La última voluntad del Rey (El Eco de los Dioses 2)
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Prólogo
Desde el firmamento, Gheva descendió a su creación.
De su mirar surgió el astro que la ilumina,
de sus huellas bellas flores brotaron.
Con sus manos moldeó la tierra por donde camina,
y de su cantar los seres que la habitaron.
Su obra era lo más bello que jamás ella había contemplado
y con su mismo nombre la bautizó.
Pero no estaba sola en esta dicha,
pues Yavan de su sombra emergió.
Agradecida por compartir el paraje con otro igual
mostró orgullosa los ríos y valles que lo formaban.
Pero una fuerte envidia y rencor a él le pesaban
y juró destruir el mundo hasta su final.
Con su mirar maldijo los cielos creando la noche y la luna.
De sus huellas amplios desiertos brotaron al instante.
Con sus manos moldeó el agua que erosiona la tierra bruna
y con su cantar infestó el mundo con sus semejantes.
La creación sufrió una larga batalla;
cien años de sangre y dolor hasta caer derrotado.
Abandonaron la vida terrestre para unirse a las estrellas
y dejar al mundo crecer por sí solo habían pactado.
Mas antes de abandonar la obra, Yavan hizo una promesa:
Llegará el día en que su furia se mostrará sin clemencia.
Erradicará a los seres bajo el cielo turquesa,
sumiendo al mundo en una era de decadencia.