CAPÍTULO 4 #2
Ajenos a lo sucedido, Asahel y Maximiliano cantan el bolero Adoro a dúo mientras en el edificio donde vive Maximiliano se va quemando, pues al tardar los bomberos, el fuego se propaga, lo que provoca que toda la comunidad de vecinos entre en pánico y salgan despavoridos de sus casas mientras pueden ponerse a salvo.
Pero la noticia del trágico suceso no tarda en llegar al karaoke del matrimonio Romani, pues Luscinda recibe la llamada de su mejor amiga, Galia, para contarle lo que ha pasado en su edificio y corre a poner la televisión que tienen en un cuarto de descanso de personal.
Al salir del cuarto y ver el escenario vacío, Luscinda pone la primera cadena en la televisión grande del karaoke, avisando a todos de una explosión cerca de allí, en Ópera.
Maximiliano entorna los ojos en una mueca de terror al ver que se trata de su casa donde han explotado las bombas, según informa el periodista Alonso Marín en directo.
Todos se quedan petrificados, pero no hay tiempo que perder, y se van en taxis hacia Ópera mientras los bomberos llegan por fin al lugar del siniestro.
Dominika y Anastasia son las únicas en querer quedarse a tomar otra copa, pero Luscinda les pide que abandonen el local, que va a cerrar, pues quieren apoyar a sus clientes después de lo que ha pasado, por lo que indignadas se van diciendo que ellos no pintan nada allí, lo que indigna a Axel, que les exige que se larguen y no vuelvan por su falta de tacto.
Acto seguido, Dominika y Anastasia se van a Ópera; Anastasia sospecha que después de las revelaciones de Dominika sobre Ariel nada le extrañaría que estuvieran detrás de la misteriosa explosión.
Quiere llegar al fondo de la verdad y piensa hundir a Ariel y Dominika, aunque sean amigas, pues le parece macabro.
Escondido cerca del Teatro Real, Ariel se ríe por la gran maldad que ha cometido; Dominika lo ve desde lejos y le insta a que se vaya, pues Rosalía está de camino con sus hijos hacia allá, pero el perverso homófobo cuelga a su amante y no se va del lugar, pues sabe dónde esconderse.
Al bajar Rosalía y sus acompañantes de los taxis, todos quedan horrorizados al ver las llamas, que con mucho esfuerzo están apagando los bomberos.
Maximiliano, desesperado, se dirige hacia el portal para subir a su casa, pero Asahel le bloquea el paso al ponerse en medio, pues aún el fuego no está apagado.
Minutos después llegan Dominika y Anastasia.
Dominika se ríe al ver que la casa de Maximiliano se ha quemado al mirar hacia arriba.
Anastasia no da crédito, y horrorizada, se va de su lado y corre al lado de Maximiliano para acusar a Dominika Valdezarza de tener algo que ver con el siniestro, sin omitir lo que le ha contado sobre su padre.
Rosalía, aunque espantada por las declaraciones, no duda en denunciar a su marido al día siguiente, lo que comunica a todos, que no dan crédito a lo que oyen.
Axel y Luscinda llegan al lugar cuando las llamas se han apagado y todo es cenizas y una fachada más negra que el propio humo.
Una espantosa visión que horroriza a todos, sobre todo a Maximiliano y su familia.
El dueño de la casa sube allí aun a riesgo de ahogarse y tras de él va su novio, que no ha conseguido convencerle de que no suba.
Al subir a su casa, Maxi descubre horrorizado a su padre allí, confirmándole que ha sido él quien ha provocado todo al enterarse que es homosexual.
Sin que pueda evitarlo, Ariel escapa llevándose con él a Asahel secuestrado y desaparece por la puerta trasera del portal.
Maximiliano corre despavorido escaleras abajo y cuenta lo sucedido a los demás, que se desesperan aún más.
Sobre todo, Cruz, que está fuera de sí. No entiende nada y pide a Rosalía que le explique el comportamiento descerebrado de su esposo.
Rosalía entiende su malestar y pide que vayan a una tetería, donde les explicará todo.
Allí toman tila mientras Rosalía revela que ese mismo día había descubierto la homofobia de su marido pero que no le creía capaz de llegar hasta el extremo de esa noche.
Maximiliano llora inconsolable lágrimas amargas a pesar de los intentos de quienes le rodean para que se calme.
Natanael tampoco puede dejar el llanto maldiciendo al esposo de Rosalía una y mil veces.
Rosalía solo desea que se la trague la tierra por la gran vergüenza que está pasando ante los Montenegro por culpa de Ariel, a quien ha comenzado a odiar.
Cruz ve llorar a Rosalía y no puede más que pensar que ella no tiene la culpa de la maldad de su marido y se abraza a ella para consolarla, lo que Rosalía agradece y le contagia el llanto.
