Capítulo 35 — El manuscrito
La respuesta de Andrew llegó tres días después.
Bárbara estaba en la cocina cuando escuchó el sonido del correo electrónico en su ordenador del despacho.
Había estado intentando no mirar la pantalla cada cinco minutos, pero era inútil.
Desde que había enviado el manuscrito, la casa parecía estar llena de una tensión invisible.
Dejó la taza de té sobre la mesa y subió las escaleras. El correo de Andrew Collins estaba abierto. Solo había una línea en el mensaje. «Llámame inmediatamente». Bárbara suspiró. Aquello podía significar muchas cosas. Marcó el número. Andrew contestó antes del segundo tono.
—¿Desde cuándo escribes novelas así?
Bárbara parpadeó confundida.
—¿Eso es bueno o malo?
—Es… increíble.
Hubo un pequeño silencio.
—Andrew —dijo ella—, eso no suena tranquilizador.
—Porque no lo es.
Bárbara frunció el ceño.
—Explícate.
—He leído el libro de un tirón.
—¿Y?
—Y no es una novela cualquiera.
Bárbara apoyó el codo en la mesa.
—Eso ya lo sé.
Andrew continuó:
—Es uno de los mejores manuscritos que he leído.
Bárbara cerró los ojos un segundo.
—Eso también lo sé.
Andrew soltó una pequeña risa.
—Entonces sabes que tenemos un problema.
—¿Cuál?
—Este libro es real. Demasiado real para ser todo ficción.
Hay demasiados detalles, demasiado concretos; todo parece muy real.
Bárbara se levantó y caminó hacia la ventana. La lluvia había dejado de caer, pero el cielo seguía gris sobre los tejados de Edimburgo.
—Es ficción.
—Sí. Pero es el tipo de ficción que hace que los abogados se pongan nerviosos.
Bárbara guardó silencio.
—Bárbara. Si alguien en Francia decide que esto se parece demasiado a su historia familiar, podríamos tener problemas.
—¿No hay nombres reales?
—No. No hay nombres reales. Bueno… —Bárbara suspiró—. Colmar sí es real.
—Exacto.
Durante unos segundos ninguno habló.
Luego Andrew añadió algo más:
—Pero no pienso cambiar una sola página.
Bárbara levantó la cabeza.
—¿Perdón?
—Este libro es demasiado bueno para esconderlo.
Bárbara sonrió ligeramente.
—Eso suena a que vas a publicarlo.
—No. Vamos a hacer algo mejor —contestó él con firmeza.
—¿Qué?
Andrew respondió con entusiasmo.
—Vamos a convertirlo en el libro del año.
La editorial empezó a trabajar esa misma semana: correcciones, diseño de portada, campaña de lanzamiento. Bárbara se encontraba en medio de todo aquello con una sensación extraña, como si el libro no le perteneciera del todo.
Una tarde, mientras revisaba las pruebas del manuscrito, sonó el timbre de la puerta. El cartero le entregó un sobre. No tenía remitente, pero la letra era familiar. Bárbara lo abrió. Dentro había una carta que leyó despacio:
Querida Bárbara, he sabido que el libro está terminado.
Sophie habría estado orgullosa de ti.
La ciudad está tranquila ahora. El molino se ha convertido en un lugar donde la gente deja flores. Pensé que te gustaría saberlo.
Isabelle
Bárbara dobló la carta lentamente.
Durante unos segundos se quedó mirando la ventana. Colmar parecía ahora muy lejos, pero a la vez muy presente en su vida.
Una semana después Andrew le envió el diseño de la portada. Bárbara abrió el archivo en su ordenador. La imagen mostraba un canal de Colmar cubierto de nieve. Luces navideñas reflejadas en el agua, una figura femenina caminando sola por el puente.
El título aparecía en letras doradas:
LA ÚLTIMA NAVIDAD DE SOPHIE
Bárbara sonrió por primera vez desde que había empezado a escribir el libro. Sintió algo diferente al peso de la historia. Sintió orgullo.
La publicación estaba prevista para marzo.
Andrew tenía razón en una cosa. La historia tenía algo especial, algo que atrapaba a la gente: esa mezcla de misterio, verdad y memoria que el lector detectaba sin saberlo. Pero Bárbara sabía algo que el resto del mundo ignoraba. Sabía que no era solo una historia. Era una deuda.
Una deuda con una mujer que había viajado hasta una ciudad extranjera para defender a una niña que no conocía.
Y que había pagado el precio más alto por hacerlo.
Bárbara cerró el ordenador. La noche caía sobre Edimburgo.
Y en algún lugar de Europa ya empezaban a quitar las luces de Navidad.