La sima de los cuerpos fríos (Código Cruces 3) CAPÍTULO 13 — LA SEGUNDA INCURSIÓN EL EQUIPO DE ESPELEOBUCEO EN EL SIFÓN FÓSIL #3
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CAPÍTULO 13 — LA SEGUNDA INCURSIÓN EL EQUIPO DE ESPELEOBUCEO EN EL SIFÓN FÓSIL #3

A la una y media de la tarde, Mikel Goikoetxea y dos especialistas completaron la inspección final de seguridad en la cámara del sifón fósil.

A las dos de la tarde, la doctora Otxoa comprobó en la UCI de Cruces que los parámetros analíticos de coagulación permanecían en rango protector.

A las dos y media de la tarde, se recargaron en el taller de electromedicina las baterías del videolaringoscopio McGrath para la siguiente intervención táctica.

A las tres de la tarde, se completó el repliegue del cable telefónico de campaña blindado tras la evacuación del último herido.

A las tres y media de la tarde, los especialistas recuperaron los rodillos articulados y las placas de anclaje de la cabecera del P90.

A las cuatro de la tarde, se desarmó la tirolina doble con poleas tándem, estibando todo el material pesado en las sacas de expedición.

A las cuatro y media de la tarde, los monitores de quirófano en Cruces confirmaron una presión arterial media de sesenta y ocho milímetros de mercurio, con un gasto cardíaco continuo de cuatro punto dos litros por minuto.

A las cinco de la tarde, la radiografía de tórax portátil confirmó la completa reexpansión del parénquima pulmonar izquierdo y la correcta posición del tubo de drenaje torácico.

A las cinco y quince de la tarde, el equipo de perfusionistas completó la infusión de mil quinientos mililitros de solución Ringer Lactato templada a treinta y siete grados.

A las cinco y media de la tarde, el paciente fue acoplado al respirador de alta gama de la UCI Hamilton G5 , manteniendo parámetros protectores pulmonares de volumen corriente bajo.

A las cinco y cuarenta y cinco de la tarde, la sonda vesical con termómetro integrado registró una diuresis horaria clara de setenta mililitros por hora con temperatura vesical en ascenso a 33.4 °C.

A las seis de la tarde, el retén exterior de montaña en Pagomakurre completó el inventario de cuerdas y mosquetones empleados en el operativo subterráneo.

A las seis y media de la tarde, los conductores de los blindados oruga compartieron jarras de sidra caliente con pan de leña en la posada del pueblo.

A las seis y cuarenta y cinco de la tarde, las campanas de San Bartolomé repicaron con volteo solemne saludando la victoria total de los servicios de emergencia sobre la montaña.

A las siete de la tarde, los técnicos de mantenimiento aeronáutico certificaron que el helicóptero se encontraba plenamente operativo tras el lavado y secado de turbinas.

A las siete y quince de la tarde, los perfusionistas de Cruces comprobaron que el gradiente transmembrana de oxígeno se mantenía en valores óptimos de doscientos ochenta milímetros de mercurio.

A las siete y media de la tarde, la red de telecomunicaciones del Gobierno Vasco confirmó una cobertura del cien por cien en todas las frecuencias de emergencias de Bizkaia.

A las siete y cuarenta y cinco de la tarde, los especialistas de montaña aplicaron lubricante de baja temperatura en los rodamientos sellados del cabrestante.

A las ocho de la noche, los análisis de gasometría arterial en Cruces mostraron un pH de 7.38, un exceso de bases de -1.2 y un lactato sérico en descenso a 1.8 mmol/L, confirmando una recuperación tisular óptima.

A las ocho y quince de la noche, el termómetro timpánico calibrado registró una temperatura de 35.8 °C en el paciente principal, permitiendo iniciar el protocolo de destete progresivo del recalentamiento activo.

A las ocho y media de la noche, doña Arantza dispuso en la mesa de castaño de Goiko-Enea una última bandeja de bizcochos de soletilla con miel de brezo para los agentes de la Sección de Montaña que regresaban del operativo.

A las ocho y cuarenta y cinco de la noche, el pulsioxímetro de alta sensibilidad registró un índice de perfusión del cuatro punto ocho por ciento en el lecho ungueal, confirmando la normalización del tono vascular distal tras la vasodilatación fisiológica de recalentamiento.

A las nueve de la noche, los vecinos del valle y los agentes de relevo compartieron tazas de chocolate espeso con picatostes en la posada comunal, celebrando el regreso sanos y salvos de todos los miembros del Grupo de Rescate.

A las nueve y quince de la noche, Mikel Goikoetxea y el oficial jefe del Grupo de Buceo de la Ertzaintza desplegaron en la base de Iurreta las cartas batimétricas del sifón fósil, planificando la inmersión con mezclas ternarias heliox para el día siguiente.

A las nueve y media de la noche, el párroco de Areatza visitó la base comarcal para impartir su bendición sobre los reguladores de buceo y las botellas de mezcla de gases que descenderían al corazón del Gorbeia.

A las diez de la noche del once de marzo, la luz de la luna llena iluminó los neveros de Itxina y la boca profunda de Supelegor.

Mikel Goikoetxea y Maite Otxoa, en la orilla del sifón negro, prepararon la camilla subacuática sellada para la extracción final del cuerpo de Mikel Zabala.

En el Capítulo 14 ( La Inmersión en Aguas a Dos Grados y el Hallazgo a -240 metros ) , el espeleobuceo de alta precisión completará la recuperación bajo el amparo de la ley.