Los diarios de Emma M. Lion 1: Una señorita muy poco victoriana 17 de marzo
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17 de marzo

Parian ha debido de confundir mi pintura con el reparto de la leche.

Estaba aguada y demasiado líquida, pero yo estaba resuelta.

He pintado el suelo, las paredes y el techo cuatro veces.

Las latas de pintura están vacías y la brocha ha quedado hecha un desastre, pero mi habitación es ahora…

agradable. No perfecta, pero aseada. Tiene aspecto de casita junto al mar en lugar de buhardilla londinense.

Hablo de habitación, en singular, porque solo tenía pintura suficiente para la habitación este.

Aunque lograra convencer a Parian de repetir su acto de caridad y procurarme más, no me quedan fuerzas para seguir empuñando la brocha.