Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 4
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Capítulo 4

Tessa

—¿En qué coño estabas pensando? —preguntó Theon cuando el legado entró en la pequeña suite con Tessa en brazos.

La soltó con cuidado en el sofá y se hizo a un lado mientras Theon se dejaba caer de rodillas delante de ella.

Le agarró el rostro con las manos y le apartó el pelo de la cara—.

Podrías haberte caído, Tessa . Podría haberte encontrado otro legado en vez de nosotros.

¿Tienes idea de lo que podría haber pasado?

Tessa no sabía qué decir. Ni sentía ni padecía.

Tanto lío para nada. Acababa de perder su última oportunidad para escapar de ese destino.

La última para no convertirse en su juguete, alguien a quien arrebatarle fuerza y poder cuando le diera la gana.

La última para seguir siendo quien era y no perderse en quien era él .

Se había topado con un callejón sin salida.

Jamás volvería a darle una oportunidad como esa.

Incluso aunque consiguiera huir, la marca que estaba a punto de recibir los conectaría para que siempre pudiera encontrarla.

Probablemente debería estar muerta de miedo por lo que fuera a hacerle tras el intento de fuga, pero lo cierto era que no le importaba lo que le pasara. Mucho menos en aquel momento.

—Lleva temblando desde que la encontré —dijo el otro legado mientras se quitaba la chaqueta de traje negra y le envolvía los hombros con ella.

—¿Ha dicho algo? —preguntó Theon y le alzó el rostro para mirarla a los ojos.

—Ni una palabra. Pero tenía un móvil —respondió y apoyó el hombro contra la pared del fondo mientras se metía las manos en los bolsillos. La cabeza de Theon se giró de golpe hacia él y el legado lo miró con franqueza—. ¿Qué quieres que haga?

— Tessa , ¿estás bien? —inquirió Theon , volviéndose hacia ella e ignorando la pregunta.

La preocupación se adueñó de su rostro, pero la que le preocupaba no era ella, sino su fuente de poder.

Y lo sabía—. Joder, Tessa —maldijo y la agarró de la barbilla para que no se moviera—. Tessalyn , habla . ¿Estás bien?

—No —dejó escapar su boca bajo la influencia del embeleso.

Él se inclinó hacia atrás para examinarla.

—¿Qué te duele?

Las manos de Theon abandonaron su rostro y se colaron por debajo de la chaqueta para recorrerle los brazos y darles la vuelta a sus manos.

Enseguida le curó un pequeño corte que le encontró en la palma antes de seguir revisándole el cuerpo.

Apenas se dio cuenta de que sus manos se deslizaron por sus costillas y a lo largo de sus caderas, ni de que hicieron a un lado su vestido para echarle un vistazo a sus espinillas y rodillas.

—¿Algo más? —preguntó mientras le levantaba la pierna para revisarle la planta del pie.

Tessa negó con la cabeza sin decir palabra.

—No creo que se estuviera refiriendo a su cuerpo cuando ha dicho que no estaba bien, Theon —dijo el otro legado, apoyado contra la pared.

Theon se quedó inmóvil y sus labios formaron una fina línea antes de soltarle el pie en el suelo. Alzó la cabeza para mirarle.

—Déjalo todo listo. Nos iremos lo antes posible cuando esto termine. Dile a la sacerdotisa que venga en diez minutos. Prepárate.

Asintió en respuesta y se apartó de la pared, pero vaciló cuando llegó a la puerta.

—¿Estás seguro, Theon ? No habrá vuelta atrás.

—La decisión ya está tomada, Luka . No podemos cambiar el plan ahora.

Generará dudas y atraerá atención indeseada —respondió Theon mientras su mirada volvía a clavarse en Tessa .

Ella apenas oyó lo que decían, con la vista fija al frente y los dedos crispándosele sin parar contra los cojines del sofá.

El legado, que, por lo visto, era el tal Luka Mors , asintió una vez antes de irse de la habitación y cerrar la puerta tras de sí.

— Tessa , tienes que cambiarte —dijo Theon antes de ponerse de pie y encaminarse hacia una pequeña bolsa de viaje que había en la mesita.

Sacó un montón de ropa de ella y se la llevó.

Después de dejarla en el sofá, volvió a acuclillarse frente a ella—.

Tessa , mírame. —Negándose a volver a verse bajo la influencia del embeleso, se obligó a mirarlo a los ojos—. ¿Necesitas ayuda para cambiarte?

Negó con la cabeza.

—Voy a darte dos minutos a solas y, después, volveré —dijo, poniéndose de pie—. Confírmame que me has oído.

—Entendido, amo —dijo con suavidad al tiempo que estiraba el brazo y recorría la ropa junto a ella con los dedos.

Él se tensó de manera imperceptible.

—No estamos… Esto no es un contexto formal, Tessa .

Ella se limitó a mirarlo, esperando a que se fuera para poder cambiarse. Tras unos cuantos segundos más, salió de la habitación.

Tessa se levantó con las piernas temblándole y la chaqueta se le cayó de los hombros.

Sacó el brazo de la manga del vestido y se lo bajó por las caderas antes de dejar que se deslizara por el resto de su cuerpo y se arremolinara a sus pies.

