Capítulo 23
Theon
Un momento después, la puerta se abrió y Rhett entró en la habitación. Frenó en seco un segundo cuando vio a Tessa acurrucada en el regazo de Theon ; un destello fugaz de sorpresa le atravesó el rostro antes de desaparecer a toda prisa.
—Vengo a retirarle la vía —dijo y alzó la vista hacia la bolsa vacía de suero.
Theon asintió una vez y el hombre se acercó. En cuanto empezó a quitarle la venda de alrededor de la vía, Tessa se despertó. Le retiró el catéter con cuidado del brazo y sus ojos se cruzaron con los de ella, que le observaba.
—¿Necesitas ir al baño antes de irte? —le preguntó Rhett .
—Estaría genial. Gracias —respondió con la voz ronca de tanto gritar y tan poco hablar. Desvió la mirada hacia Theon —. ¿Tienes mi ropa? Para cambiarme, ya que estoy.
—Te acompaño —respondió Theon .
Tessa suspiró y se apartó de su pecho.
—Ya hemos hablado de esto. Límites.
—Pero si ahora mismo no puedes ni andar —replicó él.
Ella se puso de pie a duras penas con una expresión de pura determinación. Apresurado, Theon se levantó para ayudarla, pero ella se alejó. El movimiento le provocó una mueca de dolor y dio un traspié. Cuando hizo el amago de sostenerla, volvió a apartarse.
Él apretó los dientes.
—Me cago en todo, Tessa . Deja que te ayude.
—No necesito tu ayuda, The… —Apretó los labios en un gesto de frustración cuando el nombre se le quedó en la punta de la lengua—. Estaré bien.
—Con que estés bien no me vale —repuso él y atravesó la habitación a zancadas para recoger la bolsa de viaje del suelo.
—El cuarto de baño está cruzando el pasillo —informó despacio Rhett , paseando la mirada entre los dos—. Puedo ayudarla a andar…
—Como le pongas un dedo encima sin mi permiso, será lo último que hagas —dijo Theon con tono amenazante y unas sombras oscuras empezaron a reptar hacia el fae.
— Theon —le advirtió Axel desde donde se encontraba, y Theon pudo notarlo. Estaba a punto de perder el control por completo.
Rhett le lanzó una mirada preocupada a Tessa , pero esta solo le indicó que caminara con un gesto.
Theon salió por la puerta detrás de ellos sin alejarse mucho en caso de que se volviera a tropezar.
Rhett los acompañó al otro lado del pasillo, donde abrió una puerta y encendió el interruptor de un baño pequeño.
—Siento que no haya una ducha aquí —le dijo mientras la miraba.
Ella le dedicó una sonrisa suave y su mirada pareció volverse algo más cálida. Theon rechinó los dientes. A él nunca le había mirado o sonreído así.
—Es más que suficiente —respondió Tessa —. Gracias, Rhett .
—Fuera —ordenó Theon , entrando en el baño detrás de ellos.
Rhett lo miró de reojo antes de volver a girarse hacia Tessa .
—Pero te he encontrado un cepillo de dientes y pasta. Están junto al lavamanos.
—Gracias a los dioses —respondió Tessa y avanzó al instante en esa dirección. A Theon ni siquiera se le había pasado por la cabeza echar ese tipo de cosas en la bolsa. Solo le había traído la muda de ropa que le había pedido.
Rhett abandonó el pequeño baño y Theon hizo el ademán de cerrar la puerta a su espalda.
—Tú también. Fuera —sentenció Tessa y apoyó las manos en el lavamanos. Se notaba que lo estaba usando para mantenerse en pie.
—No pienso dejarte aquí sola, Tessa .
—¿Temes que haya vampiros al acecho en los rincones del baño, Theon ? No va a pasarme nada —respondió y puso los ojos en blanco.
—¿Por qué habría vampiros aquí? ¿Es algo que suela pasar después de una evaluación? —preguntó mientras le echaba un vistazo al baño.
—No hay… — Tessa lo miró, perpleja, como si se hubiera quedado sin palabras—. No suele haber vampiros en los baños después de una evaluación, Theon . Era una broma. ¿Qué clase de infancia tuviste para creer en vampiros?
Theon ignoró su pregunta y, en su lugar, se quedó donde estaba.
—De todas formas, apenas puedes sostenerte en pie. Alguien tendrá que ayudarte.
—¡Y la culpa la tienes tú , Theon ! —chilló—. Tú tienes la culpa de que alguien tenga que ayudarme. Otra vez.
Algo en lo más profundo de su pecho se encogió, herido, ante sus palabras y no fue el hilo que los conectaba. Jamás había sentido el vínculo tan profundo. Era otra cosa.
Tessa lo estaba fulminando con los ojos del color de un cielo tempestuoso. Cuando no dijo nada, puso de nuevo los ojos en blanco y se giró hacia el lavamanos.
—Como quieras, Theon .
Abrió el cepillo de dientes nuevo y estiró el brazo hacia la pasta de dientes.
Mientras tanto, Theon sacó la muda de ropa de la bolsa de viaje.
Sabía que estaría incómoda, pero también que comerían con Felicity .
Le había traído un vestido de verano que no sería apropiado para cenar.
Tendrían que hacer una parada y comprarle otra cosa cuando terminaran con el experto en falsificaciones.
Theon volvió a girarse hacia Tessa y vio que todavía no había empezado a cepillarse los dientes. Tenía la mirada clavada en el lavabo.
