La Semilla de Hierro (Hierro y Vacío 1) Capítulo 12 — La Puerta Desde Dentro #2
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Capítulo 12 — La Puerta Desde Dentro #2

Lo captó en parte. Lo tradujo con el retraso de los traductores que están trabajando en el límite de sus capacidades, dando aproximaciones donde no tenía mejor solución. La voz traducida le llegó a Nova al oído, con interferencia, en un castellano roto.

— …¿quién…?

Pausa larga.

— …¿quién… abrió… la puerta… desde este lado…?

Nova se quedó quieta. La nave flotaba a mil metros del anillo, las luces seguían pulsando y los anillos secundarios seguían girando. La voz no insistió: esperó.

—Soria —dijo Nova por canal abierto, intentando que la voz le saliera con la calma que no sentía—. La estructura está emitiendo. Voz. Lengua no clasificada. El traductor oficial no la reconoce.

—¿Contenido? —preguntó Soria.

Nova dudó medio segundo.

—Sin traducción confiable.

Mintió. La mentira fue precisa, técnica, defendible: el traductor oficial de la flota en efecto no había producido traducción; el implante subdérmico no era equipo reglamentario ni figuraba en ninguna revisión médica registrada.

Nova guardó la mentira. Maren la había escuchado por el canal privado, abierto en background. Maren no dijo nada.

Después Maren sí dijo.

—Reyes, voz baja. Lo que oíste, ¿lo entendiste tú con el implante?

—Sí.

—¿Qué dijo?

Nova lo repitió en un canal en exclusiva entre ella y Maren.

— ¿Quién abrió la puerta desde este lado?

Maren respiró cuatro cuatro seis una vez, otra; la tercera no la terminó.

—aethon —dijo Maren.

—¿Qué?

—Estoy mirando ahora la capa de datos profundos de la semilla. La que abrimos ayer. Hay una etiqueta con un nombre. aethon . Está asociada a las cuatro coordenadas vacías. No sé qué es. Pero ese anillo, según la semilla, tiene un nombre. Y el nombre es aethon.

Nova memorizó la palabra.

—Halcón uno a Hécate —dijo Nova en canal abierto—. Sugerencia operativa: la estructura no ha mostrado hostilidad. Recomiendo mantener distancia y solicitar apoyo de inteligencia para análisis lingüístico antes de cualquier acción cinética.

La respuesta tardó cinco segundos. Arriba estaban decidiendo. Cuando el canal se abrió, hubo medio segundo de aire antes de la voz, como si alguien al otro lado hubiera empezado a decir otra cosa y se la hubiera tragado.

—Halcones —dijo Soria, con una voz que ya no era plantilla—.

La estructura es hostil. Está emitiendo en una lengua no catalogada y ha activado sistemas internos de origen desconocido en respuesta a la aproximación de la flota.

Ejecuten combate defensivo. Halcón uno, Reyes, mantenga posición de cabeza.

Kessler, flanco. Blackwood y resto, secundario.

—Soria, carajo —insistió Kessler por canal abierto—. La estructura no ha disparado.

—Combate defensivo, Kessler. Ejecute orden.

Kessler no respondió. Nova lo oyó respirar dos veces. Después oyó a Kessler decir, en canal de escuadrón únicamente:

—Halcones, formación de combate. Plasma estándar. Distancia segura. Si la estructura responde con fuego, replieguen y nos reagrupamos. Si no responde, mantengan presión.

—Recibido —respondieron seis voces.

Blackwood, en Halcón ocho, fue el último en confirmar. Su voz salió medio tono más alta de lo que él quería.

* * *

Los Halcones y el Tordo desplegaron sus drones de escolta en pantalla avanzada: cuarenta y dos en patrón de enjambre a quince kilómetros por delante de la formación.

Los drones emitieron firmas electromagnéticas amplias, coherentes con el protocolo estándar de pantalla defensiva.

No llegaron a disparar. aethon no los trató como amenazas individuales: los leyó como firma electrónica reconocible.

Un único haz azul-blanco barrió la pantalla de drones en arco limpio, ocho segundos, y los cuarenta y dos puntos amarillos del visor de Nova pasaron a rojo y después a negro uno detrás de otro.

Fueron los primeros en caer. Su única función era esa.

El primer impacto humano fue de Halcón cuatro.

Plasma estándar, cinco segundos después de la caída de los drones.

El haz golpeó la superficie del anillo, en una zona sin marcas visibles.

El haz se difundió en la superficie sin penetrar.

Como agua sobre una mesa pulida. La superficie absorbió el impacto sin alterarse.

Y entonces el anillo respondió.

El anillo no respondió con armamento que Nova hubiera visto antes.

Tres puntos en la circunferencia interior del anillo, puntos que hasta ese instante habían sido apenas relieves, se abrieron y emitieron haces.

Los haces eran finos, de color azul casi blanco, y avanzaban en líneas rectas, de geometría perfecta, sin difusión, sin curvatura ni las distorsiones que el espacio normalmente impone a la luz.

Eran haces de partículas focalizadas en una concentración que Nova no había visto nunca.

Eran armamento más antiguo y más eficiente que cualquier cosa que la Séptima llevara en sus bodegas.

