La sima de los cuerpos fríos (Código Cruces 3) CAPÍTULO 24 — LA NUEVA BASE DEL GRUPO DE RESCATE EN IURRETA
90%

CAPÍTULO 24 — LA NUEVA BASE DEL GRUPO DE RESCATE EN IURRETA

El lehendakari, la consejera de Seguridad y el consejero de Salud, acompañados por el oficial Mikel Goikoetxea y la doctora Maite Otxoa , cortaron la cinta ceremonial ante las nuevas instalaciones construidas sobre una parcela de catorce mil metros cuadrados.

``` ```

Junto a las aeronaves, un taller de electromedicina y mantenimiento de rebreathers permitía el chequeo continuo de los equipos JJ-CCR y la recarga de botellas de mezclas ternarias trimix y heliox en menos de quince minutos.

La estructura subterránea, diseñada con réplicas exactas de las paredes de caliza de Supelegor y dotada de un sistema de bombeo que permitía inundar la fosa a tres grados centígrados, sirvió para escenificar una extracción con camilla nido suspendida en tirolina tensada.

El sargento Mendizabal y dos operadores descendieron por la cuerda fija, colocaron la camilla Petzl Nest en el simulador y la izaron en menos de cuatro minutos mediante el cabrestante motorizado de cabecera.

Simultáneamente, la doctora Maite Otxoa y su equipo sanitario conectaron el sistema de ECMO portátil simulado en la plataforma superior, demostrando la continuidad de perfusión extracorpórea sin interrupción del flujo.

El lehendakari felicitó personalmente a Mikel y Maite.

—Euskadi cuenta hoy con el sistema de salvamento más avanzado de Europa. Vuestra visión y vuestra entrega han hecho posible que nuestras montañas sean un espacio seguro y protegido.

A las 13:00 horas, en la sala de operaciones del nuevo centro, Mikel Goikoetxea reunió a todos los jefes de equipo de montaña, buceo y helicópteros.

—Inauguramos una infraestructura de élite, pero la verdadera fuerza de esta unidad sigue estando en el corazón, la preparación física y el compañerismo de cada uno de vosotros —les recordó Mikel con orgullo—.

Las campas del Gorbeia y las cumbres de Itxina ya están libres de nieve.

Este fin de semana realizaremos la tradicional ascensión a la Cruz del Gorbeia para honrar a nuestros compañeros y bendecir las nuevas cuerdas de la temporada.

Maite Otxoa se unió a la reunión con el plan de despliegue sanitario.

—Los puestos de socorro de Pagomakurre y Arraba contarán con desfibriladores automáticos y personal de guardia permanente todos los fines de semana de primavera y verano.

Los agentes aplaudieron con entusiasmo, celebrando la nueva etapa de colaboración que consolidaba la alianza indestructible entre la montaña y la medicina de emergencias.

A las 14:30 horas, los mandos y los rescatadores compartieron un almuerzo campestre en el patio de armas de la base.

Se sirvieron platos de alubias de Gernika con sacramentos, queso Idiazábal curado y sidra natural de Bizkaia.

Mikel y Maite, sentados juntos en el banco de madera noble, contemplaban los helicópteros listos en la plataforma exterior.

—Mira lo que hemos construido, Mikel —dijo Maite con una sonrisa radiante—. Aquella noche en el Meandro de los Neveros parecía que el frío nos devoraría. Y hoy estamos aquí, abriendo un nuevo camino para todos los que vendrán después.

Mikel le tomó la mano, entrelazando sus dedos con fuerza.

—El frío solo fortalece lo que es auténtico, Maite. Y lo nuestro es tan eterno como la caliza del Gorbeia.

En el Capítulo 25 ( La Ascensión Primaveral a la Cruz del Gorbeia ) , los dos protagonistas coronarán la cumbre más emblemática de Bizkaia en una jornada de reencuentro con la naturaleza.

A las cinco de la tarde, los técnicos en superficie verificaron que la cuerda semiestática de diez punto cinco milímetros se desplazaba sin vibraciones por las poleas de cabecera.

A las cinco y media de la tarde, los mecánicos de montaña comprobaron la estabilidad de voltaje del generador de Pagomakurre.

A las seis de la tarde, los especialistas verificaron los pasadores de seguridad del trípode de aluminio.

A las seis y media de la tarde, los sanitarios de guardia compartieron tazones de caldo de puchero humeante.

A las siete de la tarde, los vecinos de Areatza renovaron los cirios votivos en el pórtico parroquial.

A las siete y media de la tarde, la nieve cubría en silencio los bosques del fondo del valle.

A las ocho de la noche, don Joseba y doña Arantza terminaron de doblar mantas de lana virgen de oveja latxa.

A las ocho y media de la noche, las tabernas de Areatza sirvieron platos de morcilla frita a los transportistas.

A las nueve de la noche, los agricultores de Orozko observaban las cumbres nevadas del Gorbeia.

A las nueve y media de la noche, don Joseba dio los últimos toques al piolet ceremonial de su hijo Mikel.

A las diez de la noche, doña Arantza ofreció dulce de membrillo casero con nueces a los enlaces de radio.

A las diez y media de la noche, una cazuela de alubias estofadas reconfortó a los rescatadores de guardia.

