Las Cinco Disciplinas (Arlasófica 3) CAPÍTULO 15La Disciplina Nº2 #4
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CAPÍTULO 15La Disciplina Nº2 #4

Míxiliam también se subió a la plataforma, situándose en medio de los dos participantes.

—Ya conocéis las normas —señaló el árbitro, hasta cuya boca se había elevado un micrófono suspendido en el aire—. Ahora realizaré una cuenta atrás de cinco segundos y empezará la Disciplina Nº2 para vosotros.

Hubo una pausa prolongada y seguramente deliberada.

—Y… cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Comenzad!

Instantáneamente los relojes del fondo se pusieron en marcha, haciéndolo antes que los propios participantes, quienes gritaron al unísono:

—¡ Begagxio ! —al tiempo que estiraban el brazo derecho y la mano hacia su respectiva esfera.

Estas se pusieron en movimiento enseguida, y Xalara se quitó el primer miedo: que la esfera pesase demasiado para desplazarla con soltura por el circuito.

Sin embargo, no tardó en llegar el primer obstáculo, que consistía en un aro de hierro por el que apenas cabía la bola y, dada la urgencia por conseguirlo, la de Xalara se estrelló con estrépito sobre él, haciendo que no solo retrocediese, sino que tocara el suelo.

Sin perder el contacto visual con la esfera, que volvió a suspenderse rápidamente en el aire como si llevase un muelle, la participante buscó al árbitro por el rabillo del ojo.

Míxiliam no pareció realizar ningún aspaviento, aunque eso tampoco significaba que no hubiese anotado la infracción de alguna manera.

Esa teoría se confirmó cuando gritó:

—¡La esfera de la participante Verdreven toca el barro! ¡Infracción de cinco segundos para ella!

Por otra parte, Diago lo había sorteado sin mayores complicaciones, y ya avanzaba para enfrentar el siguiente obstáculo.

Después de respirar profundamente para calmar su ansiedad, Xalara logró superar el aro al segundo intento. De todas formas, una cosa era practicar en la instrucción de Arlasofía Aplicada, sin ninguna o poca presión, y otra muy distinta hacerlo sabiendo que tu vida dependía de ello.

La esfera de Xalara trazó un par de curvas del circuito y remontó una pequeña subida para frenarse cuando llegó al segundo obstáculo, donde Diago estaba atascado.

Una especie de guillotina oscilaba con una secuencia perfecta de movimientos.

Xalara detuvo su esfera, dejándola suspendida mientras sopesaba cómo hacerlo, procurando evitar la misma infracción de antes.

Contabilizó los segundos y descubrió el parámetro secuencial para saber cuándo debía lanzar su bola hacia adelante, logrando sortear el obstáculo.

—¡La esfera de Zúnkerberg cae al barro! —anunció Míxiliam—. ¡Cinco segundos de sanción para él!

Escuchar eso fue un impulso de optimismo para Xalara mientras sorteaba más curvas e inclinaciones del circuito, hasta llegar a la siguiente parada.

El tercer y último obstáculo resultó tan sorprendente como complicado de traspasar.

Un pasillo con paredes de espejos angulares hacía que la esfera de Xalara se multiplicara de forma infinita cuando se introdujo en él, consiguiendo que la chica casi no supiera cuál era la real, ni en qué dirección debía enviarla.

Su mente colapsó de tal manera que creyó que se desmayaría: era como verse atrapada en un callejón sin salida mientras algo terrible se acercaba a su espalda.

Por los sonidos guturales de Diago, intuyó que su esfera también había llegado a ese último obstáculo que parecía insalvable.

Pero no lo era, porque todos los participantes tenían que pasarlo, dado que no había un tiempo limitado para completar el circuito.

Xalara decidió mover su esfera hacia la derecha, pero enseguida se topó con algo sólido que la repelió.

Luego lo hizo a la izquierda, obteniendo un resultado similar.

Fue entonces, en medio de una confusión que amenazaba con arrastrarla al abismo, cuando comprendió que la Disciplina Nº2 se había convertido en un ejercicio sensorial más que de habilidad .

No tenía que mover la esfera basándose en lo que veía, puesto que siempre sería un reflejo.

Por eso decidió retrasarla hasta apartarla lo suficiente como para distinguirla claramente, olvidándose de los espejos para centrarse solo en su instinto y en lo que sentía a través de la conexión arlasófica de su mano con el objeto.

—¡La esfera de Zúnkerberg toca el suelo! —exclamó el árbitro—. ¡Otros cinco segundos de sanción para él!

Con esa nueva técnica y mientras chocaba controladamente sobre los espejos, la esfera de Xalara fue poco a poco avanzando hacia la salida, dejando atrás por fin el obstáculo para llegar hasta una tela negra y empapada.

Allí hizo que su esfera impactase para que esta accionara la detención del reloj que cronometraba su participación.

Xalara comprobó que había logrado hacerlo en cinco minutos y diecisiete segundos.

—¡Verdreven ha terminado! —anunció Míxiliam con un tono neutral, consiguiendo además que Xalara terminase de asimilarlo.

Diago finalmente también consiguió completar el circuito, en un tiempo de cinco minutos y cuarenta y siete segundos.

—¡Hasta aquí ha llegado la participación de Xalara Verdreven y Diago Zúnkerberg! —gritó Tedya—. Ahora nos vamos a publicidad, pero volvemos enseguida con los siguientes dos participantes.

—Bajad de la plataforma —les ordenó el árbitro, ya sin el micrófono suspendido frente a su boca.

Ambos reclutas de Lúgardark descendieron las escaleras y rápidamente se acercó a ellos la mujer de los rizos rubios, para conducirlos hasta otra puerta dentro del patio.

Los participantes del Noroeste, en completo silencio, llegaron a una sala en la que debían esperar a que el resto realizase la Disciplina Nº2.

Xalara tenía buenas sensaciones tras haber ganado a su compañero. Sin embargo, ese optimismo quizá fuese algo anecdótico, puesto que no solo competía con Diago, sino también con otros seis rivales.

La espera se hizo interminable hasta que otros dos participantes llegaron a esa misma sala, lo cual no significó que después fuera más llevadera .

Cuando todavía eran seis allí dentro, la mujer de los rizos rubios entró sin traer a nadie consigo.

—Os esperan en el patio para anunciar los resultados finales —informó con solemnidad—. Tenéis que acompañarme —añadió innecesariamente.

Los seis participantes caminaron tras la mujer hasta salir al patio, donde se unieron a Bártera y Paris, los del Noreste. Era incómodo debido al poco espacio en ese soportal, y tuvieron que apretarse unos a otros, lo que aumentó la sensación de asfixia en Xalara, generada por la incertidumbre.

—Aquí tenemos a los ocho participantes —anunció Tedya, mirando a su cámara—. Ahora cedo el protagonismo al árbitro Míxiliam Weinter para que nos comunique los resultados de la Disciplina Nº2.

El árbitro permanecía subido a la plataforma. Desde allí desplegó un folio y comenzó a leer frente a una cámara que flotaba a su altura.

—El participante que ha completado más rápido el circuito, con un tiempo de tres minutos y cincuenta y nueve segundos, sin sanciones aplicadas —dijo—. Es la participante del Centro, Samanta Zolian.