CAPÍTULO 11
Josué pide a las gemelas que tomen asiento y pidan un café si quieren, asegurando revelar toda la verdad.
Ambas acceden y se disponen a escuchar al mesonero, que les cuenta toda la verdad sobre su origen, la verdad de sus vidas, de los años perdidos por mentiras calladas.
Las gemelas se abrazan emocionadas por estar juntas, por haberse conocido; porque nunca es tarde.
Adelaida asegura al que ha creído su padre que nunca lo perdonará; aprovechando el desprecio, Anastasia invita a su gemela a vivir en la mansión con su verdadera familia, lo que la mesonera, muy dolida con Josué, acepta.
Aún con lágrimas en los ojos por haber sido engañada toda la vida, recoge sus cosas, jurando no regresar nunca más.
Anastasia se alegra, mas no sinceramente, pues piensa usar a su gemela para librarse de ir a la cárcel, provocando que la detengan y hacerse pasar por ella misma para confundir a las autoridades.
Para comenzar con su sucio plan, le roba su DNI cambiándolo por el suyo a fin de denunciarla más tarde.
Adelaida ignora la trampa en la que se verá envuelta, y le comenta a Anastasia que la acusan de varios crímenes, según vio por televisión; su gemela le responde que no tiene nada que ver, que la están acusando sin pruebas, lo que cree ingenua Adelaida.
Neila se presenta en el hospital donde se encuentran los Montenegro.
Allí, escondida tras una columna, escucha una conversación entre Adrián Velázquez y Lemuel Gallardo sobre Valeria y su cáncer descubierto, lo que informa a Anastasia, que se alegra por la nueva desgracia de los Montenegro, y ya planea acabar con la vida de Valeria antes que se la lleve la enfermedad para que la familia se retuerza de dolor.
Al concluir la llamada, Adelaida pregunta a Anastasia quién es Luis Carlos Guillén, de quien les ha hablado Josué Riazor.
Anastasia replica que era su padre, anunciando sin preámbulos que ya no vive, pues se quitó la vida, lo que derrumba aún más a su gemela.
Josué no deja de darle vueltas a las últimas palabras que le ha dirigido Adelaida, y no pudiendo soportarlo, cierra el mesón a cal y canto aprovechando que no hay clientela, baja a la bodega, y se pega un tiro en la sien, acabando con su vida.
Pero lo que nadie sabe es que además de su dolor por el rechazo de Adelaida, sufría en silencio por haberle sido diagnosticado un cáncer de próstata, por lo que hizo testamento, dejando el mesón como herencia a quien fuera una de sus amantes tiempo atrás, una mujer madura llamada Agar Avellaneda, quien nunca olvidó el amor que siente por él, y va a visitarlo.
Al llegar al mesón, le extraña verlo cerrado e intenta entrar por el garaje, lo que consigue, pues sin darse cuenta, Adelaida se ha dejado la puerta al marchar sin siquiera despedirse del que toda la vida ha creído su progenitor.
Agar se extraña al ver la puerta entreabierta de la bodega y no duda en entrar.
Allí, pega un grito desgarrador al ver muerto a Josué, el gran amor de su vida.
Al ver llegar a las gemelas a la mansión, Neila se queda sin palabras, pues son idénticas.
Anastasia pide al ama de llaves que le asigne una habitación para hacerle creer que es bienvenida; cuando Adelaida está en su nueva habitación, Anastasia le sugiere al ama de llaves que no se encariñe con su gemela, pues piensa usarla para librarse de sus crímenes.
NEILA: Me temo que no la comprendo, señorita Anastasia.
ANASTASIA: Tan claro como el agua, le voy a hacer pagar mis crímenes, tú llama al tal Coré Figueroa y le dices que estoy aquí.
Voy a tomar su lugar para que sea encarcelada, que la crean Anastasia y a mí Adelaida.
Así todos creerán que soy la inofensiva gemela de una criminal. Es una orden. Llama sin demora.
NEILA: Me parece perfecto.
ANASTASIA: No te pago para saber tu opinión, sirvienta igualada, muerta de hambre. Cumple, pero ya con mi orden.
NEILA: -ofendida- Está bien, con permiso.
El ama de llaves, furiosa, llama a Coré cuando Anastasia se ha marchado al hospital para ejecutar nuevas maldades.
Priscilla y Katerina llegan a la casa de Cristal y Chiquinquirá; piden a su tío Máximo que les deje allí, pues van a visitarlas.
Al mismo tiempo que ellas llega Zeboyím Cuervo, primo hermano suyo, que se alegra muchísimo ante el reencuentro.
Cristal y Chiquinquirá, al abrir la puerta de la casa a la que se han mudado tras dejar la mansión -una casa que es propiedad de la familia desde hace treinta años-, se abrazan a sus familiares, a quienes invitan a quedarse a comer, felices de estar juntos de nuevo.
Zeboyím Cuervo tiene 19 años, es moreno y tiene los ojos marrones.
De tez atractiva, es un ligón de primera.
