LA ÚLTIMA VERSIÓN DE NOSOTROS PRÓLOGO
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LA ÚLTIMA VERSIÓN DE NOSOTROS

LA ÚLTIMA VERSIÓN DE NOSOTROS

Por J. ETXE

© inepub.com

PRÓLOGO

Dicen que las relaciones se rompen el día de la gran discusión, el día que alguien cierra una puerta demasiado fuerte o el día que una persona decide marcharse.

Yo creo que no. Creo que las relaciones empiezan a romperse mucho antes, cuando dejamos de preguntar y empezamos a dar cosas por hechas, cuando creemos conocer tanto al otro que dejamos de sentir curiosidad por la persona en la que se está convirtiendo, cuando respondemos "me alegro" sin preguntar por qué sonríe o "lo siento" sin atrevernos a preguntar cuánto duele de verdad.

Hay ausencias que hacen mucho ruido y otras que aprenden a vivir en silencio.

Esas son las peores. Porque nadie las ve llegar.

Un día descubres que hace meses que no llamas, que hace años que no sabes cuál es la canción que escucha la persona que más quisiste o cuál es la comida que pide los viernes cuando está cansada.

Descubres que todavía recuerdas quién era, pero hace demasiado tiempo que dejaste de conocer quién es.

Y entonces aparece una pregunta incómoda.

¿En qué momento alguien importante se convierte en un desconocido?

No creo que ocurra de golpe. Creo que sucede despacio, entre mensajes respondidos con prisas, llamadas que dejamos para mañana, conversaciones que ya no empiezan con un "¿cómo estás?

" sino con un "¿qué ha pasado?". Sucede cuando dejamos de compartir las cosas pequeñas y solo nos buscamos para sobrevivir a las grandes.

Y quizá por eso hay vínculos que nunca terminan de romperse. Porque, incluso cuando ya no sabemos nada del otro, seguimos guardando en algún lugar la versión de la persona que una vez conocimos. Como si bastara con recordar quién fue para no tener que descubrir quién es.

Pero las personas cambian.

Y el amor, si quiere sobrevivir, también debería hacerlo.