30 Ladrones de sueños #3
Brida se lanzó hacia la consola lateral.
Adrián hacia el terminal portátil. Rhea hacia la caja de firmas retiradas.
Olin disparó al techo porque una sombra bajaba desde las lámparas como una cuerda negra.
Christina fue directa a Volkar. Él no huyó; intentó proteger el micrófono principal con el cuerpo, más preocupado por la frase que por su vida.
Ella lo golpeó con la pistola en la mandíbula y lo derribó contra la consola.
La emisión salió a medias por los altavoces del valle, por las farolas, por los puntos, por las cabinas dañadas, por las radios y quizá por los sueños incipientes de cientos de personas:
—Dentro nadie, cerrada boca, limpio sueño...
Christina agarró el micrófono de la consola abierta y gritó la contraclave sin impostar, sin solemnidad, con rabia de calle mojada:
—¡Suelo frío, sueño visto, boca despierta, cada cual fuera!
Brida repitió desde su panel, amplificando por rutas de luz:
—¡Suelo frío, sueño visto, boca despierta, cada cual fuera!
Adrián, con las manos sobre el terminal de Volkar, añadió:
—¡Nadie entra sin cuerpo!
Olin, sin entender del todo, pero entregado a la eficacia del ruido, gritó:
—¡Y quien entre, que se limpie las botas!
La frase absurda no estaba en Harrow, pero tuvo una utilidad perfecta: rompió el ritmo solemne de la emisión. En algún lugar de la red, la torre perdió simetría.
Rhea abrió la caja de firmas retiradas. Dentro había cápsulas etiquetadas con nombres de operadores, coordinadores, supervisores y fragmentos de permisos. Algunas emitían voces suaves. Otras lloraban en pulsos de estática. Rhea levantó una herramienta de corte y miró a Christina.
—Si las corto, se pierden pruebas.
—Si no las corta, se pierde el valle.
Rhea cortó.
Las voces archivadas se apagaron una por una, no como personas muriendo, sino como autorizaciones dejando de fingir vida. Al llegar a la cápsula con la firma parcial de Harrow, la herramienta se bloqueó. La voz que salió no era dulce ni comercial. Era áspera, vieja, llena de cinta dañada.
—No cerrar con piedra.
Christina se volvió.
Volkar, en el suelo, sangrando por la boca, sonrió.
—Harrow sabía que habría que abrir.
La voz parcial continuó:
—No abrir con hambre.
La sonrisa de Volkar vaciló.
Marek, por radio, seguía leyendo del libro, como si el texto hubiera esperado toda la noche para ser útil completo:
—“Si llega la noche en que el valle recuerde la salida, no deis el camino al primero que sueñe con él. No deis la llave al que venda descanso. No deis el cierre al que ame demasiado la obediencia. Buscad testigos feos. Buscad cuerpos despiertos. Todo sueño robado vuelve como deuda.”
Christina miró a Volkar.
—Ladrones de sueños —dijo.
Él respiró con dificultad.
—Los drones.
—También. Robaron sueños para proteger. Dulces sueños los vendió después de limpiarlos.
Supervisión robó la verdad para que nadie pidiera salir.
Los estériles quisieron devolverlos sin mirar qué venía agarrado.
Usted los convirtió en puerta común para sentirse arquitecto. Todos ladrones. Diferente tarifa.
Volkar intentó levantarse.
—Sin una arquitectura común, el valle no sobrevivirá a soñar.
Christina lo golpeó otra vez, esta vez en la rodilla. Volkar gritó y cayó.
—Acaba de costarle una frase larga.
Adrián consiguió entrar en el terminal. La pantalla mostró dos opciones de emergencia, ambas horribles: RESTAURAR BLOQUEO TOTAL / riesgo de colapso por presión onírica acumulada; DERIVAR SUEÑO A RUTAS DE DRENAJE / riesgo de apertura exterior controlada.
La tercera opción, la de Volkar, estaba marcada como CONTINUIDAD TORRE / integración comunitaria.
Brida, sudando, mantenía los drones en una desviación que no terminaba de romperlos.
Rhea cortaba firmas. Olin vigilaba sombras.
El Ross enterrado estaba de rodillas junto a la puerta, debilitándose, como si abrirla hubiera gastado parte de su consistencia.
—No podemos restaurar bloqueo total —dijo Adrián—. La presión reventaría sectores. Niños, cementerio, lavadero, quizá Aguas Frías. Volveríamos a negar lo que ya vieron y la cascada buscaría otra forma.
—Derivación —dijo Christina.
Brida negó con violencia.
—Necesita rutas de drenaje activas y testigos en cada una. Lavadero, Cementerio, Escuela, Aguas Frías, Mercado y Dulces sueños residual. No están listas.