Un haz alcanzó al Tordo en el flanco izquierdo.

El crucero perdió escudo de fase en el primer impacto.

El segundo le entró por el cuadrante motor.

El Tordo perdió propulsión en seis segundos y empezó a girar sobre su eje con la inercia muerta, los reactores principales callados, las luces de emergencia ya activadas.

La nave que debía ser la fuerza de respaldo del escuadrón se había vuelto, en menos de un minuto, un cuerpo a la deriva. aethon no había tenido que esforzarse.

Otro haz, dos segundos después, alcanzó a Halcón seis. Caldeira no transmitió nada. El Halcón seis quedó a la deriva, con la cabina intacta por fuera y el piloto ya sin pulso adentro. La grieta del costado era limpia, quirúrgica. Nova, en el viraje, registró la geometría sin permitirse pensarla.

Nova se elevó sobre el plano de combate.

Esquivó un tercer haz por reflejo, el haz le pasó a doscientos metros de la cabina, una luz blanca recta que recorrió el campo visual y desapareció en el vacío detrás de ella.

Su cuerpo trabajaba solo: los dedos sobre la palanca, los ojos sobre el visor, la respiración en cuatro cuatro seis sin pensarlo.

Pero por debajo de la maniobra, en un nivel de la cabeza que el combate no usaba, otra cosa pensaba.

aethon no es hostil. aethon está respondiendo a un ataque.

Nova cerró el canal abierto al puente con dos toques en el panel: gesto técnico estándar, calibración de antena, nada sospechoso.

Después abrió el canal privado a la frecuencia donde había llegado la voz mineral.

Habló bajo, con el volumen justo para que el implante captara y retransmitiera. No usó nombre.

—Yo no abrí ninguna puerta. ¿Qué puerta?

Tres segundos de silencio.

Después la voz mineral respondió. Le llegó por conducción ósea desde el implante, con interferencias: la estructura hablaba desde muy adentro, y desde dañada. La voz era más baja que la primera vez. Estaba hablando con esfuerzo.

— …la puerta…

Pausa.

— …al lado… de los… vraaz… abierta… desde dentro…

Pausa larga.

— …firma… terrana…

Pausa más larga. Dos, tres segundos. Nova esperó.

Nova dejó de respirar medio segundo.

— …serix… sabe… quién…

La transmisión se interrumpió antes del verbo. La palabra serix quedó suspendida en el canal, sin la palabra siguiente que la cerrara. Solo la oyeron Nova, por implante, y Maren, en su consola, por el canal privado que Nova había dejado abierto en background.

Pero la voz mineral original, la que había entrado a la cabina en lengua sin traducir, sí había llegado al canal abierto desde el primer instante. La Hécate la tenía grabada en la bitácora de combate. Sin traducción. Apenas el sonido.

Cinco segundos en cabina militar son tiempo de decisión arriba.

—Kessler —dijo Soria por canal abierto, con la voz más alta de lo habitual—. Combate primario contra el objetivo. Confirme orden y ejecute.

Kessler tardó un segundo. No más.

—Recibido, Soria. Halcones, fuego concentrado al cuadrante de los tres emisores. Reyes, punta. Matos, flanco. Tordo , cubran si les queda potencia. Ejecuten.

—Recibido, comandante.

Nova apuntó. El sistema de combate de la cabina se alineó con la zona del anillo donde los tres emisores de partículas estaban concentrados.

El visor marcaba el objetivo en amarillo apagado: integridad en parte comprometida .

La descarga inicial de Halcón cuatro lo había abierto por algún punto que no se veía desde fuera.

Nova disparó. El cañón principal del Halcón, plasma de alta densidad, dos pulsos en secuencia rápida, alcanzó la zona objetivo.

El plasma penetró en parte. Algo dentro del anillo se desestabilizó.

Los anillos secundarios perdieron coordinación durante medio segundo.

Las luces de la circunferencia parpadearon en fallo. Un segundo pulso. Un tercero.

aethon no se apagó.

Los anillos secundarios recuperaron coordinación.

Las luces volvieron a su pulsación rítmica, ahora con un patrón irregular: la estructura redirigía energía interna.

Matos descargó en el mismo cuadrante. Cinco impactos sumados.

Los emisores siguieron activos. Un cuarto haz salió del anillo, pasó a treinta metros del Halcón de Matos, y le bajó el escudo de fase al cuarenta por ciento.

—Soria —dijo Kessler en canal abierto—. La estructura no responde a fuego concentrado. Necesitamos batería pesada o repliegue. Pidiendo decisión.

—Mantenga presión, Kessler —respondió Soria—. Refuerzos en seis horas.

—Negativo. No tenemos seis horas. Tenemos seis minutos antes de perder a otro Halcón. Pidiendo permiso para repliegue.

—Negativo, Kessler. Mantenga.

Tres segundos.

Kessler abrió canal de escuadrón únicamente.

—Halcones, repliegue. Cápsulas del Tordo , evacuen tripulación. Matos, cubre el flanco. Reyes, punta de salida. Yo cubro la retaguardia. Salgan ya. Ejecuten.

—Comandante —dijo Nova—. Soria ha denegado.

—Lo sé, Reyes. Salgan. Ejecuten orden de escuadrón.