37.- MAS QUE NECESARIO #2
Tomo una inhalación, como si de esa manera pudiera armarme de valentía para hablar y decir lo que estoy pensando.
—Nunca consideré que mis sobrinas necesitarían de una figura materna, sobre todo Bella y Lía —su mirada cambia, y parece comprender de inmediato—. Son pequeñas, y necesitan educación, una crianza, y yo…
—Lo sé —una sonrisa suave se desliza por su rostro—. Sé lo que significa estar contigo, sé que estar juntos, vivir en tu casa, y hacer lo que estamos haciendo ahora, conlleva poder ser una figura materna para esas niñas.
—Daph…
—Ángelo, te conocí cuando ellas ya estaban en tu vida, no puedo pretender que sean ajenas para ti. Ni siquiera Jacob, aún con todo lo que sucedió, tú sigues en sus vidas, y yo estoy en la tuya, lo que me hace parte de sus vidas también.
Vuelve a extender la mano, trazando una caricia suave a lo largo de mi rostro mientras su mirada adquiere un brillo que no estaba ahí antes.
—Y estoy dispuesta, a ser lo que ellas necesiten.
Algo se retuerce en mi interior con tanta fuerza que me arrebata el aliento, de una manera feroz, me deja ver con claridad a la increíble mujer que se encuentra sentada sobre mí, mirándome de una manera en la que nunca nadie lo ha hecho.
—Son nuestras niñas —murmura con dulzura—. Y estoy dispuesta a hacer cualquier cosa que ellas necesiten, sé que tienen una madre, siempre la tendrán. Pero si tu pregunta es, si estoy dispuesta a poder convertirme en lo más cercano que pueden tener a una mamá…
Se detiene, colocando ahora ambas manos a los costados de mi rostro.
—La respuesta es sí —un estallido de emociones poderosas se produce en mi interior—. Para ti la respuesta siempre va a ser sí.
Se inclina, y como si fuese una forma de sellar su promesa, me besa.
Me besa y me permito perderme por completo en la mujer que tengo delante.
En la única que tiene la capacidad de hacerme entregarme por completo, sin miedos, ni temores, solo con la certeza de que ella es mía, y yo soy completa y absolutamente, suyo.
Pese a que no estaba tan entusiasmado de volver a los casinos, tuve que hacerlo. Así que, a la mañana siguiente, me alisto y me presento en las oficinas.
Antoni parece realmente aliviado de verme.
—¿Has decidido volver? —inquiere cuando nos sentamos en una de las barras, disfrutando de la poca afluencia de clientes. Paso el dedo por el borde del vaso vacío que el barman deja frente a mí.
—No lo sé—. Antoni frunce el ceño.
—¿No sabes qué?
—No sé si quiero volver —deja con brusquedad su copa sobre la barra.
—¿Qué?
—No sé si quiero volver a los casinos.
—¿Estás diciéndome que no sabes si quieres volver a dirigir los casinos?
—Eso es exactamente lo que quiero decir.
—¿Este fue algún truco de tu parte? ¿Pedirme temporalmente que me haga cargo para luego desatenderte? —inquiere con molestia—. Ángelo sabes bien que no planeo formar parte de los casinos, eso no va a cambiar porque tú hayas decidido no continuar.
—No fue ningún truco, pero después de lo que pasó con Beatrice…
—Ángelo, ¿realmente vas a dejar que lo que ella opine influya en tus decisiones?
—inquiere suavizando su tono—. Te esforzaste más que nadie para conseguir tener el puesto, mejoraste tus habilidades y te convertiste en la persona apta para estar al frente, mamá no sabe absolutamente nada de cómo es dirigir un imperio, lo sabes bien.
—No se trata de eso, Antoni. Yo…
—¿Entonces qué? Siempre quisiste ser el líder, siempre…
—No —lo interrumpo—. Nunca quise serlo, luché tanto por el puesto porque era la única manera de demostrarle a papá que era digno de su respeto, para que volteara a verme, para que me diera un poco de su atención.
Lo hice porque parecía que era lo que debía hacer, no fue lo que realmente quería.
Y luego, cuando murió no tuve más opción que continuar, que seguir haciendo lo que papá hubiese deseado.
Pero ambos sabemos, que él no me deseaba a cargo, él no me quería a mí al frente.
—Ángelo…
—Y he pasado los últimos cinco años de mi vida, haciendo algo que no me hace feliz. Viajando y poniendo mi mayor esfuerzo en esos casinos, intentando mantener “el imperio Maximous”, defendiendo un puesto que nunca debió ser mío.
—Pero ahora lo es, ahora es tuyo y nadie puede arrebatártelo —murmura—. Paolo lo sabía, sabía que si te colocaba al frente harías el mejor trabajo posible, era consciente que tan pronto te convirtieras en el líder, lo superarías.
—No, yo…
—Ángelo, te hiciste cargo de tres niñas a las que apenas y tolerabas, y has aprendido a amarlas, soportaste años de chantajes de esa mujer, toleraste que tu apellido fuese pisoteado, que tu reputación se arruinara, y no te rompiste.
Seguiste firme, con la frente en alto. Continuaste pisando fuerte y haciendo temblar el suelo bajo tus pies, y cuando tuviste que defender a tu familia, lo hiciste sin pensar.
Sacudo la cabeza, apartándome un poco.
—Eres el mejor de los Lombardi —susurra con sinceridad—. Y no hay nadie mejor que tú para dirigir los casinos, lo has hecho al modo de papá, tal vez es hora de que lo hagas a tu manera.
—¿Qué quieres decir?
—El imperio de nuestra familia, el imperio de Paolo tal vez es momento de que lo vuelvas tuyo —sonríe—. Lo mereces.
Palmea mi espalda.
—No renuncies solo porque alguien opina que no eres suficiente —dice con firmeza—. Lo eres, Ángelo. Eres más que suficiente, y completamente necesario para esta familia.
Su celular suena.
—Piénsalo, ¿sí? —apenas asiento mientras él toma la llamada que acaba de entrar a su celular.
Lo miro alejarse, y sus palabras se repiten en mi mente.
«Tal vez es momento de que lo vuelvas tuyo»
Lo considero, los desastres, Daphne, la familia que tengo ahora y la que quiero formar, ellos merecían más que un imperio, y yo podía dárselos.
Continúe al frente porque era lo que todos esperaban que hiciera, me hice cargo de las hijas de Lucca, porque todos esperaban que asumiera la responsabilidad, pero ahora, ahora no quiero seguir haciendo lo que la gente espera de mí.
Quiero hacer lo que deseo. Merezco hacer lo que me hace feliz. Tomo el celular, marcando el número de Franco y mi amigo responde casi al instante.
—¿Pasa algo?
—Prepárate, amigo. El imperio Maximous necesita unas pocas modificaciones.