Los Archivos Fantasma (AJ Docker 6) CAPÍTULO SIETE
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CAPÍTULO SIETE

Banshee, tras completar su inspección del perímetro del patio, se sentó como una esfinge a mi lado para morder un hueso. Le acaricié las orejas y di la bienvenida al final pacífico de un día horrible. Aproveché para recopilar y analizar mis pensamientos.

El asesinato de Nielsen había sido horrible, pero la respuesta del equipo de trauma había sido rutinaria.

Vemos el daño de un trauma terrible con frecuencia en urgencias y lo compartimentamos para poder gestionarlo de manera eficaz, mental y emocionalmente.

Estas experiencias pueden habernos endurecido, pero nunca podríamos ser inmunes a ellas.

Los pensamientos estresantes y las emociones intensas tenían que ser afrontados eventualmente para mantener la cordura.

Mi expectativa, ya desgastada, de que los hospitales son un lugar para sanar y ayudar, despertó mi propio trauma de haber presenciado violencia horrenda en la sala de urgencias donde trabajé antes.

La seguridad de mi terreno médico, mi hogar profesional, se sintió amenazada y eso me hizo querer defenderlo, quizá también para sanarme a mí mismo.

Decidí aprender lo que pudiera sobre las personas en el hospital que pudieran tener motivos para guardar un rencor latente contra el doctor Nielsen, dejando la investigación de las personas fuera del hospital exclusivamente a la policía.

La gente generalmente hablaba bien de los muertos, pero aun así tuve la impresión de que el doctor Nielsen había ofendido a mucha gente.

El Ángel Vengador señalaba otra línea de investigación. Una búsqueda en Google arrojó una cantidad abrumadora de resultados, pero yo tenía una forma sencilla de profundizar más en la web y revisé mis contactos. Después del tercer timbrazo, ella contestó, mascando chicle, como siempre.

—¿Qué hay, Doc? Ha pasado tiempo. ¿Te estás metiendo en pedos otra vez?

—No más de lo habitual. ¿Cómo estás, Spike?

Spike se especializaba en búsquedas en la dark web y podía hackear sistemas específicos.

Vivía en algún lugar de Texas y podía acceder a información en cuestión de minutos que me llevaría semanas descubrir, si es que podía hacerlo.

Además, me ofrecía buenos precios como cliente habitual y ella y su novio, otro hacker, eran fans de Banshee.

—Manteniéndome dos pasos por delante de los federales y ganándome la vida. ¿Qué tal Banshee?

—Felizmente manteniéndome alejado de problemas, la mayoría del tiempo.

—Me alegra oírlo. ¿Qué necesitas que haga hoy?

—Hoy mataron a un doctor en mi hospital y dejaron una nota del Ángel Vengador. Google me arrojó un millón de resultados inútiles. ¿Podrías investigar más a fondo y ver si ese nombre se ha asociado con otros asesinatos?

—Bastante fácil. ¿Algo más?

—Sí. Por favor, echa un vistazo a la víctima, el doctor Lenny Nielsen, para ver si hay algo inusual en él. El mensaje mencionaba «pecados del pasado».

—Todos tienen pecados en el pasado, pero voy a ver si puedo encontrar algo interesante. Dame hasta mañana por la mañana y entonces también te envío la factura. Asegúrate de pagarme antes de que empieces a meterte en estas cosas. Las cosas tienden a torcerse cuando uno empieza a ponerse de metiche.

—Me voy a asegurar de pagarte antes de que me arresten.

—No digas la palabra con «A» delante de mí. Me refería a tu absurda falta de sentido al arriesgar la vida. Cuídate, Doc. Dale un abrazo a Banshee de mi parte.

Colgué la llamada y dejé el teléfono en una mesita junto a mi limonada ya desabrida y le rasqué distraídamente las orejas a Banshee.

Aunque observaba cómo las estrellas despertaban en el cielo cristalino y oscuro, era muy consciente de las formidables nubes de tormenta que podrían formarse más allá del horizonte.