LA VIDA SEGUIRÁ: (SÓLO CONTIGO) CAPÍTULO 11 #3
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CAPÍTULO 11 #3

Coré Figueroa llama por teléfono al periodista Elmer Soria a fin de aclararle la supuesta detención de Anastasia; el periodista no tarda en dar la noticia en un avance, a saber, que la arrestada ha resultado no ser la criminal Anastasia Guillén Cuervo, sino Adelaida Riazor, su hermana gemela, por lo que los Montenegro concluyen que quien fue al hospital fue Anastasia como una usurpadora, haciéndose pasar por su gemela Adelaida, de quien nadie hasta entonces conocía la existencia.

A la misma conclusión llegan Eva y Marisol al saber la verdad por el avance: en realidad les cogió el teléfono Anastasia, pero deciden no decirle nada, no hacerle saber que ha sido descubierta hasta que logren que sea detenida al llegar a casa de Eva Tejeiros.

Agar Avellaneda llora al ver la incineración de su gran amor, Josué Riazor, tras de lo cual regresa a Madrid para cenar con sus padres y su hijo Enoc, que ya esperan desde las seis de la tarde, pues hay mucho tráfico para entrar en la M-30, donde hay retenciones.

Mari Pepi Avellaneda es la madre de Marisol, que telefonea a su hija para comunicarle que el lunes irá a Torrevieja a fin de ayudarla en cuanto sea menester los días previos a su enlace, lo que alegra a la joven a pesar del nerviosismo ante la llegada de la falsa Adelaida.

Agar Avellaneda llega por fin a Usera, a la casa de sus padres situada cerca de la Avenida Rafaela Ybarra, donde se desahoga llorando al contar cómo descubrió muerto a Josué Riazor, informando que, para su sorpresa, la ha nombrado heredera de su mesón toledano, del que era único señor y dueño.

Flora y Francisco se abrazan a su hija, que no solo sufre por la muerte de Josué, sino porque el hombre es el verdadero padre de Enoc, quien desconoce el asunto, pues cree que su progenitor era el fallecido esposo de Agar, un hombre bondadoso y noble llamado Antonio Isidro Avellaneda.

Ignora que en realidad su padre es el hombre que se ha suicidado, Josué Riazor.

Rebeca Olivares comenta ante los Montenegro Castaño y Velázquez Pelayo que tanto sus hermanas como ella desean encontrar a la persona que haya acabado con la vida de su madre, Atenea, declaración que incomoda a Rosalía, pues ella conoce el nombre de la asesina; mientras, Paulina y Anaraida comentan con Blancanieves el embarazo, pues a pesar de las caídas que ha sufrido, no se ha visto afectado, lo que es un alivio.

Cecilia y Yanire se van a la estación de autobuses para esperar al autocar que les alejará de Torrevieja para siempre.

En la sala de espera, ven a una mujer disfrazada de bruja, con quien Cecilia se hace una foto.

Acto seguido, Yanire le pide a su tía que se ponga otros pantalones, pues va demasiado fresca y puede coger frío en los huesos; a la mujer le enternece la preocupación de su sobrina por su enfermedad -padece de esclerosis múltiple-, y va al baño para ponerse algo que le abrigue.

Eva y Marisol llegan a la estación de autobuses, donde se quedarán para esperar la llegada de la falsa Adelaida, reuniendo paciencia y fuerzas de flaqueza para no abofetear a la asesina.

Saben que han de contenerse, pues de lo contrario, echarían todo a perder, y lo que quieren es entramparla para que por fin se haga justicia.

Blancanieves y Rebeca conversan sobre sus vidas descubriendo lo mucho que tienen en común -gustos musicales, preferencias en cuanto a indumentaria, maquillaje-; Rebeca sigue la conversación expresando su deseo de tener novio, hasta reconoce que está buscando entre los chicos que conoce.

Blancanieves le aconseja que no busque, pues el amor aparece cuando menos lo esperas.

Para dar peso a su teoría, le narra cómo conoció a Adrián.

Agar Avellaneda cena con Enoc, Francisco y Flora, mientras conversan sobre la futura boda de Marisol; al tomar el postre, Agar oye una voz que grita su nombre desde cerca y sale a la terraza.

Su hermana Mari Pepi, que vive frente a sus padres, la ha llamado desde su terraza.

Agar le pide que suba a casa de sus padres para hablar sobre el viaje a Torrevieja con motivo de la boda de Marisol.

Mari Pepi se presenta en cinco minutos, y mientras toman una infusión de menta poleo, acuerdan irse todos juntos a Torrevieja el siguiente lunes para estar con tiempo para la boda a fin de ayudar en cuanto sea menester.

Al terminar la infusión, Flora llama a Marisol para avisarle de que el lunes irán a Torrevieja todos juntos en el coche de los abuelos, lo que alegra a Marisol, que solo desea tener cerca a su familia estando tan cercano el día de su enlace matrimonial.

Eva Tejeiros comenta con Marisol al terminar esta su conversación telefónica las ganas que tiene de ir a Madrid para visitar a su hermana Fernanda, pues aún ignora que está muerta, y lo que es peor, su asesina es la persona que están esperando en la estación, Anastasia, que en ese momento se desespera por llegar, mas respira aliviada al ver un cartel que reza “La Mata”, lo que indica que Torrevieja es la próxima parada.

Lamec Torres Cuervo informa a Coré que ha redactado una carta solicitando el traslado a Sevilla, pues ha decidido irse a vivir con su novio, un venezolano afincado en la capital hispalense llamado Leroy Sovalbarro.

Coré le asegura que aprobará su solicitud y en pocos días le asignará una comisaria en su nueva provincia, lo que Lamec agradece, añadiendo que le echará mucho de menos, lo mismo que le responde el comisario, que asegura extrañará los buenos ratos que han pasado.

Una vecina de Julina sube las escaleras del portal, y al ir a abrir la puerta de su casa, se da cuenta que la puerta de la drogadicta está entreabierta, por lo que, tras llamar al timbre sin respuesta, entra y descubre muerta a la joven en el suelo del salón-comedor, por lo que sin demora llama a la Guardia Civil, que no tarda en llegar y se lleva el cadáver sin permiso de ningún juez.

La hora de la salida del autocar que llevará a Cecilia y Yanire a Madrid se acerca; Cecilia se pone cada vez más nerviosa, pues está deseando salir de Torrevieja a fin de huir de la Guardia Civil, pues, aunque haya sido por defender a su sobrina, no puede cerrar los ojos a la realidad, y es que ha acabado con la vida de su propia hermana.

Rosalía siente no poder callar más ante Rebeca Olivares la verdad sobre la asesina de su hermana, por lo que le pide que suba a su despacho, pues debe contarle algo de vital importancia que no puede esperar más tiempo, lo que Rebeca acepta, muy intrigada.