Epílogo
—Ave María purísima.
—Sin pecado concebida, sor Marisa.
—No vengo a confesarme, padre. Tenemos una urgencia. Necesito que venga a la enfermería ahora mismo.
—¿De qué se trata?
—El parto de la chica se ha complicado demasiado.
Uno de los gemelos ha nacido muerto. Necesito que venga a administrarle el santo sacramento y a preparar el entierro en la fosa común.
Discreto, como siempre. No podemos permitir que nadie en la isla sospeche que ha habido una menor dando a luz aquí.
—Sor Marisa, deberíamos llamar a un médico para asegurarnos de que el segundo bebé está totalmente sano. Tengo en el radar a uno que puede implicarse en todo esto.
—Por el momento mejor que no metamos a más personas por medio. El segundo bebé está sano y fuerte. Se lo entregarás a Rober esta misma noche.
—Tengo a más personas en la lista por delante de él.
—Esto ya estaba hablado, padre. Rober nos ha mantenido a flote durante años con la llegada de nuevos miembros al patronato y consiguiendo nuevos adoptantes.
Es una deuda que debemos pagar. Usted se encarga de los papeles.
En este caso el niño debe constar como su hijo adoptivo, no como biológico, porque mi sobrina es estéril.
Pero no debe haber ni rastro de los padres, indique que ha sido abandonado en el internado y listo.
Nadie tiene por qué saber la verdad, y menos Valentina.
Quiero que viva pensando que ha sido una adopción legal.
—¿La madre sabe que ha tenido gemelos?
—La madre no sabía que venían dos. Hemos tenido que ponerle un sedante fuerte y se ha desmayado cuando venía el segundo.
Por suerte, se lo hemos podido sacar antes de que recobrara el sentido.
Cree que solo hay un bebé y que ha muerto.
Tengo que ir a buscar a su hermana, que está castigada en la sacristía; se ha empeñado en estar con ella para pasar el mal trago.
Mueva el trasero, Ángel. Recoja los santos óleos y venga ya.
Tiene que arreglar este desastre cuanto antes.sobras
—Esta es la última vez que me involucro en esto. Ahora que Rober ya sabe cómo funciona todo, le dejaré al mando. Yo ya he hecho suficiente, me lavo las manos.