Capítulo 22 #2
Zefira lo dejó de pie junto a la cama y la oyó decirle al fae que volviera a la habitación. Poco después, Rhett apareció por la puerta, con un vaso de agua con una pajita en una mano y un paño húmedo en la otra.
—Puedo limpiarla un poco si quiere —dijo con la vista en el suelo.
Theon asintió; quería ser él quien la cuidara, pero sabía que algo así les parecería extraño a los allí presentes. Puede que le retirara los platos, le sirviera la comida y le diera libertad en sus aposentos, pero eso jamás podría trasladarse al mundo exterior.
Observó a Rhett pasarle con cuidado el paño húmedo por la cara y el cuello antes de limpiarle todo el vómito posible de la ropa. Cuando terminó, se marchó y regresó con un paño limpio para ponérselo en la frente.
—¿Necesita algo más, mi señor? —preguntó Rhett y se apartó de la cama.
—No, pero no te vayas muy lejos.
—Sí, mi señor —respondió y se colocó contra una pared cercana.
Theon estiró el brazo para acariciarle la mejilla con los nudillos.
—Necesito que te despiertes ya, preciosa. Necesito ver esos ojos tormentosos —dijo en voz baja mientras le pasaba el pulgar por el labio inferior. No obtuvo ninguna reacción. Ni gemidos ni muecas.
Diez minutos después, todavía no había dado señales de despertarse. Rhett había buscado un taburete para que pudiera sentarse junto a la cama elevada y Theon lo puso tan cerca de ella como pudo. El móvil le vibró en el bolsillo y lo sacó, irritado, encontrándose con un mensaje de Felicity Davers .
Mierda.
Se le había olvidado por completo que debía comer con ella más tarde.
De hecho, se suponía que había quedado con ella en una hora, y Tessa ni siquiera se había despertado todavía.
Le escribió deprisa un mensaje a Luka pidiéndole que se pusiera en contacto con Felicity y le dijera que tendrían que posponer la comida al menos una hora.
Se acababa de guardar el móvil en el bolsillo cuando la mano de Tessa se movió un poco dentro de la suya y otro gemido grave brotó de sus labios. Theon se levantó de un salto, tirando el taburete al suelo con las prisas. Inclinándose hacia delante, le pasó la mano por la frente.
—¿ Tessa ?
Ella soltó un quejido suave e hizo una mueca de dolor.
— Tessa , estoy aquí. Despierta.
—Agua —dijo con voz ronca.
—Abre los ojos primero —le pidió. Le suplicó, en realidad.
Tenía que ser cosa del vínculo que se estuviera comportando de esa forma tan irracional, tal y como llevaba haciendo desde que lo forjó semanas atrás.
Estaba reaccionando a una amenaza contra su fuente de poder.
Su, al parecer, muy poderosa fuente—. Tessa , abre los ojos, joder.
Pero no lo hizo, y ese simple acto de desobediencia hizo que llamara a Zefira .
—¿Por qué no se despierta? —le preguntó.
—Lo hará, mi señor —respondió la sacerdotisa y le echó un vistazo a la bolsa de suero que goteaba en la vía—. La última ronda de la evaluación fue muy intensa.
—Necesito tenerla entre mis brazos —soltó Theon .
—No creo que sea buena idea hasta que no esté despierta del todo —dijo Zefira con el ceño levemente fruncido.
—No es una petición —gruñó Theon mientras la oscuridad manaba de él y se extendía hacia ella.
—Por supuesto, mi señor. Le diré a Rhett que le traiga una silla —respondió Zefira , apartándose de la oscuridad que se arremolinaba a los pies de Theon .
Un minuto después, el fae estaba plantando un sillón junto a la cama, que había sacado de saben los dioses dónde, y Theon cogió a Tessa en brazos antes de acomodarse en él.
Rhett ajustó el tubo que tenía conectado para que cayera sobre la manta.
Ella se acurrucó contra su pecho y alzó la mano para agarrarle la camisa y el vínculo por fin — por fin — se tranquilizó en su pecho.
Estaba de vuelta a donde pertenecía. El móvil le vibró otra vez, pero no se molestó en intentar sacárselo del bolsillo.
— Tessa —le murmuró contra el pelo—. Necesito que te despiertes. Quiero sacarte de aquí, pero no puedo hasta que no abras los ojos.
Saber cómo evaluaban a los fae para predecir sus elementos era una cosa.
Ser testigo de ello era otra totalmente distinta.
No sabía qué había experimentado para gritar de esa forma.
Aquellos gritos lo atormentarían en sueños.
Ni falta hacía que dijera que no dormiría en ningún sitio que no fuera su cama por un buen tiempo.
Y, de todas formas, ¿de qué le había servido?
Seguía sin tener ni idea de cuál sería su elemento.
¿Había merecido la pena descubrir que su poder sería incomparable?
Admitir que sí lo volvía un cabronazo. Merecía la pena saber que su fuente sería más poderosa que la de su padre, así como merecería la pena hacerla pasar por las siguientes tres marcas para asegurarse de que pudiera acceder a ese poder.
Zefira fue a ver cómo iban y volvió a asegurarle a Theon que Tessa se despertaría en cualquier momento. Estaba a punto de levantarse y llevársela de ese puto sitio cuando soltó un quejido suave y flexionó los dedos contra su pecho.
