Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 6 #4
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Capítulo 6 #4

Tessa siguió su mirada y se fijó en las piedras de carbón que conformaban dicho arco.

Las piedras tenían grabados dragones plateados.

Se decía que Arius tenía una relación muy estrecha con los dragones.

También se decía que Sargon , el dios del valor y la guerra, podía transformarse en dragón.

Habían pasado miles de años desde que los dioses habían abandonado ese mundo, así que no tenía ni idea de lo que era real y lo que no.

—Gracias por llevarme —dijo Tessa en voz baja y apoyó la cabeza contra el hombro de Luka .

—Siento que hayas tenido que soportar eso estando así, Tessa —le respondió—. Pero Valter no es el tipo de hombre al que se le puede decir que no cuando pide algo.

— Valter no parece el tipo de hombre que pide algo; más bien lo exige.

—Así es.

Pasaron por debajo del arco y a través de una puerta lateral que daba a una escalera. Cuando Luka empezó a subirla, Tessa preguntó:

—¿Le ha mentido Theon a su padre cuando le ha dicho por qué me escogió?

Luka bajó la vista hacia ella.

—Mentiría si dijera que pienso que tu aspecto no tiene nada que ver, Tessa , pero sé que no es la única razón.

—Pero, entonces, ¿cuáles son las otras?

—Buscaba varias cosas en su fuente. Personalmente, creo que había mejores opciones, pero, cuando habló contigo en ese recoveco, se decidió casi al instante.

—Ni que estuviera escogiendo un producto en el mercado. «Creo que había mejores opciones» —lo imitó.

Luka la miró con aspereza.

—Esa boquita que tienes es una de las tantas razones por las que creo que había mejores opciones, pequeña.

Tessa lo fulminó con la mirada mientras él abría una puerta.

Notó unos hechizos protectores rozarle la piel cuando les dejaron pasar.

Entonces, Tessa no pudo más que observar, atónita, la habitación ostentosa que apareció ante sus ojos.

Aquello no era una habitación. Era un apartamento y no de los pequeños.

Se encontraba en un salón. A su derecha había un sofá grande, dos sillones y una mesa baja frente a una chimenea cerrada con una tele enorme colgada de la pared sobre ella.

A la derecha de los muebles había una mesa de billar y, en la pared, una diana.

Junto a la chimenea había una puerta cerrada.

A la izquierda había un banco contra el ven tana l con vistas a lo que fuera que hubiera fuera.

A un lado de la ven tana , en un rincón, se encontraba una gran estantería en la que no se vislumbraba un solo hueco.

Al otro lado había un escritorio muy ordenado con montones de documentos y libros.

A su izquierda vio una mesa de comedor con seis sillas y a lo largo de la pared, tras ella, una cocina completa. Una pequeña isla con dos taburetes se encontraba en el centro, además de una puerta que llevaba a lo que suponía que era una alacena.

Justo delante de ella había otra puerta. Tenía que ser el dormitorio de Theon . Todo el espacio estaba decorado con una mezcla de metal, piedra y vidrio opaco en distintas tonalidades de negro, gris y plateado. El suelo de madera estaba cubierto por alfombras elegantes en diversas zonas.

Luka la dejó en un banquito que había nada más cruzar la puerta. Se notaba que estaba intentando ser cuidadoso, pero aun así el movimiento le arrancó un siseo de dolor. Se quitó la chaqueta de traje y la corbata y las colgó en un perchero. Mientras empezaba a remangarse, dijo:

—Vale. Esta es la habitación de Theon . Tras esa puerta tienes un pequeño cuarto de baño.

—Señaló la puerta cerrada cerca de la chimenea—.

En la cocina normalmente hay de todo, pero no sé si el personal se habrá encargado ya de reponerlo.

Esta solía ser una de las alas de invitados hasta que Theon pidió un ala privada para cuando tuviera una fuente.

—Hizo un gesto hacia la puerta delante de ellos—.

Por ahí se va a la habitación de Theon y a la tuya.

Tessa se sobresaltó.

—¿Mi habitación está aquí ? ¿ Dentro de la suya?

Luka la miró a los ojos.

—Eres su fuente, Tessa . Estarás cerca en casi todo momento, sobre todo una vez se te hayan otorgado todas las marcas.

—Eso ya lo sé. Pero no creí que… Es decir… Yo…

Luka se acuclilló delante de ella. No conocía bien al tipo, pero algo le decía que rara vez usaba el tono suave con el que le dijo:

—No pasa nada, Tessa . No te pasará nada. Theon cuidará de ti.

