La saga de la larga noche – Libros I, II y III XII #4
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XII #4

—No se parece a nada que hayamos visto antes. Nos enfrentamos a un agente biológico sofisticado.

Amplió una sección concreta de la estructura molecular y resaltó los enlaces inusuales.

—La estructura base parece una cepa de gripe modificada, pero la han alterado genéticamente para aumentar su virulencia y acelerar su acción. Los desarrolladores incorporaron elementos de otros patógenos para crear un híbrido que ataca varios sistemas orgánicos a la vez.

—¿Cómo funciona exactamente? —preguntó John.

—Está diseñado para dispersión en aerosol y entra principalmente por el sistema respiratorio —respondió Trent, que agradeció la pregunta directa—. Una vez inhalado, se replica con rapidez y desborda las defensas del organismo antes de que puedan reaccionar.

Mostró otra imagen con la progresión de la infección en un cuerpo humano simulado.

—Según las víctimas del puerto y las características del agente, primero ataca los pulmones y provoca una inflamación grave y acumulación de líquidos; eso explica los problemas respiratorios agudos que observamos en los cuerpos.

Pero no se detiene ahí. Usa el torrente sanguíneo para propagarse a otros órganos, sobre todo el hígado y los riñones.

—¿Cuánto tiempo pasa desde la exposición hasta los síntomas? —preguntó Jameson.

—Extremadamente corto —respondió Trent—. Desde la exposición inicial hasta el fallo sistémico, calculo que horas, probablemente menos. Pero aún no hemos tenido tiempo de hacer pruebas para confirmarlo.

La siguiente pregunta de John fue al grano:

—¿Se transmite entre personas?

Trent negó con la cabeza.

—Apenas hemos tenido tiempo con las muestras que nos trajeron, pero no creo que sea contagioso.

El agente tiene una vida media muy corta fuera del cuerpo humano.

Se degrada rápidamente al aire libre y se vuelve inerte en contacto con la mayoría de las superficies.

Estas características sugieren que fue diseñado para ataques selectivos, no contagiosos.

Mostró un último diagrama con la degradación del agente a lo largo del tiempo.

—A los pocos minutos de dispersarse en el aire, empieza a descomponerse. Cuando se deposita en las superficies, ya es prácticamente inofensivo. Esto impide la exposición secundaria y limita la propagación a la zona atacada inicialmente.

—Así que quien diseñó esto…

—Quería causar el máximo daño en una zona específica sin arriesgarse a una propagación descontrolada —completó Trent—. Está diseñado para ataques de precisión, no para devastación generalizada. Eso lo hace especialmente peligroso.

John asintió, atando cabos.

—Tiene sentido estratégico. Despliegan esto en instalaciones militares clave como MacDill, eliminan las fuerzas de resistencia y luego entran cuando ya estemos neutralizados. Una vez que el agente se degrada, pueden ocupar sin riesgo.

—Igual que en el puerto —continuó, mirando a Jameson—. Sus fuerzas llegaron, encontraron a todos muertos, pero no quedaron expuestos a nada. El incidente del puerto podría haber sido su ensayo.

Jameson bajó la mirada mientras repasaba mentalmente las opciones. Tras un momento, se irguió y miró a Trent a los ojos.

—¿Contramedidas defensivas?

Trent se pasó una mano por la cara.

—Con tiempo y recursos suficientes, quizás. Pero llevaría meses, como mínimo. Ahora mismo, la prevención es nuestra única defensa viable.

John y Jameson asintieron.

—Si hemos asegurado todo el material biológico peligroso en Tampa, estamos relativamente a salvo aquí. Pero cualquiera con acceso a este patógeno tiene todas las de ganar.

La sala quedó en silencio mientras asimilaban las implicaciones.

—Informaré al general de inmediato —dijo Jameson—. Esto llegará sin duda al presidente.

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Despacho del presidente Lowell, Mount Weather, Virginia - Noche

El suave clic de la puerta anunció la llegada de Andrew. Llevaba una tableta bajo el brazo y el traje ligeramente arrugado.

—Señor presidente —dijo Andrew, rompiendo el silencio.

El presidente Lowell levantó la vista de la pantalla de su portátil.

—Andrew. Dame buenas noticias.

Andrew colocó la tableta sobre el pulido escritorio. La pantalla cobró vida y mostró un mapa con imágenes satelitales superpuestas.

—Señor, hemos localizado una base china en Tampa.

—¿Qué? ¿Una base? ¿De qué demonios estás hablando?

Lowell se enderezó y entornó los ojos.

—Sí, señor. Un almacén cerca del río Hillsborough.

Lowell cerró los ojos un momento, visualizando la zona mientras los recuerdos de sus años como gobernador le inundaban la memoria.

—¿Me estás diciendo que hay una base militar china en suelo estadounidense?

—La había, señor —corrigió Andrew—. Y la cosa empeora.

—¿Cómo podría empeorar que haya fuerzas chinas operando en Tampa?

Lowell lo miró incrédulo, con la voz cargada de sarcasmo.

—Señor... ¿recuerda las muertes en el puerto de Tampa? ¿Las inexplicables?

Lowell se quedó inmóvil. Por supuesto que las recordaba. Docenas de muertos, sin causa clara.

—Enviamos un escuadrón a infiltrarse en el almacén y lo consiguieron. Dentro encontraron docenas de viales con un agente biológico: el mismo que mató a esa gente en el puerto.

—Dios mío.

Lowell se recostó y se pasó una mano por la cara.

—¿Cómo demonios pasamos por alto una base enemiga, con armas biológicas, en nuestro propio territorio?