Está enamorado de quien considera la musa de su vida, su prima lejana Marybella Cuervo Espín, de preciosos ojos verdes y atractiva sensualidad.
Tiene 22 primaveras y trabaja como jefa de personal en el Carrefour del Centro Comercial Aluche.
Marybella no tarda en presentarse también en casa de Cristal y Chiquinquirá, con quienes siempre ha congeniado a la perfección.
Alertado por la llamada del ama de llaves de la Mansión Guillén Cuervo, Coré Figueroa se presenta allí mismo para detener a Anastasia, mas quien está allí es su gemela, que asegura llamarse Adelaida, su hermana.
Coré la detiene sin miramientos, aunque ella asegura poder demostrar no ser Anastasia.
Mas al ver su documentación y enseñarla al policía, este ordena que sea esposada.
CORÉ: No quiera verme la cara de imbécil. Usted es Anastasia -espeta mostrando a la joven el documento de identidad-.
ADELAIDA: No puede ser -entornando sus ojos en una mueca de terror al ver el nombre y la foto que figuran en el documento-. No soy Anastasia. No soy ella. Soy Adelaida Riazor.
CORÉ: Deje de mentir, Anastasia. Vamos. A comisaría.
Tras pronunciar los derechos que tiene al ser detenida, se la lleva de la mansión ignorando que se trata de una trampa de la verdadera Anastasia, a quien Neila llama por teléfono una vez se han llevado a Adelaida, lo que alegra a la perversa joven, que ha planeado hacerse pasar en el hospital por su hermana gemela.
De camino a comisaría, Adelaida comprende todo al revivir en su mente las últimas horas desde el encuentro con su desconocida gemela, cayendo en cuenta de que ha sido víctima de una cruel trampa, que por esa razón la invitó con tanta generosidad a vivir en la mansión.
Adelaida, desesperada, rompe a llorar ante su espinosa situación, pensando que también la han confundido por llevar el pelo suelto, pues se deshizo de sus trenzas antes de ducharse.
Neila desea que Valeria muera, a fin de que los Montenegro sufran mucho más, profiriendo una maldición sobre ella.
El cruel destino le hace caso, y la bella joven fallece en el hospital para más desconsuelo de todos.
Pocos minutos después, el ama de llaves llama de nuevo a Anastasia para preguntarle por Valeria, mas Anastasia le promete informar en cuanto llegue.
En Toledo, una desconsolada Agar Avellaneda encuentra una tarjeta con un nombre y un número telefónico: Adelaida Riazor.
Al leer el nombre, le viene un recuerdo fugaz: así se llamaba la gemela que Josué le robó a los Guillén Cuervo.
Agar marca el número y una joven responde, mas se trata de Anastasia, que ha robado el teléfono a su gemela, por quien se hace pasar.
Agar, sin preámbulos, le anuncia que, al ir a visitar a Josué en su mesón, lo ha encontrado muerto en la bodega y según han confirmado los forenses, se trata de un suicidio, lo que alegra por dentro a Anastasia, mas finge echarse a llorar por la muerte de su “papacito”, añadiendo que el hombre deseaba ser incinerado, lo que corrobora Agar mediante un documento con sus últimas voluntades firmadas de puño y letra por el fallecido.
Agar acepta la orden de la falsa hija, asegurando que se harán cargo del cadáver en la funeraria donde ella trabaja, que está situada a las afueras de Toledo.
Ginés agradece a Adrián que vaya a visitarle, mas no se trata solo de una visita de cortesía, pues el joven Velázquez le informa al juez que ha muerto Valeria Montenegro víctima de un avanzado cáncer terminal, lo que hace llorar al juez.
La desgracia parece estarse cebando con la familia, que cada día pierde más miembros.
Están desolados, pues no se esperaban ver morir a Valeria, tan llena de vida, víctima de tan horrible enfermedad.
Agar es hija de Francisco Avellaneda y Flora Darío, quienes viven desde que se casaron en el madrileño barrio de Usera, concretamente en la Calle de Santoña número 68.
Agar es madre de un hijo de 18 años llamado Enoc Avellaneda, que adora a sus abuelos y pasa mucho tiempo a su lado; en esos momentos está merendando con ellos a la espera de que su madre regrese de Toledo.
Anastasia acude a una peluquería, donde pide que le ricen el pelo, para así parecerse sin dudas a su gemela, pues en el documento de identidad que ha robado, Adelaida lleva el cabello rizado.
Coré informa a Lamec de la detención de Anastasia, por lo que se cancela la orden de busca y captura, ignorando que no es ella.
Lamec se encarga de llamar a un periodista de Televisión Española para que den la noticia; sin demora, el presentador del telediario – un joven de nombre Elmer Soria-, ordena interrumpir la programación y difunde la noticia, avance que interrumpe la emisión del programa Cine de barrio, que están viendo los Montenegro en el hospital.
Ginés se alegra al oír en el avance informativo que Anastasia por fin ha sido detenida, ignorando que se trata de Adelaida; en ese momento, llama a Coré, a quien pide explicaciones por no haberle avisado, por lo que el comisario se disculpa.