Capítulo 15
CAPÍTULO QUINCE
Dennis, Mike y Stanley estaban sentados en el despacho de la inspectora.
Mike y Stanley habían estado reconstruyendo el caso de Devon a partir de recortes de prensa y de lo que habían conseguido extraer de HOLMES.
Stanley estaba clavando en la pizarra fotos de las dos personas desaparecidas.
Seguían tratando de averiguar más sobre ellos, incluida una dirección y los datos de sus familiares más cercanos.
Pero sí que sabían dónde se había visto a la pareja por última vez, gracias a la prensa local.
Dennis se sentó en el borde de una de las dos sillas que había frente al escritorio de la inspectora, con Mike a su lado y Stanley junto a la pizarra. Nadie había ocupado el asiento de la jefa.
—Bueno —empezó Stanley—. Es esta pareja. David y Carmela Stubbs. Desaparecieron en Axminster hace casi seis años exactos.
—Casi el mismo día —añadió Mike.
Stanley escribió en la pizarra.
—Hace seis años y cuatro días. ¿Creéis que es relevante?
—No lo creo —respondió Dennis—. El deslizamiento de tierras es lo que los desenterró. Nadie podría haberlo previsto.
—¿Y si alguien subió hasta allí y lo provocó? —sugirió Mike.
Dennis se rascó la mejilla.
—Es una posibilidad. Pero ¿por qué seis años y cuatro días? ¿Por qué no volver en el sexto aniversario?
—Hace seis años y cuatro días fue cuando se les vio por última vez —señaló Stanley—. Puede que no sea la fecha en que los mataron. O cuando los enterraron.
—No nos precipitemos —dijo Dennis—. Ni siquiera sabemos todavía si se trata de la misma pareja.
—Una coincidencia de la leche —dijo Mike palideciendo al ver la mirada que le echó Dennis.
Dennis examinó la pizarra. Tina y los de la científica habían enviado fotos del lugar del crimen. Primeros planos de los cuerpos y algunas tomas más lejanas del deslizamiento de tierras, que cubría una amplia zona.
—De acuerdo —dijo—. Ponedme al día de lo que sabemos de este caso.
Stanley tocó con el bolígrafo la foto de la pareja desaparecida. Era en blanco y negro, sacada de un periódico.
—Se les vio por última vez el tres de marzo. Él no se presentó a trabajar al día siguiente, y a ella la esperaban en una reunión en la iglesia aquella tarde.
—¿Cuánto tardaron en denunciar su desaparición?
—Cuatro días —dijo Mike—. Su jefe supuso que estaba enfermo, y el grupo de la iglesia... era voluntario, así que supongo que no se preocuparon demasiado.
—¿Y todo esto lo hemos sacado de la prensa local?
—Todavía no tenemos el expediente del caso —dijo Mike.
—No —Dennis arrugó la nariz—. Tenemos que considerar que la historia que estamos reconstruyendo a partir de los artículos de prensa podría no ser del todo exacta.
—Probablemente no lo sea —resopló Mike.
—No necesariamente —dijo Dennis—. Este es el Dorset Echo , no la prensa nacional informando sobre la desaparición de un famoso.
—No tienen por qué inventarse cosas —añadió Stanley.
—No —asintió Dennis—. Pero puede que no tuvieran acceso a toda la información.
Stanley dejó caer el bolígrafo.
—Es todo lo que tenemos, sargento.
—Lo sé. Y es un comienzo. Solo desearía que la policía de Devon y Cornualles estuviera colaborando más.
Los agentes no dijeron nada.
—Vale. —Dennis se recompuso—. No necesitamos un expediente para empezar a reconstruir la desaparición de los Stubbs. Así que se les vio por última vez el día tres, y luego se denunció su desaparición cuatro días después. ¿Se llevó a cabo una búsqueda?
—No hasta el sexto día —dijo Stanley—. Eran adultos, de bajo riesgo.
—¿Qué tipo de investigación?
—No lo sabemos —dijo Mike—. He encontrado un par de fotos en Facebook, pero no hay muchos detalles sobre la magnitud de la búsqueda o qué zona cubrió.
—Ya. ¿Sabemos a quién interrogó la policía?
—La policía no —dijo Mike—. Pero los periódicos sí entrevistaron a una vecina.
—Continúa.
—Elsie Timmins, la vecina de al lado. Habló de actividad inusual en su calle dos días antes de que desaparecieran. Coches que iban y venían.
—¿Relevante? ¿O solo una testigo que intentaba darse importancia ante la prensa?
Mike se encogió de hombros.
—No lo sabremos hasta que tengamos las transcripciones de los interrogatorios.
—¿A qué distancia estaba su casa del lugar donde se encontraron los cuerpos?
—A diez kilómetros —dijo Stanley—. Tengo un mapa.
Colgó un mapa en la pizarra. Mostraba la ubicación de los cuerpos en Spittles, además de una dirección en Axminster marcada con un círculo.
—Entonces, ¿la policía, o los medios, hablaron con alguien más? ¿Con familiares o amigos?
—Que sepamos, no —dijo Mike—. Tenemos estos artículos, la entrevista con la vecina y mucha especulación. El interés se esfumó apenas una semana después.
—No me sorprende —dijo Dennis—. Desaparecen dos adultos y nadie se inmuta.
—No hay constancia de que aparecieran en otro sitio —dijo Stanley—. He rastreado los periódicos locales y no encuentro ninguna mención después de las fechas en que desaparecieron.
—¿Qué hay del padrón? ¿La DGT?
—Nada.
—Vaya. Así que David y Carmela Stubbs desaparecieron de la faz de la tierra. Desde luego que podría tratarse de la misma pareja.
—Una coincidencia de la leche —repitió Mike, que había olvidado la miradita.
Dennis le echó otra.
—Lo siento, sargento.
—Bueno —dijo Dennis—, llamaré a la inspectora y le haré saber lo que hemos descubierto hasta el momento. Luego tendremos que esperar a que hable con la policía de Devon y Cornualles. Creo que es todo lo que podemos hacer hoy.
—Sargento. —Mike asintió y cerró su portátil.
—Gracias, sargento —dijo Stanley.
Dennis los observó salir de la sala. Se levantó de la silla, con los ojos fijos en la pizarra.
No tenían suficiente. Unos pocos fragmentos de las redes sociales, algunos recortes de prensa...
nada. Esperaba que la policía de Devon fuera cooperativa y que la jefa pudiera averiguar más de lo que él había conseguido.