Los crímenes del Estanque Azul (Inspectora Lesley Clarke 7) Capítulo 16
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Capítulo 16

CAPÍTULO DIECISÉIS

Lesley esperó mientras Stanley y Mike salían del despacho.

—Puedes sentarte si quieres, Dennis.

Dennis se crujió los dedos y tomó asiento.

Lesley se acomodó en su silla y se reclinó, cerrando los ojos brevemente. ¿Qué hora era?

Echó un vistazo al reloj por encima del hombro. Pasaban de las once y apenas habían comenzado la investigación. No iba a llegar a aquella reunión para cerrar el menú de la boda.

—Vale —dijo—. Usemos la pizarra. Quédate donde estás, no quiero que te esfuerces demasiado. Pondré un árbol genealógico ahí arriba.

—Yo no pondría en la pizarra nada más de lo que ya tiene —dijo Dennis, resoplando.

—¿No? ¿Por qué no?

—Son los Kelvin.

—Son criminales, Dennis. Estamos investigando el asesinato de uno de sus miembros. Necesitamos reunir toda la información posible.

—Sí. Pero no quiero que lo que voy a decirte acabe en la pizarra .

—¿Por qué no? —preguntó al tiempo que hacía una pausa, con el rotulador en la mano.

—Simplemente no creo que sea prudente —respondió, mirando a través del cristal del tabique.

—Me parece bien. Solo pondré los nombres.

Dennis entornó los ojos y se sobresaltó cuando sonó el teléfono del escritorio. Lesley dejó el rotulador y descolgó.

—Inspectora Clarke.

—El superintendente Carpenter desearía hablar con usted.

—Estoy en mitad de una investigación importante. Estaré allí en cinco minutos. —Lesley apretó el puño sobre la mesa.

—Dice que no puede esperar.

—Por supuesto que no.

—Lo siento, Dennis —dijo cuando colgó el teléfono—. El jefe me reclama.

Él asintió, sin mirarla a los ojos.

—¿De qué habéis hablado al volver de la escena del crimen?

—De los recursos, jefa. Ya te lo dije. —Dennis la miró.

—Mmm. Vale. —Le entregó el rotulador—. ¿Por qué no pones ese árbol genealógico en la pizarra y hablamos de los detalles cuando vuelva?

—Jefa —respondió sin más, mirando la pizarra con recelo.

—¿No me digas que te da miedo poner unos cuantos nombres ahí arriba?

—No. —Se quedó sentado donde estaba, sin hacer amago de acercarse a la pizarra ni de coger el rotulador.

—Sea como sea, hablaremos cuando regrese. —Lesley suspiró. Miró hacia la sala principal y vio a Stanley y Mike saliendo juntos—. No te muevas de aquí.

Dennis gruñó y permaneció en su sitio mientras Lesley salía de la sala.

—¡Mike! —llamó—. ¿Ya vas a la autopsia?

—Van a trasladar el cuerpo dentro de media hora. Creía que sería buena idea estar allí para cuando ocurra. Luego iré directo al depósito.

—¿Van a hacer la autopsia en cuanto llegue?

—Eso parece.

—Vaya. —Lesley soltó un silbido—. Ojalá todas las investigaciones recibieran este trato. Mantenme informada.

—Lo haré. —Mike se dio la vuelta para irse y Stanley le sostuvo la puerta.

Lesley volvió a mirar a Dennis. Estaba de pie frente a la pizarra, observándola. El rotulador seguía en su soporte.

—Ay, Dennis —murmuró mientras salía de la sala, dirigiéndose al despacho de Carpenter.

Pocos instantes después, se encontraba en una silla frente a Carpenter, que estaba apostado tras su escritorio.

—Bien. Ponme al día —le dijo mientras se inclinaba hacia adelante y apoyaba la barbilla sobre las manos entrelazadas.

—Supongo que el sargento Frampton ya le habrá informado de algunos detalles.

—No te preocupes por eso. Quiero oírlo de tu boca.

—Si no le importa, señor, preferiría que tratara directamente conmigo durante la investigación, en lugar de distraer a mi equipo.

—¿Distraerlos, dices? Tomo nota. Prosigue.

Ella se humedeció los labios. Carpenter no había dicho que fuera a dejar en paz a su equipo, pero no podía hacer nada más.

—Hasta ahora, no tenemos gran cosa. El cuerpo de Kelvin flotando en el Estanque Azul. Lo que parece ser una herida por arma blanca. Se ha encontrado...

