Los crímenes de la playa de fósiles (Inspectora Lesley Clarke 6) Capítulo 45
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Capítulo 45

CAPÍTULO CUARENTA Y CINCO

Tina estaba sentada en su vieja cama individual en casa de su madre, con la puerta cerrada.

La inspectora había pasado la mayor parte de la tarde en su habitación y solo había bajado un momento para cenar con ellas en la mesa de la cocina. Había sido una cena incómoda; la inspectora estaba de un humor extraño. Últimamente, parecía que siempre estaba así.

La madre de Tina había intentado romper el hielo, preguntándole a su jefa cuánto tiempo llevaba en el puesto y dónde había vivido antes.

Pero esta había respondido con monosílabos, poco más que una palabra cada vez.

Al final, Tina tomó las riendas de la conversación y sacó el tema de la señora Jukes, la vecina de enfrente, a la que habían hecho una histerectomía un mes antes.

Contenta de estar sola, Tina se recostó en la cama, con las almohadas apiladas a la espalda, y sacó el móvil del bolsillo. Le contestaron al segundo tono.

—Hola, Tina.

—Mike —dijo ella, sintiendo una oleada de calor—. ¿Qué tal todo por allí?

—Aburrido sin ti.

Tina sonrió.

—Siento no haberte devuelto la llamada anoche. Es un poco raro estar aquí con mi madre.

Le rugieron las tripas. Se llevó una mano al estómago.

—Me gustaría conocer a tu madre alguna vez —dijo Mike.

Tina se clavó la uña del pulgar en la palma de la mano.

—¿En serio?

—Si estamos hablando de vivir juntos, tenemos que conocer a nuestros respectivos padres.

—Yo no conozco a tu madre.

—Sí que la conoces —replicó él—. La viste aquella vez que estaba en mi piso y viniste a recogerme.

—Fueron cinco minutos —le dijo Tina—. Ella se iba y yo llegaba. Nos saludamos y ya está.

—Bueno —dijo él—. Quizá pueda organizar algo más formal. Podemos llevarla a cenar.

—Me gustaría. Parecía agradable.

—Lo es. ¿Y tu madre?

Tina miró hacia la puerta.

—Mi madre es un encanto a su manera. Está loca de contenta de tener aquí a la inspectora para desvivirse por ella.

—Ah, es de ese tipo de madres.

—¿Qué quieres decir con «de ese tipo»?

—El tipo al que le gusta cuidar de la gente. Crees que te avergonzará armando un escándalo por el nuevo novio.

—Probablemente lo haga —dijo Tina—. Pero puedo soportarlo. No es que se me vaya a pegar nada.

Mike rio.

—No te veo con mucho instinto maternal.

—Dios mío, no. Bueno, ¿en qué has estado trabajando con el sargento?

—Investigando a las víctimas —le contó Mike—. Le hemos encontrado una mujer a Kenneth Fogarty. ¿Lo sabías?

—Sí —dijo ella—. La inspectora va a verla mañana por la mañana y se llevará con ella a la subinspectora Patterson de la Policía de Devon y Cornualles.

—He oído algo —dijo Mike—. ¿La inspectora no está contenta?

Tina bajó la voz.

—Hay muchas cosas que no la tienen contenta.

—¿Qué quieres decir?

—No sé. —Tina volvió a mirar hacia la puerta—. Últimamente la noto crispada. Es como si estuviera a punto de decir algo y luego no lo dijera. Me pregunto si tendrá que ver con el hecho de que las dos víctimas de asesinato trabajaran para el mismo bufete que su novia.

Se hizo el silencio al otro lado de la línea.

—¿Mike? —preguntó Tina—. ¿Fuiste a ver a Aurelia Cross hoy?

—El sargento me llevó.

—¿Cómo estaba?

—Evasiva —contestó él—. Hizo como si no supiera nada de Fogarty y Lawson, pero llegaremos al fondo del asunto.

Tina se humedeció los labios.

—Te echo de menos.

Su estómago volvió a rugir. Hizo una mueca.

—Y yo a ti —respondió él—. ¿Cuándo vuelves a casa?

—Con un poco de suerte, mañana —dijo ella—. Ahora que han encontrado el arma en la escena del crimen, no veo por qué nos van a tener aquí más tiempo.

—Bien —replicó él—. Compraré una buena botella de vino y pasaremos la noche en casa.