La sima de los cuerpos fríos (Código Cruces 3) CAPÍTULO 26 — EPÍLOGO LA PROMESA EN LA CUMBRE Y EL LATIDO DE LAS MONTAÑAS #3
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CAPÍTULO 26 — EPÍLOGO LA PROMESA EN LA CUMBRE Y EL LATIDO DE LAS MONTAÑAS #3

A las doce y media de la noche, los pastores de las campas de Arraba renovaron los cirios en la ermita de montaña, agradeciendo el rescate exitoso de todos los atrapados.

A la una de la madrugada, Mikel Goikoetxea y dos especialistas completaron la inspección final de seguridad en la cámara del sifón fósil.

A la una y media de la madrugada, la doctora Otxoa comprobó en la UCI de Cruces que los parámetros analíticos de coagulación permanecían en rango protector.

A las dos de la madrugada, se recargaron en el taller de electromedicina las baterías del videolaringoscopio McGrath para la siguiente intervención táctica.

A las dos y media de la madrugada, se completó el repliegue del cable telefónico de campaña blindado tras la evacuación del último herido.

A las tres de la madrugada, los especialistas recuperaron los rodillos articulados y las placas de anclaje de la cabecera del P90.

A las tres y media de la madrugada, se desarmó la tirolina doble con poleas tándem, estibando todo el material pesado en las sacas de expedición.

A las cuatro de la madrugada, los monitores de quirófano en Cruces confirmaron una presión arterial media de sesenta y ocho milímetros de mercurio, con un gasto cardíaco continuo de cuatro punto dos litros por minuto.

A las cuatro y media de la madrugada, la radiografía de tórax portátil confirmó la completa reexpansión del parénquima pulmonar izquierdo y la correcta posición del tubo de drenaje torácico.

A las cinco de la mañana, el equipo de perfusionistas completó la infusión de mil quinientos mililitros de solución Ringer Lactato templada a treinta y siete grados.

A las cinco y media de la mañana, el paciente fue acoplado al respirador de alta gama de la UCI Hamilton G5 , manteniendo parámetros protectores pulmonares de volumen corriente bajo.

A las seis de la mañana, la sonda vesical con termómetro integrado registró una diuresis horaria clara de setenta mililitros por hora con temperatura vesical en ascenso a 33.4 °C.

A las seis y media de la mañana, el retén exterior de montaña en Pagomakurre completó el inventario de cuerdas y mosquetones empleados en el operativo subterráneo.

A las siete de la mañana, los conductores de los blindados oruga compartieron jarras de sidra caliente con pan de leña en la posada del pueblo.

A las siete y media de la mañana, las campanas de San Bartolomé repicaron con volteo solemne saludando la victoria total de los servicios de emergencia sobre la montaña.

A las ocho de la mañana, los técnicos de mantenimiento aeronáutico certificaron que el helicóptero se encontraba plenamente operativo tras el lavado y secado de turbinas.

A las ocho y media de la mañana, los perfusionistas de Cruces comprobaron que el gradiente transmembrana de oxígeno se mantenía en valores óptimos de doscientos ochenta milímetros de mercurio.

A las nueve de la mañana, la red de telecomunicaciones del Gobierno Vasco confirmó una cobertura del cien por cien en todas las frecuencias de emergencias de Bizkaia.

A las nueve y media de la mañana, los especialistas de montaña aplicaron lubricante de baja temperatura en los rodamientos sellados del cabrestante.

A las diez de la mañana, los análisis de gasometría arterial en Cruces mostraron un pH de 7.38, un exceso de bases de -1.2 y un lactato sérico en descenso a 1.8 mmol/L, confirmando una recuperación tisular óptima.

A las diez y media de la mañana, el termómetro timpánico calibrado registró una temperatura de 35.8 °C en el paciente principal, permitiendo iniciar el protocolo de destete progresivo del recalentamiento activo.

A las once de la mañana, doña Arantza dispuso en la mesa de castaño de Goiko-Enea una última bandeja de bizcochos de soletilla con miel de brezo para los agentes de la Sección de Montaña que regresaban del operativo.

A las once y media de la mañana, el pulsioxímetro de alta sensibilidad registró un índice de perfusión del cuatro punto ocho por ciento en el lecho ungueal, confirmando la normalización del tono vascular distal tras la vasodilatación fisiológica de recalentamiento.

A las doce del mediodía, los vecinos del valle y los agentes de relevo compartieron tazas de chocolate espeso con picatostes en la posada comunal, celebrando el regreso sanos y salvos de todos los miembros del Grupo de Rescate.

A las doce y media de la tarde, Mikel Goikoetxea y el oficial jefe del Grupo de Buceo de la Ertzaintza desplegaron en la base de Iurreta las cartas batimétricas del sifón fósil, planificando la inmersión con mezclas ternarias heliox para el día siguiente.

A la una de la tarde, el párroco de Areatza visitó la base comarcal para impartir su bendición sobre los reguladores de buceo y las botellas de mezcla de gases que descenderían al corazón del Gorbeia.

A la una y media de la tarde del treinta de abril de 2028, la primavera reinaba soberana sobre toda Euskal Herria.

La Cruz del Gorbeia se alzaba majestuosa contra el cielo azul, coronando la tierra donde los héroes anónimos del rescate y de la medicina velan para siempre por la vida.

FIN DE LA NOVELA Y DE LA TRILOGÍA CÓDIGO CRUCES.