—¿Un cuchillo? ¿El arma homicida?

—Aún no lo sabemos. No ha sido posible comparar la forma de la hoja con la herida .

—¿Cuándo se hará eso?

—El cabo Legg estará en la autopsia, que espero que tenga lugar dentro de las próximas dos horas.

—Bien. Prosigue.

—Los uniformados están registrando el lugar. Tengo entendido que usted autorizó recursos adicionales.

—Así es.

—Gracias, señor.

Él asintió, dedicándole una sonrisa condescendiente.

—También he hablado con su viuda. —Lesley tomó aire—. Le he dado la noticia. Se ha negado a aceptar un agente de relaciones familiares.

—No me sorprende en absoluto.

—No.

—¿Crees que ella podría estar implicada?

—Parece poco probable. No se comportó de forma sospechosa y no veo cómo podría haberlo llevado hasta el Estanque Azul.

—Podría no haberlo cometido ella misma.

—Los crímenes domésticos suelen ser fruto del momento, señor. Si hubiera conseguido que otro lo llevara a cabo, habría sido...

—¿Y a quién habría conseguido para hacerlo, en todo caso?

—¿Señor?

—Es Arthur Kelvin, inspectora Clarke. No imagino que sea fácil encontrar a un asesino a sueldo que se sintiera cómodo acabando con él, por así decirlo.

—No, señor. —Tenía razón. Pero alguien sí había matado a Kelvin.

La cuestión era quién.

—El patólogo encontró heridas de tanteo, lo que indicaría un asesino inexperto. Pero el sargento Frampton sugirió que igual podría haber sido un montaje.

—Parece que tienes un rompecabezas entre manos.

—Así es, señor .

—Te sugiero que lo resuelvas lo antes posible.

Lesley lo miró. ¿Qué pensaba que iba a hacer, quedarse sentada bebiendo café hasta que el caso se resolviera solo?

—Hay otros aspectos que usted y sus colegas de la alta dirección podrían tener que considerar, señor.

—¿Cómo cuáles?

—Kelvin era el jefe de la mayor red de crimen organizado del condado.

—Presuntamente.

Ella ignoró el comentario. Nunca habían logrado imputarle nada a Kelvin, pero nadie dudaba de lo que era.

—Habrá dejado un vacío. Podría llenarse desde dentro de su propia familia o por sus socios. O alguien de fuera podría intentar entrar. Especialmente si ese fue el motivo por el que lo mataron.

—¿Crees que otra banda mató a Kelvin para poder meterse en su territorio?

—No creo nada todavía, señor. No tengo pruebas. Pero hay que considerarlo. Creo que la unidad de Crimen Organizado necesita...

—Yo me encargaré de eso, Lesley. ¿Algo más?

—Sugiero que pongamos bajo vigilancia a sus sobrinos. Posiblemente a su mujer. Su viuda.

—¿Crees que lo hizo ella, después de todo?

—Creo que podría conducirnos a quien lo hiciera.

—Y sus sobrinos. Uno de ellos está en prisión, ¿no?

—Podría valer la pena informar a la prisión. Asegurarnos de que no se comunica con nadie del exterior.

—¿Quieres interrogarlo?

—Todavía no. Pero podría ser necesario.

—Muy bien. Haré la llamada. Y vigilaremos a su mujer y al otro sobrino. En Plymouth, ¿verdad?

Lesley frunció el ceño. ¿Cómo es que Carpenter sabía eso y ella no?

—Sí, señor.

—Hablaré con la policía de Devon. No les gustará, pero veré qué puedo hacer.

—Gracias, señor. También tiene consecuencias más inmediatas para los recursos.

—Es un caso de alta prioridad. Puedes autorizar todas las horas extras que necesites. Y no he olvidado que te casas el sábado.

—Eso no afecta a mi capaci...

—Con la abogada de Kelvin.

—Antigua abogada. —Lesley sintió que se le cortaba la respiración—. Dejó su bufete para no tener que trabajar más para él.

—Por supuesto. ¿Cómo va el nuevo proyecto de la señorita Short?

Lesley le devolvió la mirada. ¿Cuánto sabía aquel hombre?

—Está empezando, señor.

—Dile de mi parte que le deseo toda la suerte del mundo. Y esperemos que seas capaz de cerrar este caso a tiempo para tu boda.

—Sí, señor.