A las once de la noche, los tejos milenarios de Itxina soportaban con majestad el peso de la nieve.

A las once y media de la noche, el sacerdote de Areatza bendijo los colmenares resguardados bajo los alerones.

A las doce de la noche del veintiuno de abril, el personal de la UCI de Cruces compartió bizcochos caseros en el descanso.

A las doce y media de la noche, en Urduña, las campanas tañeron en oración solemne.

A la una de la madrugada, Mikel Goikoetxea y los espeleosocorristas aseguraron las tirolinas sobre la fosa terminal.

A la una y media de la madrugada, los médicos registraron ritmo sinusal estable a sesenta y ocho latidos por minuto en el segundo herido.

A las dos de la madrugada, el paciente fue fijado al colchón rígido de vacío, verificando la alineación neutra.

A las dos y media de la madrugada, los especialistas armaron el sistema de desmultiplicación con poleas dobles.

A las tres de la madrugada, el sargento Mendizabal colocó las cintas de izado cruzadas sobre el chasis del trineo Akja .

A las tres y media de la madrugada, Mikel confirmó que la extracción de ambos heridos progresaba según lo previsto.

A las cuatro de la madrugada, los vecinos del valle compartieron jarras de sidra caliente especiada en la posada comunal.

A las cuatro y media de la madrugada, las campanas de Areatza tañeron a gloria anunciando el éxito del rescate subterráneo.

A las cinco de la mañana, la doctora Otxoa comprobó el funcionamiento del manguito térmico de infusión.

A las cinco y media de la mañana, los médicos descartaron lesiones viscerales mediante ecografía abdominal portátil.

A las seis de la mañana, se instaló una válvula unidireccional para prevenir el neumotórax a tensión durante el izado.

A las seis y media de la mañana, el camión cisterna transfirió seiscientos litros de combustible diésel al puesto de mando.

A las siete de la mañana, el sensor cerebral reflejó un valor de cuarenta y cinco en el paciente bajo ECMO.

A las siete y media de la mañana, doña Arantza sirvió bizcochos de nuez recién horneados y chocolate espeso.

A las ocho de la mañana, los montañeros veteranos renovaron los cirios ante el retablo de la ermita.

A las ocho y media de la mañana, los enfermeros colocaron dos paneles radiantes sobre el área de triaje.

A las nueve de la mañana, la doctora auscultó ambos hemitórax, confirmando una ventilación simétrica.

A las nueve y media de la mañana, se inyectó una ampolla de diez mililitros de gluconato de calcio al diez por ciento.

A las diez de la mañana, los rescatadores limpiaron con palas de zapa el canal de gravilla de la galería baja.

A las diez y media de la mañana, se envolvió al paciente con una manta térmica activa conectada a un acumulador de litio.

A las once de la mañana, Maite verificó un gasto cardíaco continuo de cuatro litros por minuto en el monitor NICOM .

A las once y media de la mañana, don Xabier extendió sus manos en el atrio parroquial de San Bartolomé.

A las doce del mediodía, doña Arantza y don Joseba compartieron bizcochos de soletilla con café aromático.

A las doce y media de la tarde, los rescatadores revisaron el pistón neumático del compresor torácico automático.

A la una de la tarde, los sanitarios comprobaron que el valor de EtCO2 se mantenía estable en treinta y dos milímetros de mercurio.

A la una y media de la tarde, los mecánicos verificaron la tracción nominal de cuatro mil quinientos kilos en el cabrestante.

A las dos de la tarde, la brigada comarcal comprobó el nivel de combustible de las motobombas ligeras.

A las dos y media de la tarde, la patrulla de apoyo compartió sardinas asadas a la brasa con pan rústico.

A las tres de la tarde, familiares de los agentes encendieron velas votivas ante la imagen de San Nicolás.

A las tres y media de la tarde, las aguas tranquilas del Nervión reflejaban las luces del puente colgante.

A las cuatro de la tarde, don Xabier asperjó agua bendita sobre los fardos de mantas.

A las cuatro y media de la tarde, las tabernas sirvieron raciones de morcilla tradicional a los transportistas.

A las cinco de la tarde, los agricultores de Orozko brindaron con txakoli por el éxito del salvamento.

A las cinco y media de la tarde, don Joseba dio los últimos toques de esmeril a la empuñadura del piolet.

A las seis de la tarde, doña Arantza dispuso una bandeja de queso ahumado con dulce de membrillo y nueces.

A las seis y media de la tarde, una cazuela de alubias estofadas ofreció un reconfortante almuerzo.

A las siete de la tarde, la cordada de relevo cruzó bajo la techumbre natural de los tejos centenarios.

A las siete y media de la tarde, el sacerdote extendió su bendición sobre los colmenares de madera.

A las ocho de la noche, una fuente de bizcochos caseros aromatizados con limón presidió la mesa baja.

A las ocho y media de la noche, los pastores renovaron los cirios en la ermita de montaña.

A las nueve de la noche, Mikel Goikoetxea y dos especialistas progresaron hacia la cámara del sifón fósil.

A las nueve y media de la noche, la doctora comprobó que los niveles de anticoagulación se mantenían en rango óptimo.

A las diez de la noche, se verificó la carga de las baterías del videolaringoscopio McGrath .