Los crímenes de la playa de fósiles (Inspectora Lesley Clarke 6) Capítulo 53
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Capítulo 53

CAPÍTULO CINCUENTA Y TRES

Lesley aparcó el coche de cualquier manera en el primer hueco que encontró al llegar a Winfrith y subió corriendo las escaleras hacia su despacho de la primera planta.

Había intentado llamar al móvil de Elsa dos veces más. También había probado con el teléfono que Elsa había usado para contactar con el inspector Mackie cuando aún estaba vivo. No daba señal. Finalmente, le dejó otro mensaje en su teléfono del trabajo.

¿Debería volver al piso o sería mejor ir al despacho de Elsa?

No. Dado que estaban investigando la muerte de dos antiguos socios, no sería prudente aparecer por allí por un asunto personal.

Una mujer la esperaba de pie al final de la escalera. Era la asistente personal de Carpenter. Lesley sintió que se le caía el alma a los pies. «¿Y ahora qué?»

—Carla —dijo—. ¿Puedo ayudarla en algo?

Carla sonrió, con la mirada dura.

—El superintendente quiere hablar con usted.

—Voy de camino al despacho. Estamos en medio de la investigación de un asesinato.

—Ahora —dijo Carla.

—De acuerdo. Solo tengo que avisar a Dennis de dónde estoy.

—No. No tardará mucho.

Lesley apretó los dientes.

—Está bien.

Siguió a la mujer hasta el despacho de Carpenter. Carla se detuvo ante la puerta, la abrió y le indicó a Lesley que entrara. Ella obedeció, preparándose para lo que se le venía encima al entrar. ¿Qué bronca iba a echarle Carpenter esta vez?

La puerta se cerró a su espalda.

Dos hombres estaban sentados en los cómodos sillones junto a la ventana.

Uno de ellos era Carpenter: pelo plateado, camisa planchada, corbata bien anudada, lo de siempre.

El otro no iba tan arreglado. Un mechón de pelo despeinado le caía sobre el ojo izquierdo y su chaqueta azul tenía una mancha que le recorría la manga. Llevaba unos vaqueros que habían visto días mejores y unas zapatillas deportivas que probablemente pretendían parecer modernas, pero sin éxito.

Lesley se apoyó en la puerta y se le quedó mirando.

—Matt Crippins —dijo, lanzándole una mirada a Carpenter—. ¿Qué ha pasado?