—Aún no tengo una respuesta completa para eso, señor.

La voz de Andrew sonaba tensa.

—Joder... —murmuró Lowell.

Andrew respiró hondo.

—También encontraron docenas de drones. Creemos que el plan era usarlos para dispersar el arma biológica, posiblemente hoy a las dos de la tarde, la fecha del...

—...mensaje que decodificó la Dra. Winter —terminó Lowell con voz monótona.

—Sí, señor.

—¿Y quién, exactamente, está proporcionando esta información? —preguntó Lowell con tono escéptico—. ¿Bridget Lee? Que yo sepa, apenas es capaz de encontrar su propia oficina, y mucho menos de evaluar una estrategia enemiga.

—No, señor —dijo Andrew con cautela—. La información provino de SAIC. Es una empresa que...

—Conozco SAIC, Andrew —lo interrumpió Lowell.

—Disculpe, señor —se apresuró a decir Andrew—. Uno de sus analistas principales, John Winter, está en MacDill. Compartió con el general Hawley un escenario de evaluación de amenazas que llevaban tiempo desarrollando, antes de que empezara todo esto.

—¿Winter? ¿Algún parentesco con...?

—Sí, señor. El marido de la Dra. Winter. Exfuerzas Especiales. El general Hawley habla muy bien de su trabajo.

Lowell soltó una risa breve y amarga.

—Quizá debería ponerlos en nómina a ellos, no a ti.

Al instante se arrepintió de la pulla.

—Lo siento, Andrew. Eso estuvo fuera de lugar.

—No me ofendo, señor.

—¿Crees que esta amenaza es creíble? —insistió Lowell, tratando de recuperar la concentración—. Entiendo que hubo un incidente localizado en Florida, pero ¿de verdad estamos vinculando el mensaje de la Dra. Winter con un ataque biológico a gran escala?

—Señor, encaja. El patrón, el momento... Todo sugiere una estrategia por fases. El ciberataque fue una cortina de humo para el PEM. Ahora, un ataque biológico para debilitar nuestras defensas y allanar el camino a una invasión terrestre, probablemente desde México.

—¿Y el CDC respalda esta evaluación?

—Sí, señor. Tienen un equipo en MacDill trabajando con nuestra gente.

—¿Algún avance en contramedidas? ¿Algo para neutralizar el agente?

—Todavía no, señor. Están trabajando en ello.

Lowell se recostó. El peso de la situación lo aplastaba. Aquello iba más allá de cualquier cosa que hubiera imaginado.

—Maldición... Tenemos que hacer correr la voz. Todas las bases, especialmente las que detectaron un mensaje, deben estar en alerta máxima, buscando cualquier señal de operaciones similares.

Andrew respiró hondo.

—Sí, señor. Estamos redactando una directiva en ese sentido ahora mismo.

—Que sea prioritario, Andrew —dijo Lowell con voz dura—. Están intentando abrumarnos, golpearnos en múltiples frentes. Pero tenemos que mantener la cabeza fría. No podemos permitirnos perder el foco.

—Entendido, señor.

—Y necesitamos dar apoyo. Concentra nuestros recursos satelitales en esto. Quiero un equipo dedicado trabajando con esas bases, ayudándolas a identificar posibles... Dios, no puedo creer que esté diciendo esto... bases enemigas en suelo estadounidense.

—Lo haré, señor.

Lowell permaneció en silencio un largo momento, con la mente a mil.

—¿Cómo ha pasado esto, Andrew? ¿Cómo se nos escapó? ¿Y por qué nos enteramos ahora?

Andrew vaciló.

—Como usted dijo, señor, es un ataque coordinado, distinto de cualquier cosa que hayamos visto. Un asalto en múltiples frentes diseñado para explotar nuestras debilidades.

—Eso es una explicación, Andrew, no una excusa.

—Lo sé, señor.

Lowell se puso de pie con renovada determinación.

—Mantenme informado. Cada detalle. Y quiero un plan de contingencia. No podemos limitarnos a confiar en las defensas de las bases. Esta es nuestra responsabilidad, al más alto nivel.

—Por supuesto, señor.

Cuando Andrew se disponía a marcharse, se detuvo en la puerta.

—Señor presidente —dijo con voz mesurada—, saldremos de esta. Tenemos a los mejores trabajando en ello.

Lowell esbozó una pequeña sonrisa cansada.

—Te lo agradezco, Andrew. Esperemos que «los mejores» estén a la altura.

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MEMORÁNDUM PARA TODOS LOS OFICIALES AL MANDO DE INSTALACIONES MILITARES DE EE. UU. EN TODO EL MUNDO

DEPARTAMENTO DE DEFENSA ESTADO MAYOR CONJUNTO UBICACIÓN NO REVELADA FECHA: 10 de diciembre

MEMORÁNDUM PARA TODOS LOS OFICIALES AL MANDO DE INSTALACIONES MILITARES DE EE. UU. EN TODO EL MUNDO

CLASIFICACIÓN: ALTO SECRETO / INMEDIATO - EXCLUSIVO DESTINATARIO

ASUNTO: DIRECTIVA DE RESPUESTA INMEDIATA – AMENAZA BIOLÓGICA IDENTIFICADA

Comandantes:

Este memorándum aborda una amenaza urgente a la seguridad nacional relacionada con un agente biológico confirmado y la presencia de fuerzas militares extranjeras en suelo estadounidense. Se requiere acción inmediata para contener la situación y evitar que escale.

RESUMEN DEL INCIDENTE