La tetería se transforma en un mar de lágrimas que parece a punto de hundirse.
Al salir del lugar, Rosalía acompaña a los Montenegro a su casa y les asegura que seguirán en contacto, mas Cruz no desea que se vaya; ahora necesitan estar unidos.
Rosalía no duda en quedarse mientras Blancanieves y Adrián se prometen no separarse pase lo que pase, pues Adrián no tiene culpa de la maldad de su padre.
Pero recuperar a Asahel sano y salvo será su prioridad y prometen hacer lo que sea para dar con su paradero.
Al acabar de ver Operación Triunfo, Monalisa va a cambiar de canal cuando unas imágenes espantosas aparecen en el avance informativo.
Se trata de la noticia sobre lo acontecido en casa de Maximiliano Velázquez.
La niñera se echa a llorar, y cuando pretende llamar a Rosalía, esta llama a su casa para avisar que no dormirá en la mansión, pues va a quedarse en casa de Doña María Clara.
Los hermanos Montenegro se despiden de Lauren y Luis Mario, a quienes agradecen que les hayan apoyado en momentos tan difíciles cuando apenas se conocen de esa misma noche, ignorando que son parte de su familia mientras Rosalía ve llorando sola a Cruz en un rincón de la cocina y la abraza pidiéndole calma; a pesar de ello, la esposa de Ariel se siente morir por dentro por la gran angustia que ha causado su esposo.
En el salón-comedor, Blancanieves pide permiso a su abuela para que se queden a dormir los hermanos Velázquez, pues ya es muy tarde y están muy preocupados por Asahel, lo que entiende y acepta la anciana, que llora por su nieto.
Natanael se toma otra tila con Lemuel en la cocina, donde ven a Melania llorando a mares por la gran maldad de su padre. Jamás hubiera imaginado que su homofobia llegara tan lejos.
Cruz le insiste a Rosalía que debe denunciar a su marido por el secuestro, con lo que la mujer no puede estar más de acuerdo, y pese a ser muy tarde, van a la comisaría móvil situada en el Metro Sol, donde son atendidas por Augusto Figueroa, que redacta la denuncia, durante la cual Rosalía afirma que su marido ha confesado expresamente ser autor de la explosión esa noche en Ópera.
Al saber de la gravedad del asunto con el secuestro confirmado por el testimonio de Adrián, Augusto llama a su hijo Coré para ordenar la búsqueda y captura de Ariel Velázquez, pues no solo ha sido el cerebro del siniestro de Ópera, sino que ha secuestrado a un joven llamado Asahel Montenegro Castaño, por lo que Coré no tarda en ponerse en marcha.
Anastasia se ha quedado muy preocupada por el incendio e ignora el secuestro a Asahel, que le es informado por Blancanieves, a quien sorprende que tenga el número de su abuela y le pregunta cómo lo ha conseguido; Anastasia, sin salir de su asombro sobre el secuestro, le responde que lo buscó en la guía telefónica por el nombre de Doña María Clara Castaño.
Adrián llega a la casa de la comisaría y se pone al teléfono preguntando a Anastasia si tiene algo que ver en el secuestro, pues ella estaba con Dominika.
Anastasia se ofende y le recuerda muy enojada que ella fue quien les reveló que Dominika es cómplice de su perverso padre.
Sobre Dominika nadie sabe nada, pues ha desaparecido después de acudir al siniestro con Anastasia y no ha dejado rastro.
Rosalía no quiere dejar cabos sueltos en la denuncia, por lo que no duda en acusar a Dominika Valdezarza como cómplice, alegando que su amiga Anastasia Guillén Cuervo puede estar también implicada por mucho que haya delatado a Dominika.
Rosalía ya no se fía de nadie, pues en las últimas horas ha sufrido una decepción tras otra.
Cruz toma la palabra arguyendo que Anastasia les informó que sospechaba de Dominika, pues esta le había hablado de la peligrosa homofobia de Ariel.
En casa de María Clara, Maximiliano no puede dejar de llorar, pues Asahel está secuestrado y no puede desear otra cosa que no sea verlo aparecer de nuevo sano y salvo.
Ariel se lleva a Asahel a una casa que posee en Guadalajara, donde tortura al novio de su hijo y lo amordaza; acto seguido, sin que pueda defenderse, lo viola salvajemente, provocando en Asahel llorar lágrimas muy amargas por lo que acaba de hacer su suegro, que no contento con haberlo ultrajado sexualmente, le pega una brutal paliza insultándole una y otra vez, como un poseído.
En ese momento, Dominika llama a su amante desde su casa de Alcalá de Henares para preguntar dónde se encuentra.
Ariel no duda en contarle que ha secuestrado al novio de Maximiliano, por lo que la perversa joven lo felicita y decide ir a verlo con sus propios ojos.