Lachlan CAPÍTULO VEINTE
96%

CAPÍTULO VEINTE

Las luces rojas, blancas y azules parpadeaban sobre la camiseta del escocés, que se giró para sonreír a Harper.

Cuando abrió los brazos, ella corrió encantada a lanzarse en ellos como una animadora adolescente.

Estaban tan ocupados mirándose con una sonrisa que no les importaron los coches de policía que irrumpían a toda velocidad en el aparcamiento.

—Cuidaré bien de ti, Lachlan. Te lo prometo. No te arrepentirás de quedarte.

—Auch, muchacha. ¿Por qué habría de arrepentirme de quedarme? He recuperado mi vida y tengo una mujer hermosa con quien compartirla. Es una compensación excelente. Excelente, sin duda. —La bajó lentamente al suelo y ella se dio cuenta de que estaba temblando como una hoja.

—¿Estás bien?

—Sí. Estoy bien, muchacha —dijo en voz alta mientras se arrodillaba y ponía las manos sobre la cabeza como le ordenaban.

Ewan también estaba de rodillas, sonriendo al pobre agente de policía al que Millie no dejaba de increpar, insistiendo en que viera las imágenes de inmediato para que su jefe, el abogado, pudiera levantarse de una vez.

Un policía se acercó a ella.

—¿Es usted Harper Ryan, la de la Alerta Amber?

Ella asintió y le hizo un gesto para que se quitara de en medio. Al final, tuvo que arrodillarse también para poder hablar con su escocés particular.

—¿Seguro que estás bien? Estás temblando.

—Temblando, muchacha. Por lo visto hay muchas cosas que quieren entrar en mi corazón a la vez. —Lo pusieron de pie y otro policía intentó evitar que ella lo siguiera.

—Bueno, espero ser una de ellas —gritó.

Un agente le presionó la cabeza a Lachlan para meterlo en el asiento trasero del coche patrulla. Antes de que se cerrara la puerta, el encantador gritó:

—Auch, muchacha, eres todas ellas.