— Tessa , ¿te pasa algo?
Ella se sobresaltó, como si se le hubiera olvidado que estaba allí.
—Estoy bien —respondió rápidamente y se llevó el cepillo a la boca.
Cuando terminó, cogió las cosas y las guardó en un bolsillo lateral de la bolsa de viaje antes de cerrarlo. Se quitó las mallas y el sujetador deportivo que llevaba puestos y Theon no se molestó en apartar la mirada. Al fin y al cabo, era suya. Si quería mirarla, lo haría.
Pero nadie más podía.
Ni Luka ni Axel .
Ni Rhett .
La mirada que el fae le había dedicado a Tessa desató una oleada de ira en su cuerpo.
Notó que le arrebataban el vestido de las manos y Tessa le dirigió una mirada asesina mientras se metía la prenda azul cerúleo por la cabeza.
Lo apartó para coger ropa interior limpia y unas sandalias doradas.
Cuando se enderezó después de abrocharse las sandalias, tenía la respiración acelerada y el sudor le perlaba la frente.
—Deberías haber dejado que te ayudara —dijo Theon y se agachó para recoger la ropa tirada en el suelo y guardarla en la bolsa.
—Suficiente has hecho hoy, Theon .
Hizo una mueca de dolor al decirlo. Había mencionado que el vínculo la castigaba cuando se apartaba de él a propósito. Después de todo lo que había tenido que soportar ese día, ¿por qué escogería sufrir más?
Se pasó una mano por el pelo oscuro.
—Creo que necesitamos tener una conversación para recordarte lo que se espera de ti.
—¿Cuáles han sido mis resultados? —preguntó ella, cambiando de tema, y se apoyó contra la pared.
—No concluyentes.
Ella se quedó mirándolo. Theon podía ver las emociones batallar en sus ojos y, por primera vez, pudo identificar de la primera a la última. Incredulidad. Ira. Dolor. Frustración.
—Ven. Tenemos que ir a un sitio —dijo y le tendió la mano.
Ella se la dio sin decir nada y volvieron a cruzar el pasillo rumbo a la sala de pruebas. Luka y Axel estaban de pie, listos para irse. La fae que los había acompañado hasta allí cuando llegaron esperaba cerca de la puerta.
—¿Cómo te encuentras, muñeca? —preguntó Axel y se acercó a ellos para cogerle la bolsa de viaje a Theon .
—Bien —respondió Tessa , escueta. Contrajo los dedos contra la mano de Theon .
—No está bien —aclaró Theon , alargando la respuesta—. Pero lo que sí está es tan encantadora y terca como siempre.
—Ah, ¿sí? —preguntó Luka mientras la estudiaba de esa forma tan desconcertante que tenía.
Tessa resopló e intentó apartar la mano, pero Theon le apretó los dedos con más fuerza. No iba a ir a ningún lado.
Siguieron a la fae de vuelta al vestíbulo principal y, cuando salieron, Theon tuvo que parpadear para acostumbrarse a la luz natural después de haberse tirado toda la mañana en el centro.
Estaba nublado; parecía que les esperaba otro día de lluvia intermitente.
Ayudó a Tessa a subirse al vehículo y se montó detrás de ella.
Ya sentada en la otra punta del asiento trasero, tenía la frente apoyada contra el frío cristal de la ven tana .
— Tessa , ¿qué necesitas? —preguntó Theon , obligándose a no tocarla.
Axel se giró en su asiento para mirarlos y Luka les iba echando vistazos por el retrovisor mientras se incorporaba al tráfico.
La habían estado tratando… Bueno, la habían estado tratando diferente y, después de lo que acababa de sufrir, hasta Theon podía admitir que esa dinámica no era plato de buen gusto. Para ninguno.
Tessa colocó un dedo contra el cristal para trazar el recorrido de una gota de lluvia que se deslizaba por la ven tana .
—Qué pregunta más complicada —respondió finalmente en voz baja.
El sistema de navegación resonó por el vehículo, dando indicaciones para llevarlos hasta el experto en falsificaciones.
—¿Necesitas que te cure alguna herida? —preguntó.
—No.
Estiró el brazo por el respaldo del asiento, pero, antes de que pudiera intentar persuadirla de que se acercara a él, se le adelantó.
Se deslizó por el asiento y se acurrucó contra su costado, apoyándole la cabeza en el hombro y cerrando los ojos.
Él le echó un vistazo a Axel , que, sorprendido, había alzado las cejas.
El vínculo zumbaba, anhelando más de ella y queriendo apaciguar todo lo que sentía.
—¿ Tessa ?
—Estoy cansada, Theon —contestó y se acurrucó más—. Y el vínculo ayuda… Me ayuda a recordar que todo lo que acabo de ver, oír y sentir no era real. Bueno, el dolor físico sí lo era, pero lo demás…
Se interrumpió, volviendo a quedarse callada, y Theon se removió para rodearla con el brazo.
—Descansa, Tessa —murmuró mientras ella se acomodaba contra él. Levantó la mano para posársela en el pecho con cuidado y sus dedos le agarraron la camisa justo encima de donde su corazón latía desbocado. Él le dio un beso en la coronilla. En cuestión de minutos, estaba profundamente dormida.
Cuando tuvo la certeza de que de verdad lo estaba, les contó a Luka y Axel todo lo que la sacerdotisa había dicho sobre la estirpe de Tessa .
Axel se había sacado un espejito del bolsillo y estaba jugueteando con él cuando dijo: