CAPÍTULO 25 — LA ASCENSIÓN PRIMAVERAL A LA CRUZ DEL GORBEIA #3
A las ocho de la noche, Mikel Goikoetxea y dos especialistas completaron la inspección final de seguridad en la cámara del sifón fósil.
A las ocho y media de la noche, la doctora Otxoa comprobó en la UCI de Cruces que los parámetros analíticos de coagulación permanecían en rango protector.
A las nueve de la noche, se recargaron en el taller de electromedicina las baterías del videolaringoscopio McGrath para la siguiente intervención táctica.
A las nueve y media de la noche, se completó el repliegue del cable telefónico de campaña blindado tras la evacuación del último herido.
A las diez de la noche, los especialistas recuperaron los rodillos articulados y las placas de anclaje de la cabecera del P90.
A las diez y media de la noche, se desarmó la tirolina doble con poleas tándem, estibando todo el material pesado en las sacas de expedición.
A las once de la noche, los monitores de quirófano en Cruces confirmaron una presión arterial media de sesenta y ocho milímetros de mercurio, con un gasto cardíaco continuo de cuatro punto dos litros por minuto.
A las once y media de la noche, la radiografía de tórax portátil confirmó la completa reexpansión del parénquima pulmonar izquierdo y la correcta posición del tubo de drenaje torácico.
A las doce de la noche del veintisiete de abril, el equipo de perfusionistas completó la infusión de mil quinientos mililitros de solución Ringer Lactato templada a treinta y siete grados.
A las doce y media de la noche, el paciente fue acoplado al respirador de alta gama de la UCI Hamilton G5 , manteniendo parámetros protectores pulmonares de volumen corriente bajo.
A la una de la madrugada, la sonda vesical con termómetro integrado registró una diuresis horaria clara de setenta mililitros por hora con temperatura vesical en ascenso a 33.4 °C.
A la una y media de la madrugada, el retén exterior de montaña en Pagomakurre completó el inventario de cuerdas y mosquetones empleados en el operativo subterráneo.
A las dos de la madrugada, los conductores de los blindados oruga compartieron jarras de sidra caliente con pan de leña en la posada del pueblo.
A las dos y media de la madrugada, las campanas de San Bartolomé repicaron con volteo solemne saludando la victoria total de los servicios de emergencia sobre la montaña.
A las tres de la madrugada, los técnicos de mantenimiento aeronáutico certificaron que el helicóptero se encontraba plenamente operativo tras el lavado y secado de turbinas.
A las tres y media de la madrugada, los perfusionistas de Cruces comprobaron que el gradiente transmembrana de oxígeno se mantenía en valores óptimos de doscientos ochenta milímetros de mercurio.
A las cuatro de la madrugada, la red de telecomunicaciones del Gobierno Vasco confirmó una cobertura del cien por cien en todas las frecuencias de emergencias de Bizkaia.
A las cuatro y media de la madrugada, los especialistas de montaña aplicaron lubricante de baja temperatura en los rodamientos sellados del cabrestante.
A las cinco de la mañana, los análisis de gasometría arterial en Cruces mostraron un pH de 7.38, un exceso de bases de -1.2 y un lactato sérico en descenso a 1.8 mmol/L, confirmando una recuperación tisular óptima.
A las cinco y media de la mañana, el termómetro timpánico calibrado registró una temperatura de 35.8 °C en el paciente principal, permitiendo iniciar el protocolo de destete progresivo del recalentamiento activo.
A las seis de la mañana, doña Arantza dispuso en la mesa de castaño de Goiko-Enea una última bandeja de bizcochos de soletilla con miel de brezo para los agentes de la Sección de Montaña que regresaban del operativo.
A las seis y media de la mañana, el pulsioxímetro de alta sensibilidad registró un índice de perfusión del cuatro punto ocho por ciento en el lecho ungueal, confirmando la normalización del tono vascular distal tras la vasodilatación fisiológica de recalentamiento.
A las siete de la mañana, los vecinos del valle y los agentes de relevo compartieron tazas de chocolate espeso con picatostes en la posada comunal, celebrando el regreso sanos y salvos de todos los miembros del Grupo de Rescate.
A las siete y media de la mañana, Mikel Goikoetxea y el oficial jefe del Grupo de Buceo de la Ertzaintza desplegaron en la base de Iurreta las cartas batimétricas del sifón fósil, planificando la inmersión con mezclas ternarias heliox para el día siguiente.
A las ocho de la mañana, el párroco de Areatza visitó la base comarcal para impartir su bendición sobre los reguladores de buceo y las botellas de mezcla de gases que descenderían al corazón del Gorbeia.
A las ocho y media de la mañana del veintisiete de abril, el sol resplandecía sobre la Cruz del Gorbeia y las campas florecidas de Arraba.
Mikel Goikoetxea y Maite Otxoa, unidos por un amor indestructible y por el compromiso de velar por su pueblo, contemplaron el horizonte infinito de Euskadi.
En el Capítulo 26 ( Epílogo: La Promesa en la Cumbre y el Latido de las Montañas ) , la trilogía CÓDIGO CRUCES cerrará su broche de oro con la apoteosis final.