Liam, millonario y seductor (Hermanos McRae. Herederos millonarios nº 4) Extra
100%

Extra

Liam

Estaba en Wonderland Club con Drake, simplemente relajado en uno de los cómodos sofás de terciopelo oscuro, bebiendo lentamente un whisky mientras él me ponía al día sobre algunas historias recientes del lugar.

No tenía nada especial en mente más que pasar el rato y desconectar un poco después de los últimos días.

Drake estaba contándome una historia especialmente graciosa cuando su móvil vibró en la mesa delante de nosotros. Él frunció el ceño ligeramente, cogiendo el teléfono para leer el mensaje que acababa de recibir.

Soltó un pequeño bufido de exasperación y dejó el móvil sobre la mesa, negando con la cabeza.

—¿Todo bien? —pregunté con ligera curiosidad.

Él levantó los ojos lentamente, con expresión resignada.

—Es Trevor. Mi querido socio especialista en relaciones de pareja está destrozado desde que rompió con su novia. Ha dejado de creer por completo en el amor y, sinceramente, su estado de ánimo está empezando a afectar el negocio.

Solté una pequeña carcajada, observándolo con ironía.

—¿Me estás diciendo que el famoso psicólogo de parejas tiene problemas para gestionar su propia ruptura?

Drake suspiró profundamente con dramatismo.

—Exacto. Es absolutamente irónico, lo sé. Pero necesitamos hacer algo al respecto cuanto antes.

Fruncí ligeramente el ceño, confuso.

—¿Y qué piensas hacer exactamente? ¿Mandarle a terapia de pareja?

Drake sonrió despacio, con una expresión astuta y segura que le reconocía perfectamente.

—No exactamente. Tengo un plan mucho más eficaz y menos convencional.

Me incorporé en mi asiento, intrigado.

—Esto no suena nada bien, Drake. ¿Qué estás tramando exactamente?

Él amplió su sonrisa, apoyándose cómodamente contra el respaldo del sofá.

—Voy a encontrarle una novia nueva. Alguien que consiga que vuelva a creer en las relaciones, que lo devuelva a ser el que era. Y ya tengo la candidata perfecta.

Arqueé lentamente una ceja, escéptico.

—¿Ya tienes candidata? ¿Quién exactamente?

Drake asintió con satisfacción absoluta.

—Mi secretaria. ¿Recuerdas que te conté que llevaba años enamorada de él? Creo que con unos pequeños cambios, puedo convertirla en la mujer ideal de mi querido socio.

Me quedé mirándolo unos segundos, sorprendido y divertido por la seguridad que irradiaba Drake.

—¿En serio piensas que funcionará?

Él sonrió con tranquilidad.

—Funcionará. El amor siempre es más sencillo de lo que la gente cree. Solo hay que conseguir que las personas adecuadas dejen de correr en dirección contraria.

Negué despacio con la cabeza, llevándome lentamente la copa a los labios, mientras lo observaba con cierta ironía.

Porque, aunque Drake parecía completamente seguro de su plan, a veces esos planes románticos terminaban de formas totalmente inesperadas. Y algo me decía que esta historia en concreto, por muy clara que Drake la tuviera, iba a terminar exactamente así: totalmente al revés de lo que esperábamos.