—Agua —repitió con voz ronca y, cuando Theon bajó la vista, se encontró con unos ojos grises mirándolo; unos débiles destellos violeta que nunca había notado le brillaban alrededor de las pupilas. Se habría parado a estudiarlos, pero se le estaban anegando en lágrimas.
—Ahí estás —murmuró aliviado y le presionó un beso en la frente.
La notó soltar un profundo suspiro a la vez que se estremecía contra él. Extendió el brazo para coger el vaso de agua que le habían puesto cerca y le llevó la pajita a los labios. Ella dio un sorbito y, al instante, se puso a toser y escupir.
—Tranquila, preciosa —la calmó y le apartó el vaso.
Cuando se le pasó el ataque de tos, volvió a inclinarse hacia delante y tomó la pajita entre los labios.
Dio otro par de sorbos, haciendo muecas de dolor cada vez que tragaba, antes de acomodarse otra vez contra Theon y cerrar los ojos—. No vuelvas a dormirte, Tessa .
—Estoy cansada —respondió en un murmullo.
—Lo sé, pero deja que primero te saque de aquí. Luego, podrás dormir.
Ella volvió a abrir los ojos, pero Theon sabía que no aguantaría mucho. Le ordenó a Rhett que fuera a por Zefira de inmediato.
—Está despierta. Maravilloso —canturreó la sacerdotisa mientras se acercaba a ellos. Rebuscó en un cajón cerca de la cama y sacó otra jeringuilla.
—¿Qué es eso? —ladró Theon cuando se dirigió hacia Tessa con ella.
—Es normal —lo tranquilizó Tessa en voz baja y sacó el brazo de debajo de la manta.
—¿Qué es?
—Es un anticonceptivo, mi señor —aclaró Zefira —. Los elixires que usamos en las evaluaciones eliminan cualquier anticonceptivo previo de sus cuerpos antes de que les toque la próxima dosis. No es más que una precaución.
¿Un anticonceptivo?
Nunca se le había pasado por la cabeza. Sabía que se les administraba a los fae cada estación, por supuesto, pero ni siquiera había estado en su lista de cosas por las que preocuparse. Nadie iba a follársela. Nadie además de él iba a ponerle un puto dedo encima.
Tessa gimoteó y él se dio cuenta de que no era por la inyección. Su brazo la había estrechado con más fuerza. Lo aflojó enseguida y ella soltó otro suspiro tembloroso.
—Listo —anunció Zefira mientras le sacaba la aguja del brazo y tiraba la jeringuilla a la papelera. Se giró para mirarlos de frente—. Rhett puede llevarla de vuelta a su sala de espera.
—Mejor la llevo yo. Así el vínculo la calmará —añadió cuando Zefira le dedicó una mirada inquisitiva.
—Me gustaría que siguiera conectada a la bolsa de suero un poco más.
Lo he mezclado con un tónico para acelerar el proceso de recuperación —estaba diciendo Zefira mientras los acompañaba fuera de la sala de recuperación.
Rhett iba detrás de ellos con la bolsa de suero—.
En cuanto se vacíe la bolsa, le retiraremos la vía y podrán marcharse.
—¿Hay algo más que deba saber? —preguntó Theon —. ¿Algo para lo que deba prepararme? ¿Es normal que esté… así?
Zefira le restó importancia con un gesto de la mano.
—Los fae son seres resilientes, lord St. Orcas. Los dioses los diseñaron así. Estará bien. Le aseguro que puede retomar sus obligaciones hoy mismo.
Tenía que estar de broma. Estaba casi convencido de que Tessa ni siquiera podría mantenerse en pie si lo intentara ahora mismo.
—Hemos llegado —cantó Zefira mientras giraba el pomo y le abría la puerta.
Axel y Luka se levantaron de un salto cuando entró y sus miradas se dirigieron de inmediato a Tessa .
Zefira le entregó una carpeta a Luka . Theon ni siquiera se había dado cuenta de que la llevaba en la mano—.
Si tiene alguna pregunta antes de irse o en el futuro, no dude en ponerse en contacto conmigo.
—Entendido —dijo Theon con voz tensa, sentándose en el sofá. Tessa gimoteó cuando se acomodó y Zefira y Rhett se marcharon. La puerta ni siquiera se había cerrado cuando Luka abrió la carpeta y leyó a toda velocidad el informe.
—Aquí no dice nada de su elemento —se extrañó mientras pasaba las páginas hacia delante y hacia atrás.
—Normal —respondió Theon —. Las pruebas no son concluyentes en cuanto a su elemento.
—¿Me estás diciendo que la hemos hecho pasar por eso para nada? —preguntó Axel , con el horror que le inspiraba la idea latente en el tono.
Theon bajó la vista y se encontró a Tessa dormida otra vez. Se restregó la cara con la mano.
—Las pruebas no son concluyentes en cuanto a cuál será su elemento —explicó—. Sin embargo, han sido de gran ayuda para estimar su nivel de poder.
—Hostia puta —suspiró Luka cuando Theon terminó de hablar. Alzó la vista y, cuando lo miró, tenía los ojos abiertos como platos—. ¿Están seguros? —Estaba claro que acababa de llegar a esa parte del informe.
—Según la sacerdotisa, sí —respondió Theon . Miró a Axel —. Si las pruebas están en lo cierto, será la fae más fuerte del elemento al que pertenezca. Nadie con el mismo elemento la superará. Ningún fae será más poderoso que ella.
—Así que si es una fae de tierra… — Axel se calló cuando cayó en la cuenta.