El vengador del escocés #5
Thea y Willum trotaron hacia el sur, al tiempo que ella le contaba todo lo que Eliot le había dicho sobre la muchacha. Afortunadamente, no volvieron a cruzarse con Fulke. Una vez en la pequeña iglesia, Thea desmontó, pero Dyna lanzó una protesta.
—¡No irás sola, Thea!
Thea se detuvo, y su debilidad estuvo a punto de hundir sus rodillas. Dyna bajó de un salto de su montura.
—Willum, vigila los caballos.
—Es solo una capilla, Dyna. El ministro o sacerdote probablemente vive en otra iglesia y solo viene aquí una vez cada siete días o así.
—El edificio era pequeño y parecía desierto, aunque el alto chapitel mostraba el respeto que merecía.
Thea sentía los latidos de su corazón, y rezó para que encontraran a la niña.
Sabía lo que todos pensarían: que esta muchacha significaba algo diferente para ella.
Pero no era eso. La niña merecía una buena vida.
Encontrarían un lugar para ella en la tierra Ramsay, igual que habían hecho con Simone y Beatris y tantos otros.
—¿Dónde está? —preguntó Dyna.
—Eliot dijo que estaría escondida en la parte inferior de las escaleras.
—¿Qué aspecto tiene?
Thea pensó un momento, y luego respondió:
—No lo sé. Él nunca lo mencionó. Se llama Lorna.
—¿Lorna? ¿Estás bromeando?
Thea sabía a qué se refería Dyna, pero solo dijo:
—Esas fueron las palabras de Eliot.
Entraron y esperaron a que sus ojos se adaptaran. El silencio era abrumador.
Cuando llegaron a la base de la escalera que conducía al sótano, Thea apartó a Dyna y se colocó detrás de la escalera. Allí estaba sentada una muchacha pelirroja, con los ojos muy abiertos. Su miedo era tan palpable que Thea tuvo que hablar para aliviar su tensión.
—Lorna, Eliot nos ha enviado. Él y sus dos perros vivirán en nuestro clan, y nos pidió que viniéramos también a por ti.
Una lágrima rodó por su mejilla, y sus manos se retorcieron en su regazo mientras permanecía sentaba en el frío suelo de piedra. Sus ropas estaban viejas y deshilachadas.
—¿Me podrías decir cómo se llaman sus perros?
Thea contuvo la sonrisa. La chica no era tonta.
—Sí, es lo bastante sabia como para ponernos a prueba —dijo Dyna.
—Me llamo Thea Douglas y ella es Dyna. Eliot vivirá con nosotros en las tierras Ramsay junto con sus dos perros, Freya y Thor.
Thea tocó el antebrazo de la niña y dijo:
—Prometemos no hacerte daño, Lorna. Puedes trabajar en nuestras cocinas y prometemos encontrarte una cama caliente dentro.
Te daremos de comer y te vestiremos, pero sobre todo te protegeremos de cualquier persona cruel que dirija lugares para huérfanos.
Los Ramsay han adoptado a muchos huérfanos a lo largo de los años.
La muchacha se secó las lágrimas de las mejillas y asintió, pareciendo complacida. Susurró:
—Iré con vosotras. —Pero no se movió.
—¿Qué ocurre? —preguntó Thea.
—No puedo moverme, y no tengo manto que ponerme.
Dyna dijo:
—Te ayudaré a levantarte, y tenemos muchas telas escocesas en nuestros caballos. Te encontraré un hombre grande y agradable con quien cabalgar para mantenerte caliente y segura.
Sacudió la cabeza con tanta furia que Thea intuyó qué había pasado en el orfanato para hacerla huir.
—No, puedes cabalgar con Dyna. ¿Te parece bien?
La muchacha asintió y alcanzó a Dyna, quien la ayudó a levantarse.
Lorna tenía un nuevo hogar.
Capítulo Veintiuno
Dyna y Torrian buscan a los desaparecidos Thea y Eliot.
Willum se despertó justo cuando el cielo del este empezaba a iluminarse. El aire estaba lleno de ladridos y gritos procedentes de la torre y del patio. Algo había sucedido.
Thea. Había ido tras Fulke. Apostaría su vida por ello.
Había sospechado que ella saldría en algún momento del día para ir tras él, y se había sorprendido al oírla decir que iba a esperar y unirse a la patrulla. Pero, desde luego, no había esperado que la muchacha se escabullera en mitad de la noche.
Al parecer, ella había cambiado de opinión sobre ir con el grupo más grande.
