Los crímenes de la playa de fósiles (Inspectora Lesley Clarke 6) Capítulo 106
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Capítulo 106

CAPÍTULO CIENTO SEIS

Lesley le indicó a Tina con un gesto que entrara en su despacho. Ella ya había entrado y se había sentado en su silla, ansiosa por descansar un poco. Pero primero tenía que mantener una conversación con la subinspectora.

—Cierra la puerta —dijo.

—Jefa. —Tina cerró la puerta y se quedó apoyada en ella.

—Y relájate. Toma asiento. —Lesley señaló las dos sillas que había frente a su escritorio.

La pizarra seguía montada detrás de ellas.

No había ninguna fotografía de Christian Davison, pero la investigación aún no había terminado.

Todavía estarían indagando en los detalles exactos de lo que había sucedido diez años atrás.

Tenía que esperar que la fiscalía tuviera suficiente para una condena.

Pero confiaba en que las pruebas de Davison bastarían para encerrar a Leonard y posiblemente a Kelvin por una buena temporada.

En cuanto al propio Davison... bueno, ese era un problema de Asuntos Internos.

—Lo siento, jefa —dijo Tina—, por haber ido al narcopiso.

Lesley se apoyó en el escritorio, con los codos sobre la superficie y las manos entrelazadas.

—Fue una imprudencia y una estupidez.

—Lo sé. No estaba pensando con claridad.

—Ya sé cómo eres, Tina. Eres entusiasta y quieres demostrar lo que vales.

Pero eso ya lo has hecho. Tienes que creer que eres lo bastante buena para el trabajo que te doy.

Eres un miembro valioso del equipo. No espero que te lances a la aventura a buscarte trabajo extra por tu cuenta.

Sobre todo si ese trabajo te pone en peligro.

—Lo sé —asintió Tina—. Lo siento. Es que...

—¿Es que qué? —suspiró Lesley al tiempo que se reclinaba en la silla—. ¿Esto tiene que ver con tu relación con Mike? —Había percibido cierta tensión entre ellos en la sala del equipo antes. Como inspectora, eso era lo último que necesitaba.

Tina negó con la cabeza.

—No, no es eso. Según la ley, aún no tengo por qué contarte esto, jefa...

Lesley frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir con «según la ley»? ¿Qué has hecho?

Tina le devolvió la mirada.

—No he hecho nada, jefa. No te preocupes.

—Bueno, ¿entonces qué? Dímelo de una vez, Tina.

Lesley echó un vistazo a través de la pared acristalada que separaba su despacho del resto del equipo. Mike las estaba observando.

—Mike está preocupado por ti —dijo.

Tina miró hacia atrás.

—Todavía no se lo he dicho.

—¿Decirle el qué? —Lesley apoyó una mano en la mesa.

Tina se enderezó en la silla.

—Estoy embarazada, jefa.

Lesley reprimió una risa. Le había preocupado que Tina se hubiera metido en algún lío ilegal...

Un embarazo. Eso era lo último que se esperaba.

Volvió a mirar hacia la sala.

—Todavía no se lo has dicho a Mike.

Tina negó con la cabeza.

—¿No crees que deberías?

Tina asintió.

—Vale. —Lesley inspiró hondo—. Lo que estás olvidando es que soy madre. Sé cuáles son tus derechos. Y sé que todavía no tienes que notificárnoslo oficialmente. Pero ahora que me lo has dicho, tengo que tenerlo en cuenta y hacer una evaluación de riesgos en cualquier operación en la que participes.

Tina cerró los ojos.

—Lo sé.

—Mike se dará cuenta. Lo sabes, ¿no?

—Sí.

—¿De cuánto estás?

—De ocho semanas.

—Aún es pronto, entonces. Dentro de siete meses... en otoño.

Tina volvió a asentir.

—Mi madre cree que sentaré la cabeza con Mike.

—¿Pero no es lo que quieres?

—No estoy preparada para eso.

Lesley la miró.

—Tina, ¿quieres tener al bebé? Sabes que no tienes por qué. De ocho semanas...

Tina parpadeó, mirándola.

—Creo que sí.

—Decidas lo que decidas, mantendré la confidencialidad.

—Lo sé, jefa. Gracias. Pero sí. Quiero tenerlo. No entraba en mis planes, pero...

Lesley volvió a mirar a Mike. Se merecía saberlo. Pero era el cuerpo de Tina del que se trataba. Le dedicó una sonrisa a la subinspectora.

—Ser madre es un trabajo duro, pero muy gratificante. Yo era mayor que tú cuando me pasó, y ya estaba casada. Aunque al final eso no sirvió de nada. Pero Mike es un buen tipo. Te apoyará.

—Lo sé, pero acabo de entrar en el equipo. Es el peor momento posible.

—Tina —dijo Lesley—, cuando se trata de tener un bebé, siempre parece el peor momento posible. Pero creo que tienes que hablar un poco más con tu madre. Aclarar lo que quieres hacer.

—Sí, jefa. Aunque estoy bastante segura de que quiero tenerlo.

—Bueno, eso está bien —sonrió Lesley—. Un miembro más en el equipo.