Capítulo 14
Amy
Pensé en qué preguntar y se me ocurrieron cientos de preguntas. Entonces me di cuenta de que mis primeras preguntas tenían que ser sobre Trixie. Al fin y al cabo, esa era la razón principal por la que había buscado a Noah, ¿no?
—Bueno, supongo que debería preguntar, ¿cómo fue tu parto con Claire?
Tammy parpadeó mirándome, y yo le devolví el parpadeo. Sí, tampoco era lo que yo había pensado que saldría de mi boca primero, pero aquí estábamos.
Tammy pasó las manos por la mesa que tenía delante como si estuviera nerviosa.
—Vale, es un comienzo raro, pero supongo que fue bien. La tuve aquí, en casa. No fue divertido. Grité como una loca. Pero sin medicamentos, sin puntos, sin intervención. Fue un parto de ensueño comparado con el de algunas de mis amigas de la ciudad. ¿Por qué?
Vaya. Eso sonaba como el paraíso en comparación conmigo, y no era lo que esperaba que dijera.
—Pensé que quizás la mezcla lobo-humano podría causar un parto más difícil. Eso es todo.
—Para mí no —dijo, y luego sonrió—. Pero he tenido estas preciosas caderas de parir toda mi vida.
Se contoneó en su asiento y sus pechos se balancearon mientras se movía.
Sonreí ante su franqueza. Tenía una figura curvilínea preciosa.
—Eres perfecta —dije tímidamente.
—¿Lo pasaste mal con el parto de Trixie? —preguntó.
Sentía los ojos de Noah sobre mí, pero no quería mirar hacia él. No habíamos hablado realmente de eso. Para ser sincera, todavía no habíamos hablado de muchas cosas.
—Sí. Cuando descubrí lo de Noah, tenía la esperanza de que pudiera haber sido la mezcla genética lobo-humano —me encogí de hombros—. Pero podría haber sido solo cosa mía.
Que era lo que siempre había asumido hasta que descubrí que Noah no era humano.
—O la intervención médica —dijo Tammy frunciendo el ceño—. ¿Qué tan mal fue?
Me encogí de hombros.
—Casi me muero, pero ya sabes. No me morí.
Noah se levantó de un salto para ponerse a mi lado.
—¿Casi te mueres?
Lo miré, con el pecho tenso por la angustia.
—Sí. Necesitaron fórceps para sacarla porque se quedó atascada, y me desgarraron algo que hizo que casi me desangrara. Pero detuvieron la hemorragia, me llevaron a cirugía y me pusieron unos cuantos litros de sangre de otra persona en una transfusión.
Intenté quitarle importancia a la situación; al fin y al cabo, había sobrevivido. Otras mujeres no lo habían hecho.
La mandíbula de Noah se tensó y su mirada se endureció como si estuviera enfadado.
No debería estarlo. No era como si fuera culpa suya.
—Dios mío —dijo Tammy, atrayendo mi atención de nuevo hacia ella—. Debes estar aterrorizada de tener otro.
—Oh, no tengo planes de tener más —dije, y entonces caí en la cuenta.
Dios mío. Había tenido sexo sin protección con Noah. Otra vez.
Mi mirada se disparó hacia Noah y él me devolvió la mirada como si el mismo pensamiento acabara de cruzar por su mente.
Oh, mierda. Otra vez no.
—Bueno, ¿quizás una cesárea la próxima vez? —dijo Tammy, continuando con la conversación como si nada—. No es que haya oído que sea mejor, pero al menos es más controlado.
Asentí.
—Eso es lo que dijeron los médicos en su momento. —¿En qué día de mi ciclo estoy? ¿Diez? ¿Once? ¡Mierda! No lo sé.
¿Era realmente posible acertar dos de dos?
—¿Queréis saber algo más? —preguntó Tammy, mirando de uno a otro.
Sí, pensé. Un millón de cosas. Pero no sé por dónde empezar.
Noah se alejó para jugar con Trixie, como si quisiera darnos espacio, y me sacudí. Podía lidiar con ese asunto más tarde.
Concéntrate.
Tragué saliva con fuerza y seguí adelante.
—Trixie ya está mostrando signos de lobo. Aúlla mientras duerme, y sus ojos también cambian de color. ¿Sabes cuál es la probabilidad de que sea una cambiaformas completa?
Las palabras salieron de forma robótica, mientras mi cabeza daba vueltas con las posibilidades. ¿Qué haría si estaba embarazada otra vez? ¿Podría criar a otro bebé sola? ¿Cómo se sentiría Noah con este?
Si volvía a pasar, tendría que ser sincera y honesta con Noah desde el principio. Se lo debía a él, y al niño. Si había otro.
—Para ser sincera, no lo sé. Nadie me ha hablado realmente de eso.