Maldijo, enfadado consigo mismo por no suponerlo. Debería haber pasado la noche vigilando su cabaña. Le daba igual dormir bajo un árbol en las afueras del castillo Ramsay o en casa de Thea. Se apresuró hacia el establo, deseoso de averiguar la situación lo antes posible.
Se abrió paso a través de la pequeña reunión de guardias Ramsay justo dentro de la entrada, buscando a alguien a quien preguntar.
Maitland estaba a un lado hablando con Dyna, así que se acercó para ver qué sabían.
—¿Qué ha pasado, Maitland? —preguntó Willum.
—Thea ha desaparecido. Suponemos que ha ido tras Fulke.
—¿Sola? —Willum intentó no insinuar que él y Thea habían escuchado la conversación con Logan la tarde anterior—. Esa mujer testaruda.
—No estamos seguros de eso. Eliot también ha desaparecido, junto con dos perros; Thor y Gerland, y dos caballos.
Hay otras posibilidades. Tal vez Fulke capturó a Eliot y lo usó como anzuelo, sabiendo que Thea haría lo que le pidiera si eso significaba proteger a Eliot.
Tal vez las dos desapariciones no estén relacionadas en absoluto.
—Maitland miró a Dyna—. ¿Alguna idea? ¿Has visto algo en tus sueños?
Dyna cerró los ojos y adoptó la expresión de estar escuchando algo que nadie más podía oír. Unos instantes después, abrió los ojos y dijo:
—Creo que Thea se ha sido por su cuenta y Eliot la ha seguido. Eso es lo que veo, pero también veo a Eliot con Fulke. Eso no tiene sentido.
—Sí, lo tiene. Eliot la siguió y se acercó demasiado a Fulke.
Fulke capturó a Eliot para atraer a Thea.
—Willum miró a ambos y dijo—: Como él conocía a Eliot, si lo hubiera visto en alguna parte, lo habría capturado.
Después de todo, Thea fue liberada por culpa de Eliot.
Al menos, Slater lo vería así. Tenemos que ir tras ellos. Iré al establo a preparar mi caballo.
—Estaré allí en breve. Antes quiero hablar con Logan —dijo Maitland.
Dyna se unió a Willum y atravesaron las puertas.
—Ella nos oyó anoche, ¿cierto? Me pareció veros a los dos entre los árboles cuando me fui. Logan no os vio.
—Sí, estábamos montando cuando oímos las voces. Estábamos demasiado conmocionados para decir algo.
—Todos sabemos lo que piensa Logan sobre escuchar a escondidas, así que no te interrogaré con él presente.
—¿Cómo descubriste que Thea se había ido? —preguntó Willum. Sabía que Thea podía ser silenciosa como un ratón cuando la situación lo requería.
—Maitland salió temprano para preparar la partida de la patrulla y notó que faltaban los caballos, luego descubrió que Eliot y Thor también se habían ido.
Pensó que el muchacho podría haber cabalgado hasta la cabaña de Thea, ya que había estado preguntando por ella, así que envió a un guardia a buscarlo. Pero no estaba allí, ni tampoco Thea.
Un fuerte ladrido los interrumpió, y se volvieron para ver a un perro corriendo por el camino hacia ellos.
Gerland volvió a ladrar y corrió hacia Torrian, quien acababa de atravesar la entrada.
Torrian se arrodilló y el animal fue hasta él, ladrando.
Tras una lamida en la mano de Torrian, retrocedió unos pasos en la dirección por la que había venido, luego se detuvo y dio media vuelta, esperando a que el humano lo siguiera.
—Sabes dónde está ella, ¿verdad, Gerland? Entonces te seguiremos. ¡Aquí, muchacho! Ven a por agua, pues has corrido mucho. —Torrian condujo al perro hacia el establo.
Torrian se detuvo junto a Willum y Dyna.
—¿Vendréis conmigo? Willum, agradecería tu espada, y Dyna, tu arco y tus visiones, si tienes alguna que pueda ayudar.
Willum asintió.
—Dyna y yo iremos contigo ahora, y Maitland también. Iría aunque no tuviéramos a Gerland para guiarnos.
Torrian le dio una palmada en el hombro.
—Dejaré un mensaje para que otro grupo se nos una si no regresamos antes del amanecer. Alaric y Eli pueden preparar el siguiente grupo.
—Tenemos que encontrarla antes de eso —dijo Willum, con la voz entrecortada.
No podía soportar la idea de que Thea estuviera a solas con Fulke durante algún tiempo.
Temía descubrir exactamente de qué era capaz ese hombre.