Capítulo 33
CAPÍTULO TREINTA Y TRES
La oficina estaba en silencio; los tres hombres se encontraban concentrados en su búsqueda de Kenneth Fogarty y Catherine Lawson. Dennis estaba rastreando HOLMES mientras que Mike buscaba en Google y Stanley repasaba el censo electoral.
Dennis no había encontrado nada por el momento. No había ninguna denuncia de la desaparición de Fogarty ni de Lawson, y ninguno de los dos había tenido problemas con la ley. Se reclinó en la silla y estiró los brazos por encima de la cabeza con un bostezo.
—¿Quién quiere algo caliente? —preguntó.
Mike y Stanley levantaron la vista al unísono.
—Un café, sin azúcar, por favor —dijo Mike—. Si no te importa, sargento.
—No me importa —dijo Dennis—. Necesito estirar las piernas.
Pam le daba la lata por pasar demasiado tiempo en su escritorio. Tenía que salir, moverse, trabajar en el caso con la inspectora. Interrogar a sospechosos, examinar escenas del crimen. En cambio, estaba ahí atrapado. La espalda le envejecía por momentos.
—Stanley —preguntó—, ¿a ti qué te pongo?
—Un té, por favor. Con dos de azúcar.
Dennis frunció el ceño.
—Normalmente no tomas azúcar, ¿verdad?
—Es un experimento, sargento.
—Vale —respondió Dennis, preguntándose qué clase de experimento consistía en añadir azúcar al té cuando normalmente no lo hacía.
Aun así, no iba a discutir. Se levantó de la silla con dificultad y se dirigió a la cocina.
Cinco minutos después estaba de vuelta. Le puso el té a Stanley delante.
—Si no te importa que pregunte, Stanley, me tiene perplejo un experimento en el que empiezas a añadir azúcar al té. ¿No es más normal que la gente deje de tomar azúcar?
—Es una teoría que tiene mi novia, sargento. Cree que si echas azúcar al té, alimentas el antojo y dejas de comer cosas como chocolate y galletas el resto del día. ¿Sabe usted cuántas cucharaditas de azúcar tiene una galleta de chocolate?
Dennis se rio.
—Ni idea, ni quiero que me lo digas.
Le puso el café a Mike, que estaba inclinado hacia la pantalla con los ojos a pocos centímetros de ella.
—¿Tienes algo? —le preguntó.
Mike asintió distraídamente.
—Puede que sí, sargento. Tengo algo sobre Kenneth Fogarty, al menos.
Dennis se inclinó sobre el escritorio.
—Adelante.
—Las páginas de sociedad del Bournemouth Echo. Es una foto suya en un evento de hace doce años.
—Eso encaja —dijo Dennis—. Si desapareció hace diez años…
Mike asintió.
—¿Reconoces al tipo que está a su lado?
Dennis ladeó la cabeza.
—Aléjala. A ver si hay un pie de foto.
La foto mostraba a cuatro hombres, todos blancos y de mediana edad. Uno era un poco más joven que los demás y aún conservaba todo el pelo. Le resultaba familiar.
—Claro que lo conozco —dijo Dennis—. Es Harry Nevin.
—¿Aquel al que mató su novia? —preguntó Stanley.
—El mismo —respondió Dennis—. El socio de Nevin, Cross y Short.
Mike aspiró aire. Señaló la pantalla.
—Y ese es Fogarty, de pie junto a él. Lo está rodeando con el brazo.
—Esta gente de la alta sociedad… —dijo Stanley—. Son todos muy amiguetes entre ellos.
Dennis gruñó.
—Sigue buscando —le dijo a Mike—. Averigua qué relación hay entre Fogarty y Nevin.
—Haré una búsqueda con ambos nombres juntos —dijo Mike.
Tecleó en el ordenador. Apareció otra página, la web Tiempo Atrás.
—¿Qué es eso? —preguntó Dennis.
—Es como una instantánea de internet a través del tiempo —le explicó Mike—. Te muestra qué aspecto tendría una página web en una fecha determinada.
—Vale. En ese caso, retrocede diez años. A ver si encuentras algo de Fogarty.
—No funciona así —dijo Mike—. No se puede buscar por fecha y esperar encontrar la página; primero tienes que saber qué página es.
—¿Y qué hay de Harry Nevin? —sugirió Stanley—. Prueba a buscar la web de Nevin, Cross y Short en Tiempo Atrás .
Mike miró por encima de los escritorios.
—Buena idea.
Hizo clic con el ratón e introdujo unos términos de búsqueda.
—Mierda.
—Cabo Legg —lo reprendió Dennis.
—Lo siento, sargento —dijo Mike, que desvió la mirada hacia el cajón donde había estado escondida la hucha de las palabrotas de Dennis desde que la inspectora había llegado el verano anterior. Luego señaló la pantalla—. Esta es la página web de Nevin, Cross y Short de hace diez años.
Dennis la observó.
—Pero no pone Nevin, Cross y Short.
—No —dijo Mike—. Pero explica la foto.
—Madre mía —dijo Dennis—. Ese bufete está en todas partes, ¿no?
Mike asintió.
Stanley miró por encima de los escritorios.
—¿Qué es? ¿Qué bufete?
Dennis lo miró.
—Nevin, Cross y Short —dijo—. Parece que hace diez años tenían otro nombre: Nevin, Fogarty y Lawson.