Yo diría que asumas que lo será y la eduques en consecuencia.
Y si no lo es, bueno, ya lidiarás con eso entonces —Tammy dio un sorbo a su café, luego fue al armario y sacó un recipiente de galletas—.
¿Tenéis pensado quedaros con la Manada Northwood?
¿Crecerá Trixie sabiendo lo de los lobos?
—Todavía no hemos decidido eso —dije, mirando a Noah, que no me estaba mirando. Estaba agachado junto a Trixie, observándola mientras jugaba a sus pequeños juegos.
Aunque no estaba mintiendo; ni siquiera habíamos hablado de ese tema, y mucho menos habíamos tomado ninguna decisión.
—Bueno, eso determinará realmente cuánto sabe y con qué se siente cómoda —dijo Tammy. Me miró fijamente durante un buen rato.
Incliné la cabeza hacia ella.
—¿Qué pasa?
—Oye, Noah. ¿Puedo hablar con Amy a solas un momento? ¿Te parece bien?
Noah cogió a Trixie en brazos y se acercó a nosotras.
—Sí, claro. Voy a sacar a Trixie a pasear.
Tammy se levantó de un salto.
—Te acompaño a la puerta.
Me miró.
—¿Puedes quedarte con Claire un momento? Vuelvo enseguida.
—Sí, claro.
Me acerqué a la pequeña y le di uno de los juguetes que estaban fuera de su alcance.
Agucé el oído para escuchar lo que Noah y Tammy decían, pero apenas llegaba a oír nada. O se habían alejado demasiado, o tenían poderes ultrasónicos para susurrar.
—¿Tú qué crees que están diciendo?
Le pregunté a Claire, y suspiré porque no tenía remedio.
Me obligué a centrarme en Claire, disfrutando de sus manitas y su sonrisa. Entonces Tammy volvió.
—Creo que ya me hago una idea de la situación. Así que cuéntame, ¿qué te pasa?
Tammy volvió a sentarse frente a mí y cogió una galleta con aire de mujer en una misión.
—No sé a qué te refieres.
¿No se suponía que era yo la que tenía que hacerle preguntas a ella?
Tammy dio un sorbo a su taza grande de café y me señaló con la mano.
—¿Cómo llevas todo el... tema de los lobos?
—¿Qué parte?
—pregunté con una risa nerviosa—.
¿Que Noah sea uno o que mi hija pueda convertirse en una?
Tammy sonrió.
—Bueno, las dos.
Me mordí el labio inferior un momento antes de responder.
—La verdad es que no lo sé. Da miedo y todavía me parece totalmente surrealista, pero supongo que lo llevo bien. O sea, podría ser peor, ¿no?
Mientras lo decía, pensaba que no sabía cómo, pero tenía que haber situaciones peores.
Tammy asintió.
—Piensa en todos los niños que heredan síndromes que les causan discapacidades. Como loba cambiaformas, Trixie tendrá muchas ventajas que los humanos no tenemos.
—¿Como cuáles?
—Velocidad y fuerza, por no hablar de un metabolismo increíble. Y su capacidad de curación es impresionante.
—¿En serio? No sabía nada de eso.
Algunas de esas cosas sonaban genial.
Tammy soltó una carcajada.
—Ya, es que a Noah ya le cuesta bastante pensar con claridad cuando está cerca de ti, como para encima ponerse a explicarte todo lo de los lobos.
Antes de que pudiera preguntarle qué quería decir, continuó:
—Además, ellos ni se paran a pensar en todas las cosas geniales que tienen y nosotros no. Solo nosotros notamos las diferencias porque no somos lobos. Ellos lo dan todo por sentado.
Inspiré lentamente por la nariz, sin saber muy bien hacia dónde llevar la conversación.
—Tú, eh, pareces llevarlo muy bien.
—Así es —dijo Tammy, y su tono era de auténtica felicidad—.
Un compañero lobo cambiaformas es el mejor marido, o novio, o como quieras llamarlo. Son increíblemente leales, y si tienes la suerte de que uno sea tu compañero predestinado, nunca te dejará.
Nunca volverá a mirar a otra mujer, por muy vieja o gordita que te pongas. Y resulta que a mí me pasa lo mismo, aunque sea humana. Una vez que alguien se compromete con su compañero predestinado, ya sean dos cambiaformas o un humano y un cambiaformas, nunca querrá ni necesitará a otra pareja.
Tammy cogió otra galleta y le dio un mordisco; aquel gesto tan cotidiano contrastaba con sus palabras trascendentales.
¿Lo decía en serio?
—¿Qué es exactamente un compañero predestinado? ¿Es como... un alma gemela?
Eso sonaba genial.
Tammy asintió.
