Capítulo 26
A través del parabrisas, Diana vio cómo el viejo Lada de Christian frenaba en seco dos coches por delante del suyo.
Comprendió dos cosas de inmediato. La primera: aquel frenazo no podía ser una buena señal.
La segunda: si quería seguir viva y desentrañar la verdad oculta tras aquella trama, debía mantener la distancia, permanecer escondida y no perder de vista a Christian, pasara lo que pasase.
De la primera estaba completamente segura.
De la segunda, no tanto.