Capítulo 39
CAPÍTULO TREINTA Y NUEVE
El coche de Dennis llegó frente a la casa mientras Lesley estaba en la entrada hablando con la agente Truscott. Dennis giró hacia el acceso y frenó a medio entrar.
—¿Puedo aparcar aquí, jefa? —preguntó, bajando la ventanilla—. Es que en la línea amarilla ya somos demasiados.
Lesley inspeccionó la entrada adoquinada. ¿Podría haber pruebas forenses escondidas por allí?
Lo dudaba.
—Aparca ahí mismo, Dennis. —De todos modos, ya había alterado el sitio en el que estaba.
—Tengo medio coche en la carretera.
—Está bien. —Suspiró—. Métete un poco más para que la parte de atrás no estorbe al tráfico. ¿Vale?
—¿Estás bien, jefa? —preguntó Dennis, lanzándole una mirada.
—Perfectamente. Perdona. No debería haberte contestado tan mal.
—Es la radio del coche patrulla. —Dennis había echado el freno de mano, pero no se movía del asiento. Miró a su alrededor, frunciendo el ceño .
—¿Ah, sí? —Lesley miró hacia la carretera, por detrás de él. Dennis tenía mejor oído que ella. Se volvió y vio a la agente Truscott hablando por la radio.
—Tengo novedades, señora. —La joven asintió y se acercó a Lesley.
—¿Sí?
—Han visto el coche de Kyle Kelvin en el ferry de Sandbanks. Ya está al otro lado, de camino a Swanage.
—Vale. —En esa dirección, aquel hombre no tenía muchas opciones. Se preguntó por qué no habría ido a Bournemouth, donde sería mucho más fácil pasar desapercibido.
Pero en Bournemouth había más cámaras de seguridad. Más gente que podría reconocerlo.
Dennis se bajaba del coche.
—Dennis —dijo Lesley—, necesito que vayas a Swanage.
—De acuerdo. ¿Por qué?
—Tenemos que hablar con Kyle Kelvin antes de que desaparezca.
—¿Está en Swanage? Creía que estaba en Plymouth.
—Estaba aquí esta mañana. He hablado con él. Y han visto su coche en el ferry, de camino hacia allí.
—Has dejado que se fuera.
—Yo no... —Se interrumpió. Él tenía razón. No le había dado a la agente Truscott instrucciones lo bastante precisas, y había dejado que Kyle se marchara.
—Sí, Dennis. He dejado que se fuera. Ahora voy a pedir a los agentes uniformados que lo paren, y me gustaría que charlaras con él.
Todavía no es un sospechoso, así que no puedes leerle sus derechos ni detenerlo.
Pero sabe que necesitamos hablar con él en relación con la muerte de su tía.
—Se preguntó cuántos años se llevarían Kyle y Amanda: poco más de cinco, quizá.
—¿Algo en concreto que quieras que le pregunte?
—Quiero saber si estaba en casa cuando Amanda murió. Qué vio. Él dice que no estaba, pero insiste en eso. Con cuidado. Y pregúntale por qué decidieron limpiar la casa antes de que llegáramos nosotros.
—Intentaré averiguar también cuánto tiempo lleva en el condado.
—Gracias, Dennis. Ya me dirás cómo te va. Y...
—¿Qué más?
—Ten cuidado, Dennis —le dijo Lesley, poniéndole la mano en el hombro—. Es un Kelvin. Puede que no esté solo. Quédate con los agentes de uniforme y no dejes que haga ninguna estupidez.