LA ÚLTIMA VERSIÓN DE NOSOTROS CAPÍTULO 27 (Naia)
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CAPÍTULO 27 (Naia)

El domingo por la tarde, la casa de Mikel estaba impregnada de una tranquilidad absoluta.

Habíamos pasado la mañana leyendo en el salón y salimos a dar un paseo corto junto al río.

Mikel me agarraba de la mano con una suavidad familiar que solía reconfortarme.

Sin embargo, mientras escuchaba sus comentarios sobre el menú del restaurante al que iríamos el próximo fin de semana, mi mente volvía inevitablemente a la imagen de Aritz levantándose de la mesa en la cafetería.

«Ocho meses en un centro de adicciones.»

La frase seguía resonando en mi cabeza como un eco que se negaba a apagarse. Por primera vez en diez años, la idea de no saber qué estaba pasando en la vida de mi hermano no me producía paz, sino una punzada helada de culpa.

Cuando volvimos a casa, aproveché que Mikel estaba duchándose para coger el teléfono. Abrí el chat de Maka.

Naia: Hola, Maka. ¿Qué tal va el tema del peritaje del taller? ¿Hay novedades para esta semana?

Maka: ¡Hola, Naia! Sí, hablé con el fotógrafo ayer. Va a volver al taller el martes a primera hora para hacer un segundo pase de fotos más detallado.

Naia: Perfecto. Mantenme al tanto. Quiero revisar esas fotos en cuanto las tenga para preparar el informe de auditoría.

Maka: Cuenta con ello. El chico es meticuloso como él solo, descuida que no se le va a pasar nada.

Dejé el móvil sobre la mesa de noche. Suspiré despacio, mirando el reflejo de la luz del atardecer en los cristales de la ventana.

Mikel salió del baño secándose el pelo con una toalla y me sonrió. Le devolví la sonrisa y recogí las tazas del desayuno.