—Es una buena forma de describirlo. Algunos lobos dicen que sienten una atracción especial hacia su compañero predestinado. Es alguien absolutamente perfecto para ellos y, por eso, no pueden estar con nadie más. Así fue con Jason y conmigo, y con Allara y Reid.
—¿Y Kara y Ronan?
—añadí, pensando en ellos dos, y de pronto supe exactamente de qué hablaba.
Asintió con una sonrisa.
—¿Los has visto juntos?
—Sí, tienen una... felicidad. Un resplandor. No sé cómo explicarlo.
Tammy apoyó el codo en la mesa y descansó la barbilla en la mano.
—Ese es el vínculo. Con Jason y conmigo fue un poco más difícil de llevar. Como no soy loba cambiaformas, no entendía lo intenso que era lo que Jason sentía por mí. Ni lo mucho que le costaba aceptar que yo fuera humana.
—¿A qué te refieres?
—pregunté mientras se levantaba a coger a Claire, que había empezado a quejarse.
Tammy cogió a su bebé en brazos y le puso el chupete.
—A los lobos no les gusta nada salir con gente de fuera de la manada. En el pasado les ha traído muchos problemas, y esa fue parte de la razón por la que Jason no quería salir conmigo.
Se encogió de hombros.
—Pero ¿qué le vamos a hacer? Lo que tiene que ser, será.
—Ojalá fuera así con Noah y conmigo —dije con un suspiro, y entonces me di cuenta de que lo había dicho en voz alta.
Me tapé la boca con las manos.
—Lo siento. En realidad no quería decir eso.
Tammy se rio.
—Noah y tú tenéis que hablar de esto. Ya habéis perdido dos años en los que podríais haber estado juntos y locamente felices. ¿De verdad queréis perder más tiempo?
Fruncí el ceño.
—¿Crees que Noah todavía quiere estar conmigo?
—No sé qué ha podido cambiar desde que hablé con él hace diez minutos —dijo con naturalidad.
La miré asombrada. ¿Noah le había dicho de verdad que me quería a mí? No, no podía ser. Fruncí el ceño. Eso no cuadraba con lo que me había dicho.
—Me dijo que era mejor que me fuera. Que estaría más segura en la ciudad, lejos de los lobos.
Y cualquier ex psicópata capaz de arrancarme la cabeza de un mordisco. Literalmente.
Se encogió de hombros.
—Puede que lo seas. No lo sé. Pero lo que sí sé es que estos tipos son tremendamente protectores y preferirían cortarse el brazo derecho antes que verte en peligro. Así que, aunque le cueste la vida, Noah te enviará lejos si cree que estarás mejor sin él.
¿Aunque le cueste la vida? ¿De verdad es así para Noah? Las lágrimas se me acumularon en los ojos y empezaron a taponarme la nariz. Abrí la boca para hablar, pero la cerré y negué con la cabeza. No. No podía hablar.
Tammy suspiró mientras pasaba al bebé de una cadera a la otra.
—Amy, mira, estar aquí puede ser duro, y dejar atrás todo tu mundo... sí, a eso también cuesta acostumbrarse. Pero estos hombres... si te aman, moverán cielo y tierra por ti. Ese tipo de amor vale cualquier sacrificio, en mi opinión.
Tragué con dificultad y me sequé las lágrimas de la mejilla.
—¿Cómo sabré si me ama de esa manera o no?
No sabía si alguna vez podría amarme de verdad como ella había descrito. Un amor así implicaba confianza, y eso significaba que tendría que perdonarme por lo que había hecho.
Tammy cogió una caja de pañuelos y me la pasó.
—De verdad que tienes que sentarte a hablar con él, Amy. Será honesto contigo siempre que tú lo seas con él.
—¡Pero si yo soy honesta con él! —le dije—. Ahora intento contarle todo.
Frunció el ceño.
—Bueno, cree que estás ocultando algo. Sobre por qué te fuiste.
Y no puedo decirte mucho más porque solo hablamos unos minutos, pero si quieres salvar esta relación, tienes que contarle todo.
Sin tapujos. O sea, tenéis un hijo juntos.
Y si amas a Noah, la honestidad total es lo único que podría salvar esta situación.
¿Si amo a Noah? El corazón me dio un vuelco extraño y errático. Tammy tenía razón. Era hora de ser completamente honesta. Con Noah y conmigo misma.
Asentí y me sequé las lágrimas justo cuando llamaron a la puerta.
Eran Kara y Allara, listas para charlar y conocernos. Puse mi mejor cara e intenté concentrarme en las mujeres que tenía delante, pero en mi cabeza los pensamientos no paraban de dar vueltas.
Según lo que Tammy decía, yo era la que estaba impidiendo mi final feliz con Noah.
Pero ¿qué necesitaba escuchar para que pudiéramos seguir adelante?