CAPÍTULO 29
R enata decidió entrenar con Adir con la misma intensidad que con Michael, y programó sesiones de dos y tres horas para el resto de la semana.
Esa tarde, buscó en internet clubes dedicados al ala delta, el paracaidismo y el vuelo en planeador.
Nada…
El martes, tras su entrenamiento matutino con Adir, volvió al hotel en coche y buscó en internet clubes deportivos locales de natación, wakeboard, esquí acuático, surf, kitesurf, windsurf y waterpolo.
Cero…
El miércoles, revisó clubes de béisbol, baloncesto, sófbol, tenis, ping-pong y fútbol.
Nada de nada…
El jueves, investigó clubes de esgrima, balonmano, racquetball, halterofilia, lacrosse, golf e incluso ajedrez, si es que al ajedrez se le podía llamar deporte.
Cero absoluto…
El viernes, investigó clubes de bádminton, atletismo, vela, tiro con arco y escalada.
Un fracaso total.
Tras las largas horas de investigación, Renata tenía los ojos enrojecidos y le dolían los dedos de tanto teclear. Debía de haber revisado varios cientos de páginas web y perfiles en redes sociales, y rebuscado entre cien mil fotos y publicaciones de todos los clubes deportivos habidos y por haber.
Daniel Forester o Ryan Cameron simplemente no existían.