Capítulo 101
CAPÍTULO CIENTO UNO
Dennis levantó la vista de su escritorio cuando se abrió la puerta. Mike y Stanley entraron.
—¿Lo habéis atrapado? —preguntó—. ¿Los habéis alcanzado?
Mike negó con la cabeza.
Dennis sintió que se desinflaba.
Stanley sonrió de oreja a oreja.
—Nosotros no lo hemos atrapado —dijo—. Pero los de uniforme sí. Solicitamos un coche patrulla.
Dennis golpeó el escritorio con los nudillos.
—Genial. Buen trabajo, chicos.
Tina estaba en el escritorio de al lado. Se levantó sonriendo.
—¿Pasó justo por delante de vosotros? —preguntó.
—Sí —respondió Mike, con el rostro animado—. Estábamos parando detrás del coche de la inspectora cuando pasó como si nada.
—Menuda potra —dijo Stanley.
Dennis se aclaró la garganta.
—¿Dónde está la jefa? —preguntó Mike.
—Está en el hospital —dijo Dennis—. Hablando con Christian Davison.
—¿Los de Asuntos Internos todavía lo quieren? —preguntó Stanley.
—La jefa quería hablar con él primero.
Stanley gruñó.
—Entonces, ¿dónde está Darren Kelvin? —preguntó Dennis.
—No solo Kelvin —dijo Mike—. Stephen Leonard también.
Dennis sintió que su sonrisa se ensanchaba.
—Dos por el precio de uno. Supongo que no os habrán dado una confesión también, ¿no?
Mike se rió.
—Ojalá. Pero esperemos que Davison los incrimine.
—¿Crees que lo hará? —preguntó Tina—. ¿Sabiendo que se incriminará a sí mismo?
Dennis la miró.
—Creo que Christian Davison ya está metido en suficientes líos. Espero que le dé un ataque de conciencia y nos lo cuente todo.
—Esperemos que sí.
Mike se acercó al escritorio de Tina y la observó.
—¿Todo bien? —preguntó.
Tina bajó la mirada hacia el escritorio, evitando la de Mike.
—Bien. —Miró de reojo a Dennis y este apartó la vista. No era asunto suyo—. Luego —le susurró a Mike—. Hablemos luego.