Desnuda salvo por sus bragas finitas, fue a por el montón de ropa.

Había ropa interior limpia oculta entre un par de mallas negras y una camiseta de manga larga negra hecha del tejido más suave que había tocado en la vida.

Se vistió deprisa y justo acababa de meterse la camiseta por la cabeza cuando Theon regresó a la habitación.

Este recogió el vestido del suelo y lo dobló antes de guardarlo con cuidado en la bolsa.

—Te recomiendo que te recojas el pelo, Tessa .

—No tengo ni horquillas ni goma —respondió en voz baja.

Theon buscó a tientas en el bolsillo lateral de la bolsa, sacó una goma del pelo y se la tendió. Ella no le cuestionó. Se limitó a recogerse con rapidez el ondulado cabello color miel en una coleta alta.

Theon se llevó la bolsa a la puerta, la dejó en el suelo y volvió a colocarse delante de ella. Despacio, movió la mano hacia su mejilla, deteniéndose como si esperara que le rehuyera.

—Sé que te sientes forzada, pero…

—Pero nada. Me estás forzando y punto. Yo no he elegido nada de esto. Lo has hecho tú por mí —le interrumpió Tessa .

La mirada se le endureció.

—Tu especie se creó por y para servir a los legados, Tessa . Lo llevas en la sangre. Cualquier otro fae mataría por estar en tu lugar.

—¡Pues elige a otro! ¡Elige a alguno que quiera esto! ¡Por favor! —gritó, sin importarle ya si le suplicaba o no.

Theon la estudió mientras un músculo se le tensaba en la mandíbula.

Abrió la boca para decir algo justo cuando se oyó un golpe suave en la puerta y una mujer entró en la habitación.

Llevaba un vestido blanco transparente que le llegaba a los tobillos.

Unas sandalias doradas le envolvían los pies y de las caderas le colgaba un cinturón dorado.

Llevaba el pelo castaño trenzado en una corona con hiedra y hebras doradas entretejidas, y sus orejas puntiagudas se asomaban a través de ella. Una sacerdotisa.

—Tengo entendido que está listo para otorgarle la primera marca a su fuente, heredero de Arius —dijo con una reverencia.

—Por favor, The… —Pero el nombre se le quedó atascado en la punta de la lengua. Al parecer, la llegada de la sacerdotisa convertía aquello en una situación formal.

Theon la observó un segundo más antes de darle la espalda para mirar a la sacerdotisa.

—Sí. Así es. Estoy listo.

La sacerdotisa asintió y se dirigió a la mesita.

Tessa no había notado la bandeja que había sobre ella hasta ese preciso instante.

La bolsa la había estado tapando antes. Se puso de pie en silencio mientras la sacerdotisa vertía el contenido de tres viales en un vasito y lo removía con una varilla de cristal.

El líquido adquirió un tono cerúleo y burbujeó mientras salía humo de él.

Theon se encontraba de brazos cruzados a unos cuantos metros de Tessa , rehuyéndole la mirada de forma deliberada.

Un instante después, la sacerdotisa cogió el vaso junto a una pequeña daga negra y se giró hacia ellos. Una sonrisa serena le curvó la boca mientras se acercaba a Tessa .

—Será mejor que te sientes.

—Prefiero quedarme de pie, gracias —respondió Tessa , apretando los puños a sus costados.

La sacerdotisa miró a Theon , expectante. Este acortó la poca distancia que los separaba y le colocó una mano a Tessa en la espalda baja.

—Siéntate, Tessa . No va a ser nada agradable.

Le puso la otra mano en el hombro y la hizo sentarse con suavidad en el sofá, tomando asiento en este al mismo tiempo para estar a su lado.

Estaba tenso, y Tessa no pudo evitar preguntarse por qué.

No era él quien estaba a punto de recibir una marca.

Además, estaba mucho más enterado de lo que iba a pasar que ella.

—Primero te tomarás esto —dijo la sacerdotisa tendiéndole el vaso burbujeante—. Te lo tienes que beber entero. Es parecido al elixir que te inyectaron antes, pero mucho más fuerte.

—Vale —asintió Tessa y cogió el vaso, vacilante. Estaba más caliente de lo que esperaba—. Y, luego, ¿qué?

La sacerdotisa volvió a mirar a Theon .

—Centrémonos mejor primero en esto y ya nos preocuparemos del siguiente paso después —dijo él, con la mano todavía en su espalda baja. Cuando Tessa no insistió, miró a la sacerdotisa y asintió con la cabeza.

— Theon St. Orcas, heredero del reino de Arius , se ha presentado ante una sacerdotisa y ha pedido que su fuente reciba la primera marca. ¿Confirma su petición?

—Sí, la confirmo —dijo Theon , tenso.

—¿Entiende que su fuente será suya y solo suya? Asume dominio absoluto. Una vez se otorgue la primera marca, no habrá forma de deshacer el vínculo forjado. Solo la muerte de cualquiera de las partes lo llevará a su fin —continuó la sacerdotisa.

—Lo entiendo —respondió Theon .