Los Asesinatos de la Granja (Los Crímenes de Yorkshire 8) Capítulo 62
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Capítulo 62

C raig había vuelto a ver la garza aquel día.

Había estado a orillas del lago a primera hora, con el café enfriándosele en la mano y el aliento condensándose a su alrededor. El agua estaba lisa y gris, y las montañas del otro lado se perdían entre las nubes.

La garza había permanecido inmóvil, paciente: un centinela gris entre la bruma del amanecer.

Había conseguido hacerle una foto. Había trasteado con las opciones de edición del móvil. La garza aparecía nítida y resuelta, mientras que el paisaje transmitía serenidad.

Era lo más feliz que se había sentido en mucho tiempo.

Imprimió la foto y la deslizó en el interior de un libro sobre el Distrito de los Lagos que había comprado para el cumpleaños de Kelly, la semana siguiente.

El libro trataba de todas las montañas, lagunas y valles ocultos de la zona.

A veces los recorría de noche, cuando no podía dormir, siguiendo haces de linternas por laderas negras, con el viento silbándole en los oídos y la tierra blanda bajo las botas.

Era lo más parecido a la paz que había encontrado.

Escribió un mensaje en el interior de la cubierta:

Si alguna vez quieres venir, puedes hacerlo. La puerta siempre estará abierta .

Había añadido la dirección.

Sabía lo que ocurriría. Su hija y Alan lo interceptarían. Lo destruirían antes de que Kelly llegase siquiera a verlo. Habían dejado claros sus sentimientos años atrás: mantente alejado de ella, mantente alejado de nosotros, no queremos a alguien como tú en su vida. Y no podía culparlos.

Pero Kelly estaba a punto de cumplir catorce años. Ya tenía edad suficiente para abrir su propio correo. Edad suficiente para exigir respuestas.

¿Se estaba haciendo ilusiones?

Probablemente.

Consultó el reloj. Pasaba de medianoche.

Envolvió el libro en papel de estraza y lo dejó junto a la puerta principal. Por la mañana iría andando hasta Correos para enviarlo.

Cuando estuvo listo para acostarse, consultó la lista, como hacía todas las noches.

Al fin y al cabo, aún quedaba un asunto pendiente antes de que pudiera retirarse de verdad.

Mientras esperaba a que se cargara la lista de Control, volvió a mirar la garza en el móvil y sonrió.

Algún día, él también se sentiría de verdad en casa.

Volvió a la lista y se desplazó hacia abajo.

Harriet Spring: CERRADO

Prof. Harold Crabtree: CERRADO

Inspiró bruscamente.

Inspectora jefa Emma Gardner: ACTIVA

Se quedó mirando la pantalla durante largo rato.

Pensó en el libro envuelto que descansaba junto a la puerta principal.

Al final, respiró hondo y llamó a su hermano.