No dijo nada, solo alzó el brazo y empezó a quitarse las horquillas del pelo.

—Sé que no te lo esperabas, Tessa . Sé que estás sufriendo ahora mismo, pero no puedes hacer nada para evitar lo que está pasando. Lo sabes, ¿no? Tienes que encontrar la manera de aceptar tu destino. —Sus ojos zafiro examinaron los suyos, a la espera de que dijera algo.

—Estoy cansada, Luka , y quiero quitarme este vestido de una vez —respondió finalmente.

Luka suspiró antes de ponerse de pie. La ayudó a levantarse y la llevó al dormitorio.

Era tan impresionante como el salón. A la derecha había una cama enorme con sábanas grises y un edredón negro.

Un gran cuadro de cuatro majestuosos caballos negros colgaba sobre el cabecero de la cama y había mesitas de noche a ambos lados de esta.

Unas puertas dobles se extendían a lo largo de la pared del fondo y daban a un balcón.

Las cortinas gris claro estaban abiertas, pero estaba demasiado oscuro para ver algo en ese momento, aunque Tessa pudo distinguir una zona de descanso en el balcón, compuesta por un pequeño sofá y un par de sillas con una mesa entre ellas.

A su izquierda se encontraban dos puertas. En la pared que las separaba había otra chimenea acristalada. Había dos sillas delante de ella con una mesita. Luka la guio hacia una y ella tomó asiento.

Señalando la puerta de la izquierda, dijo:

—Ese es el baño. —Hizo un gesto hacia la puerta de la derecha—. Y esa es tu habitación. Es pequeña, pero tiene una cama, una mesita de noche y creo que un escritorio pequeño. Entre tu habitación y el baño hay un armario y un vestidor. Todo lo que Theon pidió para ti debería estar ya allí.

Tessa asintió, demasiado abrumada para hacer otra cosa. Cuando no dijo nada, él se sacó una goma de la muñeca y se recogió el pelo en una pequeña coleta.

—Vamos a quitarte ese vestido, pequeña.

La dejó frente a la chimenea apagada y desapareció en el baño. Cuando volvió un momento más tarde, traía lo que parecían ser unos pantalones holgados y una camiseta térmica de hombre.

—Al parecer, toda tu ropa es ajustada, así que te he cogido una camiseta de Theon —explicó. Tessa solo volvió a asentir.

Luka la ayudó a levantarse y, con todo el cuidado que pudo, a cambiarse. Tessa volvió a sentarse en el sillón con cautela mientras el legado se llevaba el vestido a otro lado. Cuando regresó, se acuclilló de nuevo ante ella.

— Tessa , dime qué necesitas ahora mismo. ¿Descansar? ¿Comer?

Tessa subió las piernas al sillón y se las rodeó con los brazos para apoyar la barbilla contra ellas.

—Solo quiero estar a solas un rato.

—No creo que sea buena idea. Sigues en proceso de adaptación. Tu cuerpo está sufriendo muchos cambios y te duele…

—Solo unos minutos. Por favor, Luka —dijo con la mirada puesta en el vidrio de la chimenea sin encender.

Luka guardó silencio unos pocos segundos antes de decir:

—Vale. Mis aposentos están en esta ala. Voy a darme una ducha y a cambiarme.

Estaré de vuelta en quince minutos. Esta habitación está sellada con hechizos protectores.

Solo unos cuantos pueden entrar. No puedes salir de aquí, Tessa .

¿Entendido? A ninguno nos conviene que Valter se entere de que andas deambulando por los pasillos sola.

—Entendido, Luka . No puedo salir. Lo he pillado.

Tras sus palabras, se levantó.

—Ahora vuelvo. Pronto… todo mejorará.

Cuando siguió sin responderle, oyó sus pasos alejándose y, un instante después, la puerta se cerró.

«Pronto todo mejorará».

Pero ¿lo haría? ¿Se resignaría tarde o temprano a aceptar su destino?

Puede que la cosa mejorara cuando volvieran a la Acrópolis.

Al menos allí, podría ver a Dex y Oralia y al resto.

Habría actividades con las que mantener la mente ocupada.

Nunca había sido de quedarse de brazos cruzados y odiaba estar sola.

Era en parte por eso por lo que se escabullía tan a menudo del poblado.

Puede que se adaptara a una nueva normalidad en los próximos meses.