Capítulo 26
S amson dio golpecitos en la mesa, observando a Landry con atención. Por suerte, había evitado matar al hombre.
Landry estaba apoyado en la encimera de la cocina, bebiendo su café y sonriendo como un maldito idiota.
Puse los ojos en blanco.
—¿Qué? —preguntó.
Natasha entró por la puerta trasera.—Mer, el coche de tu hermano está… —Se detuvo al vernos a todos—. Ah, ya sabes que está aquí.
No pude evitar reírme.—Sí, ha tenido una bienvenida bastante reveladora.
Ella miró a Samson.—¿Has entrado y te los has encontrado?
—No quiero hablar de eso —espetó Samson.
Natasha fue hacia él y lo abrazó por el cuello.—Podría haber sido peor.
—¿En qué sentido?
—Podría haber sido Phillip con ella.
Samson pareció pensárselo. Exhaló lentamente.—Vale, en eso tienes razón.
Me levanté y fui a rellenar mi café. Landry me lo quitó suavemente de las manos y se encargó de hacerlo por mí. Su mirada me recorrió de arriba abajo y sonrió. Gimiendo, le empujé la cara.—Para.
—¿Parar qué? —preguntó, haciéndose el inocente. Me atrajo hacia él de un tirón y me besó en los labios con ternura.
Le empujé el pecho suavemente—. Landry, para.
—No quiero.
Natasha se echó a reír.
—Creo que ya deberías irte. ¿No tienes que ir al diner? —pregunté, alzando la vista hacia Landry.
Sus ojos se abrieron de par en par.—Espera, ¿básicamente me estás echando de casa?
—Lo intento.
Él se rió y miró a Samson.—Ya sabía yo que acabaría siendo ella la que me echara, ¿eh?
—Eso es muy de Mer —convino Samson—. No le hagas caso. Y ya que estás, cásate con ella. No pienso permitir que sea tu follamiga.
Me estremecí.
Natasha le soltó una bofetada.—Muy bonito, Samson. De verdad, precioso.
Landry me estrechó contra él y me besó. Cuando se apartó, me mordisqueó los labios.—¿Tú qué piensas?
—¿Sobre qué?
—Sobre llevar mi apellido.
Solté una carcajada.—No puedes hablar en serio. Ayer actuabas como si fuera contagiosa y hoy me preguntas qué opino de casarme contigo. Vete, Landry.
—Y ayer me dijiste que cuando te entregas a alguien es para siempre —replicó, negándose a soltarme—. ¿Qué ha cambiado?
Me puse tensa.
Natasha suspiró.—Le aterra que tú también acabes haciéndole daño, Landry.
Landry rodeó mi cuerpo con los brazos y me abrazó con fuerza.
—No me obligues a llamar a mi padre y a mis hermanos para que me echen una mano aquí.
Creo que sabes que los hombres de mi familia te tienen muchísimo cariño.
Joder, he estado ignorando las llamadas de mis hermanos por miedo a que aparezcan solo para intentar ligarse a mi chica.
—¿Tu chica?
—Sí —dijo, besándome los labios con ternura.
Sonreí contra sus labios y me acurruqué aún más contra él.
—Vale. No tienes que irte, pero sí tienes que sentarte aquí con mi hermano lanzándote miradas asesinas por haberte tirado a su hermanita.
Y probablemente deberías decirle que no ha sido la primera vez.
—Riéndome, salí disparada hacia Natasha justo cuando Samson se ponía en pie, con los ojos como platos.
Landry cogió su café y soltó una risita—. Siéntate, Samson. Tenemos algunas cosas de las que hablar.
Natasha me estrechó en un abrazo.—¿Qué te parece si nos escapamos a la ciudad el resto del día? Solo tú y yo. Como antes.
Eché un vistazo hacia Landry, esperando su aprobación por alguna razón.
Él me guiñó un ojo y asintió.—Asegúrate de que tienes el móvil cargado, Mer. No quiero pasarme el día preocupado.
—Lo haré.
—¿Soy yo o ya se comportan como un matrimonio? —preguntó Natasha, tirando de mí—. Vamos. Tenemos que prepararnos para salir.
—Natasha —dijo Landry—. Antes de que te marches, ¿puedo hablar contigo un momento? ¿A solas?
Al ver que quería un poco de intimidad, me di prisa en prepararme para el resto del día.