13 de marzo
Me quedé despierta hasta tarde leyendo el primer libro de El Paraíso perdido . Cuando pasó de ser solo tarde a espectralmente tarde, apagué la vela, me senté junto a la ventana y me dispuse a esperar a El Romano.
No apareció.
Esta mañana mi gran empresa antropológica había dado como único resultado un dolor de cabeza. Le pregunté a Agnes, cuando me trajo el desayuno, si ha visto alguna vez a El Romano en Whereabouts Lane.
No lo ha visto.
Ajá.
Apuntes sobre mi lectura
* «Confuso aunque inmortal», leído en el verso cincuenta y tres. ¿Existe una combinación de palabras más encantadora?
* Llevo un cuarto de hora sentada en la ventana repitiendo este verso: «Desde la aurora al mediodía cayó, y del mediodía al rorante crepúsculo…
». Yo no sé si he hecho algo alguna vez entre el mediodía y el rorante crepúsculo.
Igual debería probar. Bien es cierto que esto fue una caída desde el cielo, algo que probablemente sea menos grato que una larga sesión de lectura junto a una ventana.
* «… mientras en lo alto la Luna
Asiste al espectáculo y hacia la Tierra inclina
Su pálido curso…».