor. Resulta fácil suponer cuál de las dos llamará a lady Eugenia Spencer a las armas.